La crisis colombiana: pandemias y
proyectos político-electorales rivales

 

Los subalternos de Colombia hoy se juegan por la realización, a partir de los primeros 100 días, del próximo gobierno, de lo escrito en materia de igualdad en la Constitución vigente, sin demagogia, con las cuentas claras, en democracia y con la paz pactada obrando en las regiones devastadas por la guerra social oligárquica que devora lo mejor de la nación desde la década de los años cuarenta del siglo pasado.

 
Miguel Ángel Herrera Zgaib, PhD.
 
Director Grupo Presidencialismo y participación,
presidente de la International Gramsci Society-Colombia
 
 

Un contexto de recesión global

El economista colombiano, José Antonio Ocampo escribió sobre la dramática crisis económica en Latinoamérica al finalizar el año 2020. Afirmaba que “hace parte…de la peor recesión mundial desde la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado” (ET, 20/12/2020, 1.21).

Pero, la nota editorial de Ocampo establece diferencias y precisiones con la crisis de 2008/9. Una primera gran diferencia que resalta es que “los factores internacionales no son la causa fundamental… De hecho, en términos de las perturbaciones de origen externo, esta es una de las menos graves de la historia”.

Reconoce sí el apoyo financiero multilateral limitado a cargo del BID y la CAF para la región, por la falta de capital adecuado. Advierte, sin embargo, que la interrupción del financiamiento externo sólo tardó dos meses, comparado con los doce meses de la anterior crisis 2008 – 2009. Lo cual, entre otras consideraciones, prueba que de las crisis se aprehende, en más de una ocasión. Más aún cuando éstas son de naturaleza cíclica, sin extremar los términos.

El economista, profesor de Columbia en New York, y expresidente del Banco de la República de Colombia, señala también que “el financiamiento privado se ha hecho… a tasas de interés que para muchos países son las más bajas de la historia y a plazos muy favorables”.

Otro factor de la crisis anterior, el desplome del comercio internacional se recuperó en seis meses ahora. Tampoco disminuyeron los precios de los productos básicos. Hasta aumentos hubo en algunas de las principales exportaciones latinoamericanas. Según Cepal, José Antonio destaca, igualmente, que las remesas aumentaron en 4,8% entre enero y septiembre, con proveniencia principal de EUA.

Esta confluencia de factores le permite concluir que la crisis actual, que viene del año pasado, obedece en lo fundamental a factores internos de los países. Aunque no lo diga de manera explícita, Colombia entra en este peligroso estado de cuentas que cuestiona al liderazgo subcontinental.

El repertorio de las pandemias

“La región fue uno de los epicentros mundiales de la pandemia por varios meses”.
J.A. Ocampo, ET, óp. Cit.

“Ya sabemos que tendremos vacunas, pero eso no significa que en el 2022 estaremos vacunados…tendremos que ir al ritmo en que las farmacéuticas abran más fábricas para producción en escala”.
M.I. Rueda, No más confidencialidad, ET, 20/12//2020, 1.21.

Para explicar las razones de la crisis económica que se extiende del año 2020 al 2021, un primer factor es la pandemia del virus Covid-19. Punteamos por varios meses junto a los EUA bajo el criminal gobierno de Donald Trump, que contribuyó luego a su derrota electoral y la del partido republicano.

La pandemia la reforzó un quinquenio de pésimo desempeño económico, que Alberto Carrasquilla no logró enderezar en el ministerio de Hacienda. Este sirvió también como pretexto para dejar indefensas y en peores condiciones a las mayorías. Adujo como motivo la crisis fiscal, pero, eso sí, diferenciando a quiénes el gobierno de turno auxilia como jinetes del capitalismo financiero.

Para Ocampo es claro que el gasto adicional para pobres y vulnerables “ha sido reducido si se compara con que han otorgado los países desarrollados”, guardadas proporciones.

Hay el entrecruce de dos pandemias casi mortales, en lo regional y local: el antecedente de un fallido manejo de la economía, y la sobre-determinación de otra pandemia, la más severa que la humanidad haya conocido después de un siglo con la tristemente célebre gripe española de 1919.

La columnista Rueda, probada publicista del gobierno Duque, no se resiste a reclamar “no más confidencialidad” en la compra de las vacunas, cuyo primer lote comprado a Pfizer/Biontech llegó hace menos de una semana, con algo más de 50.000 dosis, que constituyen una pírrica cuota inicial para tratar de frenar la tercera ola de Covid-19.

A través del mecanismo Covax patrocinado por la OMS, Colombia tiene comprometidas 15 millones de dosis, y se sigue negociando con Astra-Zeneca. Pero después del virus afuera, no hay pañitos de “agua tibia” que a destiempo nos curen.

Ni siquiera Colombia estuvo a la altura de Venezuela, más quebrada que un bulto de canela, en sus finanzas públicas garantizó la importación de un primer paquete de 100.000 dosis en el mismo tiempo que el gobierno Duque.

En defensa contra la inexcusable ineficiencia e ineficacia de este gobierno, probada hasta el absurdo, la gacetillera argumenta otras cosas, huracanes, derrumbe de vías, millones de has sembradas de coca, más el fenómeno de la Niña. ¿Qué más quieren?

Un correctivo radical, no aguas tibias

Es hora de repensar a fondo las reformas de mercado, cuyos resultados han sido francamente insatisfactorios”.
J.A. Ocampo, ET, óp. Cit.

En los comienzos del siglo XXI, hubo reacomodamientos en el mundo oligopólicos de los medios masivos en Colombia. Han estado marcados por el protagonismo de tres figuras femeninas, a diferentes niveles del espectáculo comunicativo.

Primero fue el anuncio de los potentados Gilinski de poner a Vicky Dávila, al frente de Semana, luego de su exitoso escandaloso trasegar en el mundo de las redes sociales. Mostrando primero habilidad y obsecuencia en el manejo de la causa del patrón Uribe, puesto ante la justicia penal colombiana bajo las condiciones ya conocidas.

A renglón seguido, varios periodistas se retiraron de Semana, después que Daniel Coronell fuera despedido. María Jimena Duzan se abrió, y pasó a moverse en la red radial manejadas por Julito, el competente vástago de Julio Sánchez Cristo, el rey de los concursos televisivos con el legendario “Concéntrese”. Ahora ella tiene su propio programa en la noche para mantener sus denuncias e investigaciones que la enfrentan con los poderes que se tejen alrededor de la figura del “Innombrable”.

La tercera, y no menos importante figura femenina es La Mencha, que luego del regaño de la hija del más poderoso magnate financiero Luis Carlos, a la siguiente semana anuncio su retiro después de seis años de un inteligente disentir y denunciar en su columna semanal.

Antes de anunciarlo se presentó leyendo el documento del Pacto Político que tiene como adalid principal al senador, y excandidato presidencial Gustavo Petro.

Volviendo con el sesudo y documentado análisis de Ocampo, quien ha sido tentado con candidaturas en el pasado saca conclusiones definitivas en público: “Tenemos que dejar de ser una de las regiones del mundo con mayores niveles de desigualdad”.

A lo anterior, él suma en forma descarnada que Latinoamérica es “la región menos dinámica del mundo en desarrollo”. Para fijar de inmediato su entusiasmo reformista en el mercado capitalista que anima la “tóxica proteína” neoliberal.

Un cambio de guardia política

Rajados como están los gobernantes de ambos partidos, reencauchados, o no, desde la doble presidencia de Uribe, pasando por Santos, y ahora con Duque, el co-destructor de la paz pactada con la insurgencia subalterna de las Farc – EP, conviene regresar a Semana, y aprovechar un escrito de un “destacado” presidenciable de la reacción política, que ya se ha reunido en El Ubérrimo con el jefe máximo, el exsenador Uribe Vélez.

Néstor Humberto, responsable de más de un tapado en la Fiscalía, y ladino atacante con visos de juridicidad de los acuerdos de paz, ahora es columnista estrella de la reacción concentrada en Semana. Desde allí abre fuegos contra sus dos potenciales rivales, los exalcaldes Petro y Fajardo más acreditados por antecedentes electorales: de Gustavo dice que no supera el techo del 25% de favorabilidad, que contrasta con una imagen negativa entre 40 y 50%.

Vuelve e insiste en el video sustraído del computador de Juan Carlos Montes, ex contratista de la alcaldía de Petro. Pero ya quedó claro que Montes explicó de modo suficiente la procedencia de los $20 millones en fajos de billetes de $5 mil pesos que entregó al candidato presidencial en el año 2006. A la vez que se encuentra tramitando su estatus de exiliado por las amenazas recibidas contra él y su familia.

Para el principal candidato de la Esperanza, donde confluyen el partido verde y su alianza, Sergio Fajardo, éste se alineó con la militancia del partido, y de acuerdo con el anuncio de Antonio Navarro, quedó claro que habrá consulta interna sin Petro para escoger quien los represente en la primera vuelta. Dejando abierta y en suspenso un posible respaldo para quien pase a la segunda vuelta.

El hijo del maestro Salustiano recuerda a Sergio el despiporre de Hidroituango, que sufrió, al menos, un descomunal detrimento patrimonial ya contabilizado por la Contraloría, $ 4,1 billones. E insiste también que la buena y atractiva imagen del profesor de los Andes se ha ajado con los 64 años que ya lleva encima.

En el partidor, por estos días, hay un candidato bien opcionado de serlo, por el partido de la reacción y la guerra, Néstor Humberto, cuyo discípulo, Francisco Barbosa, y su subalterno, el fiscal Gabriel Jaimes, es muy probable, que anuncien en el próximo marzo, la preclusión de la causa penal contra Uribe Vélez.

Valiéndose de las potestades que le concede el proceso acusatorio, a lo cual accedió el expresidente renunciando a su senaduría. Se producirá el ascenso de Martínez al partidor de candidatos más opcionados del Centro Democrático. Pero, sin duda, tendrá que superar dos escollos, Germán Vargas y Marta Lucía, quienes no darán el brazo a torcer con facilidad. Auxiliados por el Sancho del liberalismo, César Gaviria, que resguarda las ganas y turno futuro para Simoncito, su delfín.

Tenemos así a tres heraldos de las candidaturas: uno por la reacción, Néstor. Otro por la derecha, Sergio, y uno, Gustavo, que definen otros como el candidato más probable de la izquierda. Gustavo rechaza como Álvaro Uribe, las categorías de derecha e izquierda, con diferentes argumentos. Y está vetado, no solo por Uribe, sino también, de nuevo, por el probable candidato de la derecha, el matemático Fajardo.

Esa clasificación, en términos de valores y principios, la defendió con ahínco y lucidez el brillante estudioso de la filosofía jurídica y política, el turinés Norberto Bobbio hace una década. En ella se expresan los principios de la socialdemocracia europea de posguerra, que busca armonizar, sin lograrlo, igualdad social y libertades individuales, porque pretende conseguirlo bajo el cobijo de un capitalismo que no va más como promesa de reforma justiciera.

Otro tanto hizo el estadounidense John Rawls, escribiendo su Teoría de la Justicia, donde lidia con la libertad y la igualdad, engastando su neoliberalismo social en los principios económicos del óptimo Pareto con el soporte filosófico neokantiano.

En la búsqueda de responder a las tensiones abiertas por la lucha de los derechos civiles, así como al sueño de Luther King, líder de la minoría más influyente, publicista de la igualdad social, prometida y jamás cumplida por el capitalismo estadounidense, el más desarrollado desde los tiempos de Carlos Marx.

Como lo recordó el jesuita Durán Casas, decano de Filosofía, la propuesta rawlsiana de renovación liberal cumple medio siglo de publicada, rompiendo cobijas con el utilitarismo de todos los pelambres. Los años de Bush, Obama y Trump han probado qué tantas probabilidades habría de aclimatarla en las políticas públicas de reforma. Sabido es de qué modo Bernie Sanders fue sacrificado electoralmente por defender esa causa. Queda la prueba del dúo Biden/Harris al frente de ciudad Gótica.

Cerremos diciendo, que el partido de la guerra y el partido de la paz, léase, CD y aliados, CH y aliados, están desequilibrados por lo pronto de cara a las elecciones, porque la derecha, que lidera, por lo pronto el “bendito” Fajardo se ha dispuesto a solaparse con un posible triunfo de la reacción en la primera vuelta.

Es éste el juego de probabilidades que marca la contienda electoral. Es algo que hace fracasar la más pulida teoría de juegos que pueda esgrimirse, por las más lúcidas mentes concertadas en la academia colombiana. Porque hay una variable menospreciada y desconocida, la multitud subalterna.

Ella, cuyo núcleo fuerte lo componen mujeres, pobres, jóvenes y minorías étnicas, a la postre inclinará la balanza combinando representación y participación para ganar la presidencia y obtener la mayoría necesaria, renovada en el Congreso repleto de parásitos del erario que sirven a una exigua minoría oligárquica.

Ella está, por razones de biopolítica con la igualdad social y la abolición de los privilegios coloniales. En esto, hace causa común con José Antonio Ocampo, quien no oculta las ganas de ser jefe de gobierno, o de un ambicioso plan de reformas económicas y sociales.

En suma, los subalternos de Colombia hoy se juegan por la realización, a partir de los primeros 100 días, del próximo gobierno, de lo escrito en materia de igualdad en la Constitución vigente, sin demagogia, con las cuentas claras, en democracia y con la paz pactada obrando en las regiones devastadas por la guerra social oligárquica que devora lo mejor de la nación desde la década de los años cuarenta del siglo pasado.

En ello, mucho tendrán qué ver los siguientes factores: quiénes sean los que constituyan la pareja presidenciable, y qué y cómo construyan el programa y compromisos que empezarán a rodar a partir de junio de este año 2021.

Edición 718 – Semana del 20 al 26 de febrero de 2021
   
 
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