Vidas Fragmentadas

 

Todos entendemos que lo masivo carece de lo individual porque todos están fundidos en ese todos, un cuerpo colectivo. Por esa razón ha de entenderse que la masa es condición de posibilidad para la Servidumbre Voluntaria, obedecer sin ofrecer resistencias, no cuestionar nada del orden establecido, asumirlo más bien como normal para las vidas.

 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador – Colombiakritica
 
 

El yo se diluye en el colectivo, lo individual es cosa resbaladiza y esquiva, por no decir inexistente cuando se habla de esta sociedad de mercado. La sociedad y aquello que domina la vida, lo que es preponderante, lo que colma una existencia y que puede simplificarse llamándole Poder, es lo que fabrica al individuo al punto tal de llenarlo de contenido. Se me ocurre la expresión popular, esa que resume bien lo que queremos significar y que dice en forma interrogativa: ¿Para dónde va Vicente? Para dónde va la gente. Ello sugiere la anulación individual, Vicente sin criterio, Vicente sin Voluntad y sin pensamiento propios. Él es eso que arrastra la masa. Éstas palabras son familiares cuando se recuerda el libro titulado La Corrosión del Carácter de Richard Sennet. Y lo primero a entender es el concepto de Carácter que comprende un mundo exterior y poco o nada de interior como lo han promovido corrientes psicologistas que dan por hecho un Yo constituido por sí mismo, un Yo interiorista, ignorando todo ese torrente de afuera que envuelve y arrolla a la persona.

Por el contrario, para Sennet el carácter de una persona está constituido más por el afuera, por su entorno, por lo que se padece en el exterior desde la vida y sus grandes estructuras de poder. Acá facilita su entendimiento los obreros por él analizados que pierden continuidad en sus vidas, sus relatos son inexistentes o vueltos añicos cuando pierden sus empleos y que antes eran de toda la vida, antes eran personas de un sólo empleo, entraban a la fábrica tal hasta jubilarse, eran hombres de familia, con arraigo en el barrio y con duraderas relaciones de vecinos, ahora estos tejidos fueron rotos, así mismo como sus vidas, hoy las personas están hechas de temporalidades: hoy trabajan aquí, mañana quién sabe dónde, el cambio de empleo, casa y vecinos, es así como sus vidas son fragmentadas, hechas de retazos. Sennet refiere los valores agenciados y promovidos por el capitalismo vigente tales como estar a la deriva, la vida es riesgo, es cambio, lo obsoleto es la quietud y por ello el ufanarse de estar aquí y allá, la aventura comanda la vida, nada de empleos fijos, el nomadismo del homo economicus, hay que moverse rápido porque el cambio está a la vuelta de la esquina, y esa fue la motivación para abandonar su carrera y su universidad por Bill Gates, por ejemplo, pero esa era la onda a seguir, el cambio va rápido y está allá afuera, en lo riesgoso, etc. Pero insistimos, a todo ello es lo que el autor llama corrosión del carácter, todo eso que desajusta al individuo y lo vuelve inseguro de sí mismo, no tener un empleo fijo desconfigura su vida y por tanto su narrativa es fracasada porque su existencia está desajustada, vacía, esta hecha pedazos que no empatan unos con otros, son fragmentos difíciles de juntar.

Pero lo que viene a cuento es uno de sus otros libros titulado: La cultura del nuevo capitalismo de Richard Sennett, disponible en el portal ePubLibre. Allí, en el libro, se desplegará tres conceptos, el arriba referido sobre el Relato, luego el de la Inutilidad y finalmente el de la burocracia. Pero más que contar el libro, es invitar a su lectura, por eso estas líneas no tienen otro propósito que su motivación.

Bestias de la Ambición

El actual capitalismo nos hace bestias de la ambición, su doma parece inevitable porque serás medido por qué tanto consumes, no importa si lo que compras lo necesites, entre otras cosas ha de recordarse que el placer radica en el deseo de la adquisición, la carencia es una especie de motor de búsqueda existencial, se desea más de lo que se carece, es algo más bien innoble, porque se reduce al hombre a tan solo una máquina que consume, un robot programado para ir de compras acá en la urbe o allá por todo el globo terráqueo, muchas de ellas absurdas, y aquí otro sentido en el consumir, más que un deseo cuyo placer está en lo inalcanzable, en lo irrealizable, lo consumido es potencia, los productos comprados no se aprovechan en toda su capacidad, por eso la comparación con el amor y según la concepción de que es amor mientras se mantenga en el plano del deseo, en su realización se muere según esa lógica del deseo ilimitado, ese amor que se deshace en desganos. “Honoré de Balzac fue el gran artista del siglo XIX de las pasiones que se autoconsumen. Sus personajes, que con tanto ardor desean lo que no tienen, pierden el ardor con la posesión de lo deseado. Estos personajes son precursores de la famosa ley erótica de Proust, según la cual cuanto más inaccesible es alguien, más lo deseamos”. Citado por Sennet.

El valor en este mundo del mercado es más bien el de consumo de Potencia: compro, poseo cosas supremas pero que no exploto en toda su potencialidad. Ejemplos: el iPod con capacidad de 13 mil canciones pero que sólo alcanzo a escuchar si mucho trescientas. El dispositivo no tiene límites, bueno sí lo tiene, es el cielo dice el mercader. Ejemplo dos: comprar un auto que puede alcanzar 400 kilómetros por hora pero que en nuestras autopistas atascadas si mucho alcanzan sesenta o setenta km/h. Nuevamente el placer es lo potencial más no su materialización, sabemos que está ahí pero imposible su despliegue. Solo se consume la potencia, su ideal, su placer está en su idealización, como en el amor decíamos...

Otra particularidad es la de los conceptos de Autoridad y Meritocracia propios del mundo de la burocracia. “Autoridad designa un conjunto de procesos sociales de dependencia…. la persona con autoridad incita a la obediencia voluntaria; quienes se someten, creen en ella… En las formas carismáticas de autoridad, quienes están en los niveles inferiores creen que la figura autoritaria completará y hará útil lo que en ellos hay de incompleto y de inútil; en las formas burocráticas de autoridad, creen que las instituciones se harán responsables de ellos”.

Meritocracia es un valor abstracto tendiente a un valor personal, muy diferente al dominio de una competencia como bien lo hace el artesano cuando exhibe con orgullo su obra, y hay allí una materia transformada en su producto que dice de lo bien que domina su arte y que lo diferencia de otros. Igual sucede con el escritor, artesano de palabras, quien puede pasarse horas enteras cincelando, perfeccionando una frase. Esos acabados llevan tiempo no considerado en los nuevos valores promovidos donde todo sucede tan rápido y no se requiere de pulimientos, de esa paciencia artesanal que se le parece más a la calma de un monje...

Lo Inútil y lo Efímero

La Inutilidad viene con el valor de lo efímero.

Otro concepto es el de la Inutilidad comprensible cuando se lo compara con las habilidades que exhibe un artesano con su producto y dice aquí mi mejor obra, todo su talento, su destreza está allí afuera, exteriorizado en su producto final. Cosa no existente en los trabajadores modernos cuyo talento es abstracto, inaprensible, en lo imaginario, en lo irreal. El valor reposa es en lo volátil, en el valor creado por el aparato burocrático que dice esto o aquello es o no sirve, entre lo que se encuentra la Meritocracia, son valores que pasan más bien por los micropoderes burocráticos para ejercer presión sobre la cadena de subalternos. Un empleado en ese registro nunca sabrá decir para qué es bueno, pues lo promovido es estar en permanente cambio, aprender a olvidar los viejos haceres en pro de lo nuevo, aprender a reinventarse, etc., etc. Para Sennet “El fantasma de la inutilidad adoptó su aspecto moderno con el desarrollo de las ciudades, cuyos inmigrantes se habían quedado sin tierra bajo los pies para trabajar” y “La economía de las habilidades sigue postergando a las mayorías; para decirlo más refinadamente, el sistema de educación culmina en una gran cantidad de jóvenes educados a los que es imposible dar empleo, o al menos imposible en los campos para los que se han preparado” y esto se conecta con el mundo de la globalización y en especial en el mercado que lo aprovecha para proveerse de la mejor mano de obra con pagas baratas creando marginalidad en los países del primer mundo…

La Escuela y lo Efímero

Los valores promovidos en la educación hablan precisamente de lo efímero de los procesos y de allí que se promueva el aprender a aprender, incluso a desaprender, se insta a tener mente abierta, a tener capacidad de adaptación frente a lo novedoso. Y de allí también que los jóvenes son los más valorados a los viejos por su capacidad de sometimiento, mientras que alguien entrado en años no es dócil, y es de anotar que doblar los treinta es ya estar iniciando la vejez, a los cuarenta y cincuenta ni se diga, ya son muy viejos, personas poco dóciles para nuevos adiestramientos, para recibir instrucciones de algún jefe. El valor es el dominio en el hacer: “Quien profundiza en una actividad simplemente para realizarla correctamente puede dar a los otros la impresión de estar encerrado en sí mismo, de haber quedado fijado a una única cosa, y la obsesión es en verdad un elemento necesario de la artesanía”. Sennet.

El mundo moderno promueve es la facilidad de adaptación al cambio, la capacidad de trabajar en equipo, de diluirse en los otros. Una vez que el equipo se disuelve y uno entra en un nuevo grupo, el problema reside en ponerse a trabajar lo más rápidamente posible con esos nuevos compañeros de trabajo. «Puedo trabajar con cualquiera» es la fórmula social de la capacidad potencial. No importa quién es la otra persona; en las empresas de cambios rápidos no tiene por qué importar. La habilidad personal reside en cooperar, con independencia de las circunstancias. Estas cualidades del yo ideal de consumo. Entre otras cosas el pronombre a conjugar es el nosotros, como una forma de hacer frente a las soledades egoístas del mundo del capital, la solución es la solidaridad.

Adicto a los Contactos

No puedo evitar una imagen en movimiento. Estar de aquí para allá, en movimiento constante, aún en la quietud relativa, se está en función de estar tecleando el teléfono. El movimiento perpetuo es lo propio de quién está a la caza de su próximo cliente, es algo así, sin exagerar, de ser adicto a las relaciones, aquellas que se cree suman valor a la persona, a la empresa, es esa la imagen inquieta de la persona del mundo moderno del capitalismo. Esa persona es presa o esclava de estar añadiendo contactos a su vida, mientras más sume, más posibilidades tendrá de asegurar el éxito esperado, eso se lo cree. Sus relaciones valen oro dirán algunos.

Masa y Servidumbre

Todos entendemos que lo masivo carece de lo individual porque todos están fundidos en ese todos, un cuerpo colectivo. Por esa razón ha de entenderse que la masa es condición de posibilidad para la Servidumbre Voluntaria, obedecer sin ofrecer resistencias, no cuestionar nada del orden establecido, asumirlo más bien como normal para las vidas. a eso es lo que se llama la masa y la gestación de la Servidumbre Voluntaria. El carácter erosionado, el yo diluido sin criterio para decidir y su repliegue en la masa. “Foucault analizó más detalladamente esa dominación; la élite se metería bajo la piel de las masas haciéndoles sentir que no se entienden a sí mismas, que no son intérpretes adecuados de su propia experiencia vital” citado por Sennet.

Edición 687 – Semana del 20 al 26 de junio de 2020
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía.
Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus