Concierto para mentir

 

No cabe duda de que lo que el exministro Pinzón busca es posicionarse como un barra brava dentro del Centro Democrático, de cara a la contienda por la candidatura de ese partido en las próximas presidenciales. Para Alejandra Nieto también la defensa de los derechos humanos, el activismo social, trabajar por las víctimas y el desarrollo comunitario son rasgos de ser de izquierda, comunistas, guerrilleros, todo eso es lo mismo.

 
Juan Carlos Salazar
 
Abogado
 
 

Los hechos, ¿sin relación?

El pasado 9 de julio, el exministro de defensa del gobierno Santos y reconocido neouribista, trinó contra los integrantes de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, a quienes señaló de tener afinidades ideológicas o nexos con grupos armados. A renglón seguido, el 10 de julio, la senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, en su cuenta de Twitter afirmó que “la agencia alemana GTZ le retiró el apoyo al Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, insatisfechos con los balances contables. Este programa del cura De Roux, dilapidó más de 50 millones de euros”. De inmediato la Comisión de la Verdad exigió rectificación, pues considera que el trino de Pinzón pone en riesgo la vida de los integrantes de la Comisión y que si tiene prueba de los nexos de los comisionados con grupos armados su deber es ponerlos en conocimiento de las autoridades. Igualmente, el Programa de Desarrollo y Paz expidió un comunicado señalando que lo dicho por la senadora Cabal es absolutamente falso y calumnioso. Pinzón se negó a retractarse y en una comunicación no sólo no corrigió lo que dijo, sino que se ratifico en sus calumniosas aseveraciones.

El ataque no terminó ahí, el representante a la Cámara por el Centro Democrático Edward Rodríguez pidió el 14 de julio en un programa de Semana en Vivo la renuncia del padre Francisco de Roux por supuestamente, no estar haciendo su labor y no estar dando resultados por su sesgo político. El 16 de julio, la señora María Alejandra Nieto en un espacio de Semana TV denominado “El control”, refuerza la idea del presunto sesgo de la Comisión y en medio de mentiras e imprecisiones calumnia a los comisionados y comisionadas con un perfilamiento ideológico bastante burdo y pueril.

Junto a estas mentiras, se han puesto a circular de nuevo, una foto en la que aparecen Francisco de Roux, Monseñor Monsalve de Cali y dos negociadores de las Farc, en La Habana, antes de un encuentro con víctimas de esta guerrilla en el Valle del Cauca. La foto sin contexto pretende demostrar la cercanía de los religiosos con las Farc. Así mismo, se ha circulado un video manipulado, ya conocido y aclarado, en que aparece De Roux en un evento en Medellín, el cual se ha editado para que parezca que el sacerdote jesuita está expresando su respaldo al ELN, mientras al verlo completo, sin editar y leer la transcripción, queda claro que no es así. Esta es una pequeña muestra entre muchas del ataque sistemático que está recibiendo la Comisión de la Verdad, lo cual ha sido constante desde su elección, pero es evidente que se está escalando la espiral del esfuerzo por deslegitimarla y destruir moralmente a sus integrantes.

¿Qué es lo que está en juego?

No cabe duda de que lo que el exministro Pinzón busca es posicionarse como un barra brava dentro del Centro Democrático, de cara a la contienda por la candidatura de ese partido en las próximas presidenciales. Pero si es llamativo que para una persona que fue ministro de defensa, sea indiferente tener afinidades ideológicas y tener nexos con grupos armados ilegales. Su formación en la doctrina del enemigo interno, le hace considerar que la defensa de los derechos humanos y la militancia guerrillera son lo mismo, que todo eso es el enemigo, que llevan décadas tratando de exterminar, de manera legal e ilegal. Sería interesante que Pinzón respondiera si cuando pide que la Comisión equilibre con miradas de derecha, en su misma línea de argumentación, se sentirá entonces cómodo si lo representan paramilitares desmovilizados.

Lo de Semana es más de lo mismo, para Alejandra Nieto también la defensa de los derechos humanos, el activismo social, trabajar por las víctimas y el desarrollo comunitario son todos rasgos de ser de izquierda, comunistas, guerrilleros, todo eso es lo mismo. No sólo es parte de la estigmatización histórica en este país con la que se ha justificado el asesinato sistemático de personas a quienes se les considera criminales, sino que además demuestra una alta dosis de ignorancia e irresponsabilidad, esto se complementa con que esta semana se conoce que de manera coincidencial, Pinzón ingresa a la parrilla de invitados al canal de noticia de Semana, donde compartirá con otro uribista en busca de candidatura, el ex alcalde de Medellín Federico Gutiérrez. Dato interesante para reflexionar sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en el conflicto armado, en la construcción de la imagen del enemigo, y en la legitimación de una violencia buena frente a otra que es mala.

Pero más allá de lo personal, lo que está en juego es la disputa por la narrativa de lo que ha sido el conflicto armado en nuestro país, que es la labor de la Comisión de la Verdad. El Centro Democrático y muchos de sus aliados, temen que la verdad revele responsabilidades que han quedado sumergidas por el discurso contrainsurgente que se ha hecho hegemónico en esta sociedad. Luego de boicotear el Acuerdo de Paz porque le iban a entregar el país a la “far”, luego de amenazar con el fantasma del castro chavismo, la ideología de género y el rayo homosexualizador, ahora buscan impedir que la Comisión realice su labor y señale responsabilidades históricas incómodas, de elites políticas y religiosas. Quisieran una Comisión a la medida del Centro Nacional de Memoria Histórica dirigido por el negacionista Darío Acevedo, una que elaborara un informe con toda la responsabilidad en las Farc, con algunas manzanas podridas en la fuerza pública, con algunas acciones erráticas de los valerosos paramilitares y sin responsabilidades del resto de la sociedad, ese es su sueño, y otras versiones no serán admitidas, serán prohibidas, condenadas, borradas y para esto, se empieza con el sicariato moral, pero en este país es difícil controlar que no se pase a la amenaza y al asesinato.

Afortunadamente se ha producido una significativa reacción en defensa de la Comisión, de su presidente y de los comisionados y comisionadas, liderada por organizaciones sociales, por la comunidad internacional, embajadores de países amigos, organismos multilaterales, ONU, y organismos internacionales de cooperación, junto con académicos e intelectuales, y de manera muy visible, desde las columnas y la postura editorial de El Espectador.

No obstante, el silencio cómplice y validador de la mayoría de las figuras de las elites económicas y políticas es muy significativo, con contadas excepciones. Como lo señala el portal la silla vacía (“Dos comunicados y un silencio: la foto de la élite empresarial”. La Silla Vacía.), la nula reacción ante las palabras de Pinzón, ni siquiera al ser consultados de manera directa sobre el particular, es muestra de su respaldo implícito. Hoy, como ha ocurrido desde 2002, y con la excepción del 2016 cuando una parte de las elites tomaron partido en favor de Santos en detrimento del candidato de Uribe a la presidencia, las elites nacionales y regionales siguen respaldando al Uribismo, sin reticencia por sus vínculos criminales, por sus prácticas en contra de una democracia moderna. Este es el centro de la cuestión, la constitución en el país desde hace casi dos décadas de un régimen corrupto, ligado al narcotráfico y a la criminalidad, del cual las elites políticas y económicas han sido corresponsables, y ese es el tema central que se debe abordar para transformar esta nación en un rumbo que haga avanzar su carácter democrático.

Edición 691 – Semana del 18 al 24 de julio de 2020
   
 
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