Pulmones del #MalAIRE

 

La degradación del territorio y de la calidad de vida en nuestro Valle de Aburrá, que se ha ido convirtiendo en un “Valle de Humo”, muestra que tenemos un modelo insustentable de vida en el mediano y largo plazo. Esto se evidencia, por ejemplo, en el aumento del parque automotor y en la débil regulación de las emisiones que hacen las industrias.

 
Un contexto de #SOSporelAIRE
 
 

En el Área Metropolitana del Valle de Aburrá respiramos un #MalAIRE. Lo respira Gloria, en Guayabal, en la parada del bus; lo respira Andrés cuando juega con sus compañeros en la escuela; lo respira Sandra, en la Alpujarra, mientras le expiden un certificado; lo respira Ángela en la movilización que pasa por la Oriental; lo respira Coco, el gato de Julián; lo respira la bromelia que tiene Alba en el balcón. El #MalAIRE nos afecta a todas y todos porque todas y todos respiramos.

¿Por qué tenemos #MalAIRE en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá?

A lo largo del siglo XX, la ciudad tuvo varios episodios de contaminación atmosférica debido a la generación de basura particulada producida, principalmente, por los sistemas de extracción y utilización de energía. El aumento paulatino de nuevos medios de transporte incrementó los agentes contaminantes, los contaminadores y los efectos socioambientales.

Las actividades fabriles e industriales transformaron los suelos, la atmósfera y el paisaje de nuestro Valle en toda su cuenca, por la expulsión de vertimientos y la emanación de residuos gaseosos a la atmósfera que producen la combustión de madera, carbón, petróleo y derivados. Los impactos, dilemas y peligros que enfrentamos, y que se materializan en el #MalAIRE que respiramos, son el resultado de nuestro modo de habitar, de nuestro sistema productivo y reproductivo, que se expresa en una alta densidad de población y un elevado intercambio de servicios comerciales e industriales.

Si bien desde hace 50 años conocemos este problema, en el 2016 se declaró la primera contingencia atmosférica en el Valle de Aburrá, cuando el #MalAIRE se hizo más visible para la opinión pública. Por contingencia se entiende un episodio de contaminación severa en el que las concentraciones de las micropartículas suspendidas en el aire ponen en riesgo la salud humana y la integridad de los ecosistemas; el término, además, alude al conjunto de medidas que implementa la institucionalidad.

Desde entonces, el Área Metropolitana ha venido declarando las primeras alertas por la mala calidad del aire (naranja y roja), que tiene graves efectos en la salud humana, en las plantas y en los animales. Sin embargo, la zona rural está marginada de esas mediciones que hace dicha entidad porque son competencia de CORANTIOQUIA.

Los datos e información científica del SIATA (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá) indican que las condiciones geográficas del Valle, sumado a las épocas del año en las que las nubes están más bajas, reducen la cantidad de radiación solar, por lo que los contaminantes, entre ellos el famoso PM2.5, se quedan concentrados en el aire.

A mayor cantidad de contaminantes, mayor riesgo para la salud. El ICA (Índice de Calidad del Aire) reporta los niveles de condensación de contaminantes en el aire por medio de colores: el verde, buena; amarilla, moderado; naranja, dañina a población vulnerable; roja, dañina a la salud; morado, muy dañina.

Según el Plan Integral de Gestión de Calidad del Aire – PIGECA, la contaminación del aire es el mayor riesgo ambiental para la salud publica en nuestros días (p. 14), lo que genera un aumento de la morbilidad y una crisis del bienestar y el buenvivir social. Las vías respiratorias, el torrente sanguíneo, los vasos circulatorios, el corazón, el cerebro y en general cualquier órgano son altamente afectados por la ecotoxicidad de los contaminantes presentes en el aire.

Sumado al #MalAire que respiramos, la contaminación auditiva y los olores ofensivos afectan nuestra salud física y mental, genera problemas auditivos, estrés, fatiga Y pueden afectar el sistema cardiovascular. Los vacíos normativos frente al ruido y los malos olores profundizan la pérdida de bienestar, en una ciudad con problemas de planificación, porque se construye o ubica en zonas residenciales a fábricas, talleres, bares, supermercados, etc.

Estas situaciones afectan los ciclos biológicos de la estructura ecológica de soporte urbana, que se entiende como el conjunto de elementos bióticos y abióticos que sostienen los procesos ecológicos esenciales del territorio (Decreto 3600, 2007)1. Esto tiene efectos en la variabilidad climática y podría alterar la temperatura por el efecto invernadero, tal como lo argumenta el Panel Intergubernamental de Cambio Climático – IPCC, que considera que los contaminantes de vida corta – CCVC, entre los que se incluye el carbono negro2, son responsables de más del 30% del calentamiento global.

Los CCVC son uno de los principales componentes del material particulado – MP, tanto MP10 como MP2.5, que contamina el aire. Por otro lado, se afirma que estos dañan el rendimiento de los cultivos, lo que comprometería a la seguridad y soberanía alimentaria, así como cuantiosas pérdidas económicas para el sector de la agricultura.

Todos estos son, sin duda, asuntos alarmantes que para la Organización Mundial de la Salud (2019) son un factor primario en la provocación del cambio climático, con desencadenantes como malnutrición, paludismo, diarrea y estrés calórico (OMS, 2015).

Esta información, en sí misma, no es suficiente. Necesitamos más datos y acciones que nos lleven a un despertar ecológico activo. Eso solo es posible si en el relato que construimos en torno al #MalAIRE reconocemos que somos los humanos los causantes de esas emisiones nocivas, consecuencia de las decisiones comerciales, políticas y económicas que hemos tomado.

No obstante, siendo todos responsables, es necesario, obligatorio y constitucional que los gobiernos (elegidos por nosotros en la democracia) y los entes públicos protejan los derechos constitucionales, tomen las decisiones pertinentes y promuevan una campaña descentralizada acorde con la dimensión del problema.

Un problema de estas dimensiones involucra numerosos factores relacionados con la salud pública, la movilidad, el uso de tecnologías y de fuentes energéticas, así como la planeación y el ordenamiento ambiental del territorio, el modelo de desarrollo imperante, la producción industrial y la provisión de servicios. Estos son asuntos directamente relacionados con los paradigmas instalados en la sociedad, con la historia de la ocupación, las ideas y los valores que prevalecen en ella.

En el imaginario colectivo, la percepción de la gravedad del problema de la calidad del aire en el Valle de Aburrá se relaciona, principalmente, con los dos períodos del año de la contingencia ambiental: el primero, entre marzo y abril, y el segundo, entre septiembre y octubre, los cuales coinciden con los cambios de temporada seca a húmeda y viceversa.

Durante estas dos temporadas (cuatro meses, un tercio del año) nos vemos obligados a respirar tanto la contaminación que producimos como la que llega al Valle por factores externos al territorio. Sin embargo, al pasar estos períodos, la percepción y la conversación ciudadana en torno al problema pasa a un segundo plano. Estos ciclos de percepción retrasan y entorpecen las soluciones de fondo para el problema, pues insertan en el discurso colectivo una sensación de que el resto del año “estamos bien”. En otras palabras, se administra el problema, pero no se resuelve.

La degradación del territorio y de la calidad de vida en nuestro Valle de Aburrá, que se ha ido convirtiendo en un “Valle de Humo”, muestra que tenemos un modelo insustentable de vida en el mediano y largo plazo. Esto se evidencia, por ejemplo, en el aumento del parque automotor y en la débil regulación de las emisiones que hacen las industrias.

Es un aire comercial. Es un aire industrial. Es un aire demencial3. Un aire que está siendo privatizado y sobreexplotado. ¿De quién es el aire? Este asunto se vuelve más preocupante de cara al proceso de súper conurbación que traerá mayores congestiones vehiculares y el incremento de las emisiones de fuentes móviles. La planeación del territorio no puede seguir dependiendo de las fuerzas del mercado, de la incapacidad de planeación del Estado y de la afectación de los ciclos biológicos cuando se supera la capacidad de carga del territorio. Preocupa la “automovilización de la vida”, el aumento de las emisiones y del gasto de energía que proviene de fuentes fósiles energéticas, que agravan, sin duda, la crisis climática.

Ciudadanía activa por el aire

Ciudadanas y ciudadanos, con motivaciones, intereses y anhelos divergentes, hemos apelado al principio de participación política y al derecho al acceso a la información para exigir datos y acciones corresponsables que conduzcan a ese despertar ecológico.

Hemos promovido acciones simbólicas y jurídicas. Hicimos un #SOSporelAire, declaramos a Medellín, #Medehollín e instamos a los gobernantes a tomar #DecisionesValientes. El colectivo Unloquer diseñó y creó un sensor móvil de calidad de aire, con hardware y software de código abierto de bajo costo, para hacer ciencia ciudadana, pedagogía y experimentación a través de una red4 e intercambia esfuerzos y herramientas con la red CanAirIO (Bogotá). Otra iniciativa que promueve la cultura de datos abiertos y realiza talleres con organizaciones sociales, en Medellín y Cali, es MAKAIA5. Por su parte, Melodistas, una iniciativa de periodismo independiente que combina “Periodismo & The Music”, organizó la campaña #HinchasDelAire e invitó a la ciudadanía a hacerse La Prueba del Aire6.

Hace tres años, el 10 de mayo de 2017, inconformes con el #MalAIRE, los abogados Luis Guillermo Mesa y Lucas Andrés Quintero, y el ciudadano Daniel Suárez interpusieron la Acción Popular7 que otorgó medidas cautelares dadas por el Tribunal Administrativo de Antioquia, confirmadas por el Consejo de Estado al Municipio de Medellín y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

Del 10 al 13 de marzo del 2020 se realizó la audiencia de prácticas de pruebas, en la que el Área Metropolitana, la Alcaldía de Medellín y Ecopetrol le respondieron a la ciudadanía por qué las medidas para mitigar la contaminación del aire no han sido suficientes. La Acción Popular permitió decretar una medida cautelar (aún vigente) que consiste en una protección provisional ante la evidencia de que si no se ordena, se podría generar un riesgo grande o pasar de ese riesgo a un daño severo. Por lo tanto, ninguna de las estaciones de medición de toda el Área Metropolitana puede llegar a estar en naranja.

Desde entonces, las instituciones responsables de dar respuesta deben enviar, mes a mes, informes periódicos al magistrado sobre los avances en la mejora de la calidad del aire.  Otro adelanto importante que se deriva de la Acción fue la creación de las Zonas Urbanas de Aire Protegido (ZUAP)8 en los dos perímetros más contaminados del Valle de Aburrá. Una está ubicada en el centro de Medellín9 y otra en los límites de La Estrella y Sabaneta. La Acción Popular está en etapa probatoria (testimonial). Se espera que el Tribunal Administrativo reprograme la fecha de audiencia para la recepción de esos testimonios, ya que fue suspendida en marzo, ante la emergencia del Covid-19.

Esta Acción Popular no ha sido la única, el abogado Cristian Zapata y el Colectivo Más Conciencia de Girardota interpusieron el 6 de marzo de 2018 la Acción Popular por el Aire de Girardota10, ante el Tribunal Administrativo en Medellín. La demanda busca proteger el derecho al ambiente sano y a la salud de los girardotanos, ubicados en la zona norte del Valle de Aburrá donde están instaladas diversas industrias, para un total de 288 fuentes fijas. La Acción fue denegada por el Tribunal y actualmente se encuentra en trámite de segunda instancia ante el Consejo de Estado.

Por otro lado, ciudadanos que hacen parte de la Veeduría Ciudadana al Medio Ambiente, Desarrollo Territorial y Patrimonio de Itagüí, la Corporación Integral para la Acción Social (CIPAS) y la Iniciativa por el Aire Limpio, el Comité Cívico Belén Nodo 3 y la Veeduría “Somos Licencia Social” se pronunciaron a raíz del convenio11 celebrado entre CORANTIOQUIA y la Universidad de Antioquia, en el segundo semestre de 2019, para aunar esfuerzos en el fortalecimiento de buenas prácticas ambientales en el sector de arcillas rojas. En dichos comunicados solicitaron la creación de un espacio de participación denominado Mesa Intersectorial, para incentivar el diálogo ciudadano entre todos los actores implicados: ladrilleras, canteras, autoridades ambientales, autoridades municipales, academia y ciudadanía.

La solicitud se hizo en el el marco de ese acompañamiento, ante las afectaciones que derivan de la actividad ladrillera, de canteras y la coexistencia problemática de usos del suelo, en las veredas El Ajizal y Los Gómez del corregimiento El Manzanillo, Itagüí, y el corregimiento Altavista, Medellín, lugar que impacta de manera directa a Belén, comuna 16. Por lo tanto, las decisiones territoriales comprometen tanto a CORANTIOQUIA, como al Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

El viernes 23 de octubre de 2020 se llevará a cabo la audiencia pública virtual: “Calidad del aire en el Valle de Aburrá y sus afectaciones a la salud pública”, aprobada en sesión plenaria de la Cámara de Representantes el 1 de octubre de 2020. Se efectuará entre las 2:00 p.m. y las  6:00 p.m., y contará con la participación de las comunidades de Belén e Itagüí afectadas por las ladrilleras, los vecinos de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Bello que no soportan los olores “ofensivos”, los amantes de la movilidad en bicicleta, los defensores del arbolado urbano “Túnel Verde”, el colectivo Más Conciencia de Girardota con su problema de chimeneas o fuentes fijas, entre otros colectivos y movimientos defensores de una mejor calidad del aire para el Valle de Aburrá. También contará con la participación de profesores e investigadores que trabajan esta problemática y diferentes autoridades del Estado, para que den respuesta a los planteamientos presentados.

Estas acciones simbólicas y jurídicas son nuestros recursos ciudadanos para llamar la atención sobre la urgencia que tenemos como sociedad de impulsar e implementar políticas orientadas a las variables activas, que son las raíces del problema, las fuentes de las emisiones, y no exclusivamente a las variables críticas, que son las contingenciales. Las medidas a inmediato y corto plazo son necesarias para reducir el daño “del ya”, pero a la par necesitamos acciones consecuentes con el trabajo y el conocimiento basado en datos y con la construcción de protocolos, políticas públicas y diálogos ciudadanos.

Desde la política y la juntanza queremos apostarle al ideal de vivir juntos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos con la totalidad de la vida, por eso, como ciudadanía creemos necesario poner la vida en el centro para abarcar a la naturaleza como sujeto de derecho y, en ese sentido, reivindicamos al aire, al #BuenAIRE, como un bien común digno de ser protegido y defendido.

Pulmones del #MalAIRE

– HOY, desde una nueva acción simbólica, y en medio de la pandemia mundial por el COVID-19, invitamos a la reflexión al poner en las calles los pulmones del #MalAIRE, porque respirar no es una decisión política sino una condición biológica, porque queremos vivir bien, respirar un aire limpio, un #BuenAIRE.

– No basta con administrar el problema en amarillo, y mucho menos en naturalizar los índices de “aire moderadamente dañino, dañino o muy dañino”. Debido a que, si nos condicionamos a escalas de “tolerancia al daño”, estamos atentando contra la vida (humana y no-humana), yendo en contra del conocimiento y de las herramientas públicas que el mismo gobierno ha construido con nuestros impuestos.

– Necesitamos relatos sensibles que incluyan las condiciones de vulnerabilidad socioeconómica como factores que agravan el problema y que aborden las emociones de los ciudadanos en el #MalAIRE como un asunto que afecta nuestra salud mental.

– Debemos problematizar el modelo de desarrollo, las formas de producir, de habitar las ciudades, pero además discutir colectivamente sobre las ideas que tenemos sobre el bienestar.

– Reiteramos que el #MalAIRE es una crisis del bienestar: enferma y genera las condiciones para aumentar la morbilidad. Es el mayor riesgo para la salud pública en nuestros días e implica una pérdida del derecho a la ciudad.

– Como Ciudadanía activa por el Aire instalamos el pasado 17 de octubre, en el Parque de Las Luces, una declaración simbólica que llamamos Pulmones del #MalAIRE.

– En este documento pueden consultar ¿Cómo se hacen los Pulmones del #MalAIRE?, para que de manera descentralizada y voluntaria reproduzcamos este símbolo desde la ciudadanía en diferentes partes del Valle del Aburrá y, por qué no, de Colombia. Si conoces otra forma de hacerlos, adelante, lo importante es replicar esta acción simbólica y colectiva.

– Los pulmones del #MalAIRE representan el efecto de la contaminación emitida por los exostos de las industrias, las volquetas y los carros, una mezcla de contaminantes que respiramos en nuestra ciudad, que no vemos pero que está ahí, silenciosa, afectando nuestras vidas.

– También son los estados opacos del lenguaje político que distraen la atención sobre las causas del problema dirigiendo el discurso a las consecuencias del día a día y no a su trascendencia sistémica.

– Invitamos a la ciudadanía a hacer seguimiento, por medio de fotografías, al cambio de color de estos pulmones del #MalAIRE que pondremos en otros puntos de la ciudad, y a los que se suman otros colectivos que también trabajan por el Aire en el Valle de Aburrá.

– Queremos que compartan las fotos usando la etiqueta #MalAIRE y sumando sus reflexiones, preguntas y comentarios sobre el aire que respiramos. Pongamos en común el conocimiento aprendido y abramos nuestras posibilidades para que construyamos experiencias narrativas de la ciencia y la movilización ciudadanas.

– Es momento de actuar. Las y los habitantes del Valle de Aburrá no podemos esperar. Si no hacemos nada, para 2030 el problema se habrá agravado, a tal punto, que las muertes por esta causa se triplicarán.

– Conversemos de manera pública sobre el #MalAIRE, apostemos por la democracia y reclamemos el poder ciudadano en la discusión sobre los bienes comunes.  La pandemia ha creado burbujas que fragmentan la participación y profundizan la invisibilización de realidades incómodas originadas por un tipo de economía que se basa en el crecimiento perpetuo y la quema de combustibles fósiles, a lo que se suman cosmovisiones, imaginarios e ideas sobre lo que representa una vida buena.

Es el momento de juntarnos, para volvernos a encontrar.

FIRMAN: Ciudadanos por el Aire, Movimiento por el Aire y la Salud Pública, Colectivo Más Conciencia de Girardota, Corporación Integral para la Acción Social (CIPAS), Iniciativa por el Aire Limpio de Itagüí, Vecinos de la 80, Veeduría Ciudadana al Medio Ambiente, Desarrollo Territorial y Patrimonio de Itagüí; Comité Nodo Cívico Belén Nodo 3, Veeduría “Somos Licencia Social”, Mesa Ambiental El Poblado (MAP), Mesa Ambiental La América Comuna 12, de Medellín, Mesa Ambiental Comuna 13, de Medellín, Mesa Ambiental de San Cristóbal – Medellín, Mesa Triunfo Arrayanes Comuna 6 (Castilla) – Medellín, Mesa Ambiental de Envigado (MAE), Colectivo SiCLas, Melodistas, Corporación Viva la Ciudadanía, Instituto Popular de Capacitación (IPC), MISEREOR, Extinction Rebellion Medellín, La Ciudad Verde, Las Marias al Aire, Fundación Más Urbano, Asociación Médica Sindical Colombiana Seccional Antioquia (ASMEDAS), Red Nacional Ciudadana por la Calidad del Aire, Corporación Fernando González – Otraparte, NoCopio, Colectivo Morada, Corporación Distrito Candelaria, El Derecho a No Obedecer, Red de Cooperación Ambiental (Cúcuta), Lunes de Ciudad, Comisión Ambiental de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Eco-synergia consultores, Concervezatorio, Vecinos de la PTAR de Aguas Claras – Bello, Corporación Centro Patrimonial de Desarrollo Cultural Plazarte, Colectivo Túnel Verde, ECO Humedales ONG y Desde Abajo.

Edición 705 – Semana del 24 al 30 de octubre de 2020

1 Modificado por el Decreto 1077 de 2015.

2 Es un material particulado que se produce por la combustión incompleta de combustibles fósiles, biocombustibles y biomasa, principalmente en vehículos motorizados, cocinas domésticas, incendios y fábricas industriales (Ortúzar y Tornel, 2016).

3 Fragmento de la canción Vallecito de Humo, de Melodistas.

5 Puede consultarse, aquí: PurpleAir: Real-time Air Quality Monitoring.

7 Puede consultarse con el número de radicado: 05001233300020170136200.

8 Ver resolución metropolitana 00 – 002231 del 31 de agosto de 2018.

9 Está delimitada entre las calles 44 (San Juan) y 58 (Echeverry) y las carreras 57 (Ferrocarril) y 46 (la Oriental). La Encuesta Origen-Destino 2017 señala que este perímetro atrae el mayor número de viajes en carro en la región. Todos los días se estarían desplazando, aproximadamente, 270.724 vehículos, entre las 4:00 am y las 7:00 pm.

10 Puede consultarse aquí con el número de radicado 05001233300020180050102.

   
 
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