Covid-19: agonía, dolor y muerte

 

Se sufre por el confinamiento, por el aislamiento, por no estar cerca de las familias. Se sufre por el temor al contagio. Se sufre por no poder trabajar y estar pasando dificultades económicas. Se sufre por no poder acompañar los últimos momentos de vida de los afectados, por no poder velar los cuerpos ni realizar las ceremonias funerarias. El coronavirus evoca la idea de muerte.

 
Álvaro Ortiz Ramos
 
Editor Semanario Virtual Caja de Herramientas
 
 

Que este artículo sirva como pequeño homenaje a las familias de los fallecidos y, en especial para mis compañeras y amigas Nancy Salazar y Karen Carrillo que por estos días perdieron a sus padres (papás) por causas de la pandemia…

Llega ella, la muerte, esa irrefutable verdad a la que ninguno de los mortales que vamos de paso por la vida puede escapar. Claro, en este presente pandémico que nos ocupa, la cosa se le da más fácil. Recorre de manera lenta los hogares que descuidados ciudadanos y un indolente Estado –con un sistema de salud pírrico– se negaron a proteger. Con su halo ennegrecido y sin recibir ninguna resistencia, va recogiendo las almas de quienes –fruto de la pandemia– exhalan sus últimos suspiros en medio de la triste soledad.

Y se murió el abuelo, el padre, el tío, el sobrino, el hermano, la hija, mi vecino… Ya son 12.250 personas fallecidas que deja hasta este momento la pandemia del Covid-19 en Colombia1. Son 12.250 historias del mismo número de familias que a regañadientes han tenido que postergar –en un país tan religioso como el nuestro– las ceremonias religiosas para despedir a sus seres queridos.

El aislamiento –preventivo primero sólo en Bogotá y luego obligatorio– no parece haber funcionado del todo bien. Sumémosle la indisciplina de muchos ciudadanos que no quisieron, por diversas razones, acatar las recomendaciones. Muchas voces disonantes de manera irresponsable anunciaban por las redes sociales que “la tal pandemia” no existe y que era un invento del gobierno, una cortina de humo para “tapar” no sé qué asuntos.

Se han escrito, narrado, contado muchas cosas, muchísimas en torno a la pandemia. Las redes sociales son un hervidero de opiniones, insultos y toda suerte de frases que acusan a los gobiernos de ser los culpables de lo que pasa.

Recordemos por ejemplo cuando Carlos Abraham Jiménez, congresista de Cambio Radical, denunció en la ciudad de Cali que los pacientes de esta enfermedad estaban siendo llevados a clínicas especializadas y Unidades de Cuidados Intensivos porque así los hospitales podrían cobrar más dinero por la hospitalización y posible deceso. “Por un paciente en una cama normal se pagan 10 millones de pesos, mientras que por un paciente de Covid-19 dan treinta”, sostuvo el senador2.

Acto seguido, no se hicieron esperar las cadenas de WhatsApp –que son tan efectivas a la hora de especular y generar todo tipo de reacciones– y mensajes en redes sociales que indicaban que al sector de la salud le convenía registrar las muertes como sí fueran producto de la pandemia.

Muy seguramente –sin proponérselo– el parlamentario generó esa ola de desmanes que en muchas regiones del país se presentaron contra hospitales y centros de salud. Claro, a eso debemos sumarle la angustia de las personas que acudían a los centros de salud en búsqueda de atención urgente para sus familiares.

Esa misma angustia que se apoderó de muchos que, sin medir consecuencias, se fueron contra los servidores de la salud en muchos sectores del país. Amenazas, discriminación, agresiones físicas y verbales fue la respuesta de algunos desadaptados que no entendieron la labor de los profesionales.

En fin, una cadena de sucesos se ha desatado desde el pasado 6 de marzo cuando el Ministerio de Salud y Protección Social confirmó el primer caso de Covid-19 en el territorio nacional luego de los análisis practicados a una paciente de 19 años, procedente de Italia.

Fiebre, delirio, dolor, mucho dolor

El hecho es que el Covid-19 no es una mentira ni la distracción de ningún gobierno. Es la triste realidad que azota por igual a ricos y pobres, a hombres y mujeres, a negros y blancos, a jóvenes y viejos. Esta pandemia no discrimina se nos carga a todos por igual.

Quienes padecieron la enfermedad y lograron recuperarse han podido relatar los padecimientos que se sienten cuando se está bajo el contagio:

“La tos y el dolor en el pecho habían aumentado fuertemente. La garganta me dolía tanto que hasta tomar agua se me hacía difícil y los escalofríos se apoderaban de mi cuerpo así estuviera bien abrigada y dentro de las cobijas. El dolor de cabeza fue constante durante siete días y sentía que el corazón me palpitaba ahí dentro. Sin embargo, lo que más me preocupaba eran mis papás. Tenía miedo de que mi presencia fuera sinónimo de peligro para las personas que más amo”3.

“Empecé a tener dolor de estómago, como una gastroenteritis con fiebre. Y luego sentí como un ataque, como si algo invadiera mis pulmones. Entonces se hizo más grande: náuseas, un cansancio que me dejaba en el suelo. En un momento estás bien y luego tienes la impresión casi de que vas a morir. Te falta el aire, te ahogas. Y uno se asusta. Una mañana vi un filtro azul y pensé: ¿qué es?, ¿qué me pasa?, ¿está en mis ojos?, ¿en mi cerebro? Entonces sentí que me iba a desmayar y pensé que no volvería a ver a mi hija, que está en México. Me miré en el espejo y comencé a insultarme, a insultar esta enfermedad. Finalmente, eso parece que me hizo sentir mejor”4.

“Me desperté con un dolor de cabeza que estaba entre los cinco peores de mi vida, como si alguien dentro de mi cabeza estuviera tratando de sacarme los ojos. Tuve fiebre de 38 grados centígrados. La fiebre pasó, y luego tuve náuseas y un sabor metálico en la boca. Tenía hambre, y luego el sabor de la comida no era apetitoso. Puse algunas cebollas en la olla instantánea para saltear. Puse mi cara en la olla, pero no podía oler las cebollas. Me chorreaba la nariz, eso duró un par de días”5.

Las cifras, los datos

Mientras continuamos bajo la tutela de la cuarentena, hay personas en los hospitales –de la mano de especialistas y profesionales de la salud– que siguen luchando por vencer la pandemia, batallando de manera física y psicológica con la esperanza del reencuentro con el amor de la familia.

Cabe recordar que solo el aislamiento, el distanciamiento social, puede frenar la rapidez de la enfermedad. A propósito de las medidas, les recomiendo como lectura un documento preparado por especialistas de la Organización Mundial de la Salud – OMS que puede dar muchas luces sobre los cuidados que debemos tener para prevenir posibles contagios: “Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus Covid-19”.

El Covid-19 todos los días entrega nuevas cifras, así que es un poco aventurado publicarlas, más aún si tenemos en cuenta que cuando este artículo salga publicado, las cifras serán diferentes. Aún así, para poder dimensionar la gravedad de lo que estamos padeciendo, destacaremos el número de contagiados por departamentos:

Bogotá: 126.4888; Atlántico: 56.801; Antioquia: 46.834; Valle del Cauca: 30.371; Bolívar: 19.901; Cundinamarca: 11.272; Nariño: 9.137; Córdoba: 8.245; Magdalena: 7.973; Sucre: 7.119; Santander: 5.942; Cesar: 4.204; Chocó: 3.152; Norte de Santander: 3.863; Meta: 3.602; Tolima: 3.371; Amazonas: 2.565; La Guajira: 2.584; Cauca: 2.491; Risaralda: 2.392; Caquetá: 2.042; Boyacá: 1.445; Putumayo: 1.358; Huila: 1.363; Caldas: 1.190; Quindío: 480; Casanare: 427; Arauca: 331; Guaviare: 126; Vaupés: 61; San Andrés y Providencia: 48; Guainía: 15 y Vichada con 5 casos.

Como se puede ver, Bogotá, la capital del país, sigue siendo la más afectada por casos de Covid-19 y preocupa el rápido crecimiento de la curva epidemiológica, máxime cuando autoridades y expertos epidemiológicos habían señalado que el pico de la pandemia en Colombia no se daría de una manera general, sino por ciudades o regiones específicas.

Casos de contagiados por sexo en Colombia

El 52.92% de todos los casos confirmados de Covid-19 en Colombia son hombres, es decir 173.497 pacientes.

El 47.08%, 154.353 positivos, son mujeres.

Atención de casos de Covid-19 en Colombia

De los 142.430 casos activos que tiene Colombia, 126.101 están aislados en sus hogares, eso corresponde al 88.54%.

Por otro lado, 14.788 pacientes están hospitalizados (10.38%) y 1.541 fueron ingresados a una UCI (1.08%).

En el entretanto, los colombianos, los que nos cuidamos y los que no, seguiremos conviviendo con la pandemia hasta que aparezca la tan esperada –si es que llega– vacuna.

Amanecerá y veremos…

Un dato de cierre: el pasado miércoles en horas de la mañana trascendió que el expresidente Uribe, un día después de que la Corte Suprema de Justicia le impusiera medida de aseguramiento por el proceso de los falsos testigos, fue diagnosticado como positivo por coronavirus. Sorprendió la rapidez con que fueron entregados los resultados –casi dos horas después de tomada la muestra– cuando sabemos que muchos colombianos han fallecido sin siquiera conocer los resultados de su muestra. ¿Tendremos que ser todos presidente para que nos presten atención y nos atiendan como debe ser? O ¿sólo aplica para quienes tienen casa por cárcel?

Edición 694 – Semana del 8 al 14 de agosto de 2020

1 Cifras tomadas de Coronavirus Colombia el pasado viernes 7 de ago. de 20 a las 11:13 p.m.

2 “Senador Abraham Jiménez advierte sobre posible cartel de las UCI en Cali”. Diario El Tiempo, 4 de junio de 2020. Hasta la fecha no se ha podido establecer por parte de la Superintendencia de Salud si las denuncias del senador tienen o no, algún fundamento.

3 “Fui el caso 14 de recuperación en Colombia”. Revista Vivir bien – Colmédica.

   
 
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