Actualidad de Antonio Gramsci

 

Antonio Gramsci está presente hoy en el espacio vivo y agitado de la política y también en el más sosegado de la investigación, la docencia y la extensión universitarias. ¿Por qué esta marcada actualidad? Sencillamente porque el legado de Gramsci aparece y florece dondequiera que es preciso enfrentar los descomunales estropicios humanos y ambientales del capitalismo, y donde se precisa defender la democracia de tendencias autoritarias y fascistas.

 
Luis I. Sandoval M.1
 
 

“En realidad, aunque parecen triunfar, los grupos subalternos solo están en estado de alarma defensiva…”
Antonio Gramsci.

Haciendo eco al acontecimiento de la Minga y el 21Oct.

Estoy sorprendido por la actualidad en Colombia y América Latina de este escritor, líder intelectual y político de la izquierda italiana en la época del fascismo mussoliniano. Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 1891 – Roma, 1937), desde las filas del Partido Comunista Italiano, del cual fue uno de sus fundadores, vio el ascenso del fascismo y lo combatió, por ello pasó casi 11 años en la cárcel (noviembre 1926 – abril 1937), muriendo pocos días después de su excarcelación.

El sábado 3 de octubre se realizó un foro virtual de precandidatos alternativos a la Presidencia de la República convocado por la corriente Unidad Democrática que lidera el exsenador Luis Carlos Avellaneda. La categoría más empleada por los invitados fue la de bloque histórico uno de los conceptos centrales del pensador sardo para orientar la transformación social en democracia. Ante una audiencia virtual de más de 500 personas de todo el país intervinieron Ángela María Robledo, Camilo Romero, Antonio Sanguino y Gustavo Petro. Moderación de Juan Guillermo Hernández. Recapitulación y puntualizaciones finales a cargo del Senador Iván Cepeda. Ejercicio de gran calidad.

El miércoles 7 se realizó la segunda sesión de lanzamiento de la Red Gramsciana de América Latina y el Caribe donde destacados y destacadas analistas internacionales, también colombianos, se refirieron a la situación de crisis anterior y posterior a la pandemia del coronavirus. Aguda ilustración conceptual y fáctica.

El próximo 9-12 de noviembre tendrá lugar, vía internet, en la Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Derecho y Ciencia Política, Bogotá, el XVI Seminario Internacional Gramsci: Bloque Histórico, Crisis orgánica en América Latina y Hegemonías, organizado por el grupo de investigación Presidencialismo y Participación, con el liderazgo académico del Profesor Miguel Ángel Herrera Zgaib. Imposible mencionar aquí todas las iniciativas de este tipo donde se abordan temas referidos directamente al proceso cultural, social y político actual.

Como se puede apreciar Antonio Gramsci está presente hoy en el espacio vivo y agitado de la política y también en el más sosegado de la investigación, la docencia y la extensión universitarias. ¿Por qué esta marcada actualidad? Sencillamente porque el legado de Gramsci aparece y florece dondequiera que es preciso enfrentar los descomunales estropicios humanos y ambientales del capitalismo, y donde se precisa defender la democracia de tendencias autoritarias y fascistas.

Clásico es en Brasil el texto la Democracia como Valor Universal (1979) del teórico gramsciano Carlos Nelson Coutinho (1943 – 2012) que representó el comienzo de una alentadora renovación del pensamiento y la praxis política de la izquierda en ese país y en todo el continente.

Hace rato los proyectos de democracia transformadora se inspiran en Gramsci con notable éxito. A su conceptualización se debió en gran medida la primavera democrática de América Latina en las décadas precedentes. Y quizá a su abandono se deba también la interrupción del ciclo progresista y la ocurrencia de movimientos de revolución preventiva, pasiva o desde arriba que las derechas están implementando en el continente y que, en Colombia, podría ocurrir si el gobierno del Centro Democrático decide desesperadamente decretar la conmoción interior, o si se abrieran camino las reformas regresivas que propone el expresidente sub judice Álvaro Uribe.

El concepto gramsciano que más entusiasma al liderazgo alternativo en el país es el de bloque histórico y, junto con él, el de hegemonía. Acertado porque se reclaman uno a otro. El bloque histórico se plantea como forma y camino para articular la enorme diversidad de actores en resistencia del campo alternativo en un espectro amplio de clases y sectores medios y populares, que corresponden a los grupos subalternos. Esta es la realidad extremadamente abigarrada (Zavaleta) que se refleja en los múltiples sectores progresistas y democráticos, partidos y movimientos, centros e izquierdas que, en intensa disputa hegemónica, cohabitan el espacio político.

La hegemonía –capacidad de seducción, direccionalidad consciente e incluyente– es una forma de iniciativa integradora que, desde la cultura y el sentido común, hace más énfasis en el consenso que en la imposición, esto es, en la afirmación de destrezas civilistas y en la formación de conciencia pública mediante el debate, con abandono irrestricto de la guerra y la violencia en la conflictividad social, el ejercicio de la política y el gobierno. Es lo que se corresponde con la transición de la posguerra o posdictadura. A fin de que cese la violencia y el autoritarismo, se intensifica la política y se profundiza la democracia.

La batalla de ideas y sensibilidades está al orden del día. Un extraordinario movimiento cultural transformador, la reforma intelectual y moral, avanza ardoroso poniendo por delante la equidad y la fraternidad; uno que instaura relaciones estéticas ante el egoísmo depredador y genocida de las élites en el poder. Ahora llega en apoyo de esta perspectiva la rica encíclica Fratelli Tutti (Todos hermanos) del Papa Francisco.

En realidad, Colombia vive desde hace por lo menos 30 años un intento de revolución democrática que los conservadurismos tradicionales y emergentes responden con su intento de restauración retardataria, apelando sistemáticamente a la mentira, la represión y el terror. Formidable pulso histórico aún por resolver.

El paisaje no es de poder único y omnímodo, es preciso reconocer que se viven ya embrionariamente situaciones de doble poder. Las gobernabilidades alternativas, el surgimiento de nuevas ciudadanías, la presencia casi cotidiana de amplios movimientos de protesta que exigen y proyectan cambio en la forma predominante de vivir y gobernar constituyen hechos incontrovertibles.

El Acuerdo de Paz deja entrever la posibilidad de otra Colombia (2016). La imagen de un país distinto se asoma en el Informe Final de la Misión de Sabios (2019). Nuevos feminismos pregonan la sociedad del cuidado. Las letras y las artes denuncian lo inaceptable y alimentan la creatividad hacia lo humano y deseable.

Así, Gramsci es plenamente actual porque ofrece una visión y una orientación para la praxis política transformadora en democracia. Las categorías gramscianas sirven para leer con agudeza la realidad compleja que vivimos y para orientar la acción en la perspectiva de construir un nuevo poder, en tanto y cuanto sea capaz de desplazar al viejo poder por vía del ejercicio sin talanqueras de la soberanía, la autonomía y la imaginación emancipatorias.

Lo viejo tarda en desaparecer, lo nuevo demora en llegar; pero, sin duda, una inédita república democrática no patriarcal, no violenta y no corrupta, no depredadora de la naturaleza está en ciernes. Se perfila el proyecto transformador, consolidar el sujeto es imprescindible. ¡Un gobierno alternativo en 2022 no solo es necesario, es posible!

El poder de la minga2

El poder de la Minga 2020 está en la VIDA que defiende. La Minga indígena, afro, campesina y popular es un grito por la VIDA amplificado al país y al mundo.

Esta de hoy es Minga nacional que exige respeto total, absoluto, inmediato a la VIDA que está siendo diezmada y ultrajada en infinidad de sitios y formas.

El poder de la Minga está en la justa y legítima indignación ante la VIDA borrada por el etnocidio, el feminicidio, el ecocidio.

El poder de la Minga está en la decisión de detener las masacres de jóvenes y en impedir el exterminio de los firmantes de la paz.

El poder de la Minga es el poder de la Madre Tierra, la Pacha Mama. Poder fecundo, generoso, poder comunitario que construye cultura, sembrados, poblados, caminos, autonomías, sueños, amaneceres y atardeceres, arco iris, sol, lluvia y luna.

El poder de la Minga es un poder moral, social y político porque para amparar la VIDA exige reformas (rural, política…), sustitución de cultivos de coca, exige libertad para hablar y actuar, convivencia para que haya conflictividad sin muerte.

El poder de la Minga es la no violencia, es la oferta y demanda de diálogo a la Primera autoridad del Estado, el presidente de la República.

El poder de la Minga está en atemperar el presidencialismo con la participación. Mandar imponiendo es una cosa, mandar obedeciendo es otra muy distinta.

La Minga es poder de abajo que se concreta cuando exige ante un poder de arriba que se desmorona cuando incumple.

El poder de la Minga tiene vocación de encuentro con el otro poder, es mano tendida con amistad, con dignidad, sin arrogancia.

El poder de la Minga no puede ser desconocido, el otro poder debe salir a su encuentro. Si hay mutuo reconocimiento, hay acogida y habrá diálogo.

La democracia, dicho hace tiempo, es la ternura de los pueblos. La VIDA reclama hoy una pizca de ternura. Somos plurales, distintos, no enemigos.

Los dos poderes en la misma mesa para que la palabra limpia descubra la verdad resplandeciente y produzca el amparo conjunto de la VIDA que palpita. El poder de la Minga no subyuga, pero tampoco se doblega, no se somete, no se amilana.

La Minga por la VIDA es un poder que invita, que atrae, que seduce, que incluye, que comparte, que sabe dar para recibir; es poder para que se reconozcan con admiración, sin miedo, todos los hombres y todas las mujeres, todos los pueblos, todas las etnias, todas las culturas, todas las diversidades.

El poder de la Minga está en sembrar paz para cosechar VIDA.

Se dijo aquí hace poco: la gran utilidad de la paz, en todos los lugares y en todos los tiempos, es que favorece las condiciones para que florezca la VIDA, en la enorme variedad de formas y manifestaciones que la caracterizan.

Colombia martirizada por infinidad de formas de dolor y muerte anhela vehementemente la paz para darle nuevas oportunidades a la VIDA.

Contagia el Covid19, más contagia el poder de la Minga. El primer contagio lo evitamos por todos los medios; el segundo lo queremos, lo necesitamos, lo procuramos, también por todos los medios, porque conduce a la VIDA.

El poder de la Minga es el poder de la VIDA, como ella es resistente e irresistible, como ella es reincidente, resiliente, indomable.

Poder de Minga, poder de todos y todas, poder de la gente, poder alterno, doble poder, nadie detendrá este poder. El nuevo poder surge, fluye y crece: el 21N, el 21S, el 21… 21.

Posible escuela política de la autonomía subalterna

Antonio Gramsci escribió en alguna parte de los Cuadernos de la Cárcel: “La historia de los grupos sociales subalternos es necesariamente disgregada y episódica. Es indudable que en la actividad histórica de estos grupos hay una tendencia a la unificación, aunque solo sea con planes provisorios, pero esa tendencia es interrumpida continuamente por la iniciativa de los grupos dominantes… Los grupos subalternos sufren siempre la iniciativa de los grupos dominantes… En realidad, aunque parecen triunfar, los grupos subalternos solo están en estado de alarma defensiva…” 3

Esta observación ilumina de manera maravillosa el acontecimiento, el proceso, la circunstancia estremecedora actual en que todavía no muere el viejo orden y aún no nace el nuevo. ¿Por qué no comenzar a partir de esta constatación un ejercicio de escuela política de la autonomía subalterna que acompañe la epifanía del nuevo sujeto político plural de transformación democrática?

Tematizar, problematizar, relacionar el curso de los acontecimientos con la formación de un nuevo sentido común a través de la reflexión y el debate, virtual y presencial, con la participación de líderes sociales y políticos, hombres y mujeres de etnias y pueblos, artistas, investigadores y profesores universitarios, activistas en redes, es hoy una posibilidad real en campos, ciudades y regiones de Colombia. Dejo la idea en consideración del XVI Seminario Internacional Gramsci que se realiza los días 9 a 12 de noviembre de 2020 en la Universidad Nacional de Colombia.

Edición 705 – Semana del 24 al 30 de octubre de 2020

1 Investigador Social, columnista, integrante de la Asociación de Estudios y Acción Política Democracia Hoy DEMHOY - luis.sandoval.1843@gmail.com

2 El Espectador, 20 de octubre 2020.

3 Cuadernos de la Cárcel: El Risorgimento, Ediciones Casa Juan Pablos, México, 2000, pág. 251.

   
 
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