“El fuete del Acordeón”

 

Juancho era un gran artista, buen acordeonero, excelente compositor y sobre todo era un amigo incondicional. Nunca lo vi en estado de embriaguez, jamás lo vi discutiendo con nadie, sólo dejó amigos y seguidores en todos los continentes.

 
Alcibíades Núñez
 
Docente universitario, contador público, Magister en gerencia financiera
 
 

Este 21 de noviembre se cumplen veintiséis años del fallecimiento de Juan Humberto Rois Zúñiga “Juancho”. Recordemos que, por esta fecha, pero en 1994, perdió la vida en un accidente aéreo, junto al piloto Pedro José Monsalve y sus compañeros Rangel Torres y Eudes Granados, cuando se dirigían a tocar una parranda en la población de “El Tigre”, Estado Anzoátegui en Venezuela.

Según crónicas de la época, el pequeño aeropuerto donde iban a descender cerraba a las 8:00 de la noche. Ellos llegaron mucho después bajo un torrencial aguacero con tempestad y mucha oscuridad. Seguramente esas circunstancias influyeron para que el piloto no pudiera maniobrar y, lamentablemente, la aeronave chocó violentamente contra el pavimento dejando a sus ocupantes gravemente heridos. Posteriormente fueron trasladados al Centro Médico Zambrano, localizado en la ciudad de Barcelona del mismo Estado de Anzoátegui. “Juancho”, Eudes Granados y Rangel Torres fallecieron horas después.

De Juancho Rois, podemos decir que nació en San Juan del Cesar, el 25 de diciembre de 1958, hijo de Juan Manuel (El Negro) Rois y Dalia Zúñiga Vega, hermano de José Gregorio, Javier, Jorge Enrique y Gisela. Desde muy temprana edad le gustaba el acordeón, pues a la edad de 4 años, en casa de su tía Nelly en Bogotá, ya interpretaba la “Piña Madura”. En vista de eso, su padre de crianza Purito Canova, le compra su primer acordeón donde interpreta varias canciones de su ídolo Alfredo Gutiérrez.

Adelantó sus estudios de bachillerato en el Colegio El Carmelo, al lado de sus amigos, Fellin y “patico” Gámez, Alberto Gómez, Jaime Alario Daza, Hermes Amaya, Poncho Mendoza, Talo Pérez y Álvaro Álvarez. Allí participaba en los diferentes eventos cívico-culturales como izadas de bandera, centros literarios, fiestas del colegio y semana cultural.

En 1977, Israel Romero conoce a Juancho –ya formado como acordeonero–, quien le presenta a Juan Piña y es así como graban “El Fuete” y en 1978 “El Azote Vallenato”. En 1978 al lado de Diomedes Díaz, llevan al acetato uno de los mejores álbumes musicales “La Locura”; en 1979 graba con Elías Rosado “La Fuetera”, luego se une con el Jilguero Jorge Oñate y realizan varios álbumes como “Paisaje de Sol” en 1980, “El Ruiseñor de mi Valle” en 1981, “13 Aniversario” en 1982, “El Cantante” en 1983, “Canto y tradición” en 1984, “El cariño de mi pueblo” en 1985. Tras la seguidilla de éxitos, el “Cacique de la Junta”, Diomedes Díaz, lo llama nuevamente en 1988 y graban “Gano el folclor”; “El Cóndor herido” en 1989, “Canta conmigo” en 1990, “Mi vida musical” en 1991, “El regreso del cóndor” en 1992, “Titulo de Amor” en 1993, y “26 de mayo” en 1994.

Juancho conoce en Bogotá a la Monteriana Jenny Dereix, de quien se enamora. Se casan el 16 de octubre de 1994, en la iglesia San Pablo Apóstol de Montería, de esta unión nace Juan Humberto Rois Dereix, actual concejal de Montería y estudiante de derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana.

En la década del 90 aparece el Juancho compositor con canciones de su autoría como: “Yo soy el que te quiere”, “Adiós que te vaya bien”, “Por qué razón”, “Acabaste con mi vida”, “Señor doctor”, “Señor locutor”, “Las notas de Juancho”.

Juancho era un gran artista, buen acordeonero, excelente compositor y sobre todo era un amigo incondicional. Nunca lo vi en estado de embriaguez, jamás lo vi discutiendo con nadie, sólo dejó amigos y seguidores en todos los continentes.

En la vivienda de la señora Dalia Zúñiga Vega –madre de “Juancho” –, cada 21 de noviembre se reúnen amigos y familiares para recordar a Juancho, ese gran acordeonero que le dio muchas glorias a su familia y al folclor vallenato, pues fue un músico –que además de ser creativo– era una persona muy culta, amable y de buen trato con los demás. La señora Dalia aún conserva en su casa un cuarto especial, donde guarda fotografías de Juancho al lado de familiares y artistas. Incluso, dialogando con su hermano José Gregorio Rois, me comentó que existe un proyecto de crear allí el Museo de Juancho Rois Zúñiga.

Conversando en la vivienda de Gregoria Bolaños y Carlitos Rois “Caroi”, con Jorge Rois, Hermes Francisco Daza y Luis Alberto “Beto” Jiménez, quien se desempeñó como director de la Caja Agraria por muchos años, me comentó que Juancho Rois le prometió que todos los años haría una fiesta de fin de año a esa entidad. Fue así como el 30 de diciembre de 1993, Juancho se presentó –cumpliendo su promesa– con su amigo Fellin Gámez, José Hilario Gómez, Rodrigo Corzo, José Manuel Pitre “Changa” y presentaron un espectáculo musical inolvidable, cantando su canción favorita “Señor locutor”. Sin duda alguna Juancho y su grupo deleitaron a los funcionarios de la Caja Agraria de la época en la ciudad de Fonseca.

Edición 707 – Semana del 7 al 13 de noviembre de 2020
   
 
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