Morir Joven, Vivir Viejo

 

En la presente coyuntura el covid-19 asesina a viejos y mórbidos con enfermedades catastróficas. Paradójicamente en Occidente la vulnerabilidad y precaria norma fisiológica de los entornos de estos ancianos ─muchos de ellos─ contenidos en geriátricos, ha sido extendida bajo el modelo de la peste de forma totalitaria a toda la sociedad. Sometiendo a los jóvenes a una pobre sociabilidad que fluye por las redes sociales, en vez de que gestionen lazos fuertes con sus familiares y amigos.

 
Iván Castrillón A.
 
Historiador – Colombiakritica
 
 

Morir Joven eludiendo la vejez o ser inmortal padeciendo la decrepitud”.

El Covid-19 asesino de viejos

Lo que hizo tan vulnerable los adultos mayores tanto en España como Italia fue la convivencia con sus jóvenes nietos. Por eso Pierre Zaoui recientemente contestó que el SIDA se ensañó matando jóvenes y eso fue una tragedia social, el Covid-19 asesina viejos y ese es un drama personal cuando más familiar.

Continuemos entonces con una noticia seleccionada entre muchas igual de pertinentes sobre cómo el 43% de las muertes por el covid.19 en Estado Unidos está circunscrito a un espacio muy singular: los geriátricos y ancianatos. Los primeros suelen ser privados con atención más personalizada, mientras los segundos son más de carácter público con servicios más estandarizados y por consiguiente de menor calidad. No podemos dejar de anotar que el reagrupamiento de las familias y la pérdida de autonomía por parte de los jóvenes, dinámica claramente visible en los casos de Italia y España, es el índice de la crisis del modelo de acumulación y del Estado de Bienestar que tiene según los territorios su idiosincrasia y que el último análisis de Thierry Meyssan sobre los Chalecos Amarillos es bien ilustrativo. Por eso es importante traer aquí el concepto de Sindemia porque invita a reflexionar sobre la pandemia como variable significativa, pero una más en la coyuntura larga, la cual solo se resolverá con la irrupción de una nueva estructura socio-económica con su correspondiente orden político.

Ahora bien, esta coyuntura invita a que consideremos, discutamos y nos empoderemos en relación albtema de qué significa ser miembro de los grupos comprendidos entre la tercera ycuarta edad. Y en particular se precisa discutir en cómo bajo el supuesto de proteger a estos grupos, hemos encerrado e impedido que los jóvenes socialicen obligándolos a renunciar a los lazos fuertes como son sus amigos y familiares, por otros que son débiles representados en las redes sociales en el sentido de propuesto por Granovetter.

Pues el posible equívoco, pareciera a simple vista una confrontación intergeneracional en tanto que los nietos infectados pero asintomáticos sirven de vectores tanto en los grupos familiares que al visitar las residencias o refugios de sus abuelos los han contagiado. Precisemos si hay un equívoco y cómo funciona.

Acudamos al vitalismo de Canguilhem y a su obra lo Normal y lo Patológico. Retomemos como expuso el debate entre tener salud y estar enfermo: los hombres normales de la fisiología son los hombres normativos, para quienes es normal quebrar las normas e instituir otras nuevas, cuyo arquetipo son los jóvenes. Es el caso de los atletas de alto rendimiento de empresarios disruptivos como un Elon Musk. Pero traigamos un ejemplo más elocuente: los yoguis ejercitan una disciplina esotérica que, respetando las leyes de la fisiología, a partir de intensas prácticas basadas en el control de la respiración, logran dominar significativamente las funciones de la vida vegetativa, alcanzando estados de vida retardada comparable con la de los animales que hibernan y así logran modificar las actividades fisiológicas como la paralización casi total de la contracción cardiaca. En efecto también logran quebrar otras normas fisiológicas regulando los movimientos peristálticos y antiperistálticos, así juegan con los esfínteres anal y vesical, aboliendo la distinción funcional entre los músculos estriados y lisos. Estos resultados a primera vista serían considerados patológicos, de ahí que Canguilhem anote que estar enfermo no es un estado anormal por ausencia de norma sino por incapacidad para ser normativo. Desde esta perspectiva diremos que envejecer y en particular si se padece enfermedades catastróficas o incapacitantes es también perder la habilidad de ser normativos.

En consecuencia los jóvenes saludables mediados por el relacionamiento exploran el límite de su normalidad instaurando nuevas normas, de ahí que se les acuse de comportamientos antisociales por promover las denominadas fiestas covid-19 cuyo objetivo precisamente es contagiarse, mientras los viejos se esfuerzan en habitar las pocas normas de vida dentro de las cuales están relativamente cómodos─normales, para poder gestionar su precario medio de preservación, bien sea porque lo fueron construyendo a lo largo de su existencia, porque la familia se los posibilita o el Estado se los garantiza. Obviamente no discutiremos aquí las implicaciones políticas, por control de la exposición, sobre aquellos que están por fuera de cualquiera de esos horizontes.

Lo risible aquí, es cómo la imposibilidad de los enfermos y viejos ha sido generalizada a los hombres normativos como Tracy Edwards. Y molesta que continuemos tan impávidos, especialmente los jóvenes que procuran adaptarse acudiendo a las redes sociales ─con los riesgos para la autonomía que su uso implica─ en vez de asumir una actitud crítica y de resistencia antes estas nuevas formas de totalitarismo mediático.

Cuestionemos o preguntémonos ¿qué significa ser Viejo?

Planteemos entonces y listemos algunas cuestiones que nos permitan entender y por qué rechazamos esta «patología» social. ¿Quienes y para que celebran la vejez? Porque se tiene la percepción de que en las culturas no cristianizadas se conserva un mayor respeto y reverencia para con los ancianos.

¿En la actualidad qué arquetipos o valores acompaña la figura del anciano? Deberíamos repasar los arquetipos sobre la vejez más representativos contenidos entre dos situaciones límite como es la eterna pero finita juventud y el narcisismo consecuente de Dorian Grey o la inmortalidad insufrible de los struldbrugs de Gulliver sin salud ni vigor y por lo mismo tercos, avaros y envidiosos condenados a la existencia más absurda.

¿Cuáles son los debates en relación con estos arquetipos? Según el arquetipo encontramos diferentes modelos de negocios que responden a demandas que se distribuyen entre los elitistas que persiguen la inmortalidad y los altruistas en procura de un posthumanismo incluyente como un derecho humano de cuarta generación.

¿Cómo ha sido el cuidado de los ancianos? Siempre ha sido una responsabilidad del grupo más que de la familia, pero desde los griegos se hace explícito esa responsabilidad dual entre la familia y el colectivo.

¿Cuáles son las formas presentes de experimentar la vejez? El espectro se recorre entre el abandono, la enfermedad y la soledad hasta morir relativamente saludable y en comunidad.

¿La coyuntura qué implicaciones tiene para una biopolítica de ser viejo? La transformación tecnológica impulsada por las denominadas tecnologías exponenciales proyecta en su apropiación diversos escenarios entre los cuales se establece la dialéctica entre el bienestar general y el bienestar para unos pocos.

¿De qué recursos disponemos? Entre los recursos más significativos enfatizamos dos: El diseño y apropiación de tipologías urbanas y paisajísticas, apoyadas en los espacios comunes para habitar la cultura y la convivencia. Y al lado aparece la revolución epigenética y el debate sobre los obstáculos que implica su empoderamiento.

¿Acaso la actual coyuntura con la superación hace necesario la emergencia de una nueva Paideia? Afirmativamente y quisiéramos proponer una paideia consecuente con una sociedad donde los viejos constituyen una fuerza demográfica significativa.

En síntesis, estas cuestiones son las que se pretende movilizar aquí y para el propósito empezaremos proponiendo una lectura sobre las denominadas «Zonas Azules».

Las Zonas Azules matriz del buen vivir y el buen convivir

Se han identificado cinco zonas distribuidas por todo el hemisferio Norte, aún no se han encontrado en el sur. La isla de Okinawa en Japón, la Península de Nicoya en Costa Rica, la Isla de Ikaria en Grecia, la isla Villagrande Strisaili en Cerdeña y Loma Linda en California.

Dan Buettner apoyado en su investigación propone una matriz que contiene dos factores y nueve variables.

Factor Uno, un estilo de vida saludable que abarca cinco variables que se relacionan con la actividad física, la nutrición y el manejo del estrés:

1. Actividad física intensa y regular en el desempeño de las tareas cotidianas, bien sea caminando, cultivando o amasando pan, entre otras.

2. Reducción del estrés, mediante actividades que complementan la actividad física. Por ejemplo, echarse la siesta en las sociedades mediterráneas, rezar en el caso de los adventistas, tomar unos minutos al día para recordar a sus antepasados y celebrar la ceremonia del té en las mujeres en Okinawa, etc.

3. “Hara hachi bu”, un precepto de Confucio que significa comer despacio y no llenarnos, sino solo hasta el 80% de nuestra capacidad.

4. Priorizar una dieta rica en frutas, verduras y legumbres. La carne, el pescado y los lácteos pueden ser consumidos, pero en menores cantidades.

5. Consumo moderado de bebidas alcohólicas, lo que confirma la creencia de que los bebedores moderados viven vidas más largas que los no bebedores.

Factor Dos. vivir en comunidad ─ religare. Hacer parte y participar activamente de los diversos grupos que conforman sus lazos fuertes ─familia, amigos, vecinos─ anudados por los valores compartidos

6. Tener un “ikigai”, palabra japonesa (Okinawa) para referirse a las “razones de ser” o, más precisamente, las razones por las que nos levantamos cada mañana. El «plan de vida» de los nicoyanos que refunde en un solo horizonte la familia y el credo.

7. Participar en grupos sociales que promuevan hábitos saludables como las prescripciones de los adventistas.

8. Participar en comunidades religiosas con prácticas religiosas sociales.

9. Construir y mantener los vínculos entre los miembros de la propia familia: padres, hermanos, abuelos y otros.

La oferta y los estilos de consumo alimentario

Buettner enfatiza la importancia de la relación entre la oferta o entorno y estilos de vida con respecto a la nutrición: “Es muy difícil tratar de cambiar la actitud de la gente frente a la comida, si en vez de encontrarse cada dos cuadras con una venta de hamburguesas y helados, lo que se tiene al alcance son alimentos sanos, seguramente los índices de longevidad van a aumentar. Además, en estas zonas azules, esa idea de «comer sano» que muchos se han autoimpuesto es para ellos simplemente «comer normalmente», como lo han hecho por años”.

Consecuente con dicha lectura Dan Buettner invita a que a partir de esta matriz reflexionemos sobre las características del entorno donde vivimos, si promueve la salud o la amenaza ─y llegado el caso, Mudate y vive más años.

Detengamos un poco sobre la alimentación por constituirse en una variable crítica:

Ikaria, Grecia: dieta mediterránea, constituida por aceite de oliva, vino tinto, pescado, infusiones de hierbas, miel no pasteurizada, garbanzos, frijoles, lentejas y son frugales con la carne, el azúcar y productos lácteos (con excepción de la leche de cabra). V

VillagrandeStrisaili Cerdeña Italia: la dieta básica se apoya en la producción local (como berenjenas, tomates y frijoles), queso de ovejas pastoreadas y vino local (hecho con uvas Cannonau). O

Okinawa Japón: dieta basada en vegetales, especialmente de hoja verde y papas, junto con pescado.

Nicoya, Costa Rica: La gente de Nicoya tiende a comer abundantes desayunos y pequeñas cenas. su dieta base incluye mucha calabaza, huevos, frijoles negros, tortillas de maíz, más fruta local que cualquiera que se consuma en otras “zonas azules” y carne (principalmente pollo y cerdo).

Loma Linda, California. La mayoría de estos habitantes siguen una dieta vegetariana de frutas y verduras que complementan con soja y legumbres, lácteos y granos enteros como la avena, mucha agua y nueces.

Como lo resumen algunos, una adecuada alimentación implica: comer sin saciarse, privilegiar los vegetales sobre las carnes ─sobre todo las rojas─, evitar los procesados y beber un vaso de vino tinto cada día. ¿Qué tan próximos estamos de este precepto?

El riesgo de las Arcadias Pérdidas

Mostremos otras características de estas Zonas Azules. Una geografía predominantemente aislada ─tres islas, una península y un valle intramontano─ que les ofrece cierto aislamiento con climas mediterráneos, moderados entre secos y subtropicales, con economías rurales relativamente autárquicas, con demografía bajas no mayor a 25.000 habitantes, uso de tecnologías de bajo impacto y si bien disponen de electricidad aún se regulan por la luz solar, es decir la denominada vida nocturna con sus excesos no tiene cabida.

Ampliemos este análisis. Si aplicamos el modelo de la percolación es evidente que estas comunidades de alguna manera, a excepción de la adventista que por lo mismo tiene que dotarse de una serie de prescripción y normas, están «naturalmente» cerradas a estos flujos. La dinámica de las urbes con diseños e infraestructuras orientadas al consumo y el despilfarro contienen factores y variables de riesgos asociados a las denominadas enfermedades de la civilización que paradójicamente resultan de los beneficios de la salud pública y la medicina preventiva que erradicaron las enfermedades infecto contagiosas y prolongaron la expectativas de vida. Pero son también sinónimo de estilos de vida sedentarios, acompañados de altos niveles de estrés con dietas hipercalóricas responsables de la obesidad.

Por eso estamos tentados a encontrar en estos oasis, rutas alternativas de vida, pero no podemos caer en la trampa de las Arcadias pérdidas, pues estos modelos percolados por la geografía o mediante normas prescriptivas dan la impresión que sus entornos expulsaran a los hombres normativos ─los jóvenes─. Por eso debemos seguir y repensar los esfuerzos por replicar estas matrices como lo propone el proyecto de Zonas Azules con experiencias en principio exitosas como la de Naples en la Florida.

Edición 691 – Semana del 18 al 24 de julio de 2020
   
 
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