Seguridad de fachada

CREÍAMOS —O MEJOR NOS HABÍAN vendido la idea— que todo estaba mejor después del pasado gobierno, que el país era otro, que la seguridad democrática había sido la salvación, que el campo y las carreteras de nuestro país estaban seguras, que los paramilitares se habían entregado y que el problema que quedaba era la guerrilla y la delincuencia común.

Pero por desgracia no es así: la seguridad está lejana y no podemos andar libremente. La muerte reciente de dos estudiantes ha despertado la alerta para mostrarles a los colombianos que el problema sigue vigente y que nos habían ocultado la verdad diciéndonos que todo esto había terminado.

Dos jóvenes estudiantes que ilusionados de la vida y enamorados de la naturaleza de nuestro país trataron de caminar libres por nuestra tierra y se encontraron en el momento y en el lugar equivocado en el que fueron asesinados. Quizá vieron algo, quizá no, pero el hecho es que los pueblos conviven con el silencio a veces obligado y las autoridades para mostrar éxitos no cuentan la realidad pudiendo evitar la muerte de muchos.

Duele la muerte de estos jóvenes al igual que la de muchos otros que no se conoce públicamente. Duele el país por la violencia en que vivimos, por la desigualdad y la pobreza, por la falta de solidaridad y porque no se ve una clara solución. La gente en esas zonas en las que reinan los grupos por fuera de la ley tiene que convivir con ello, guardar silencio o ser parte del conflicto.

El mundo se vuelve también más violento y los ejemplos recientes son dicientes;  la masacre de Tucson tiene una provocación política en la extrema derecha con Sarah Palin y el Tea Party republicano, y los ataques a las iglesias cristianas por parte de extremistas religiosos en Egipto son ejemplos de violencia política y religiosa. Pero la violencia se ha convertido en parte de la vida de los hogares a través de los medios que a veces denuncian, que a veces callan o que a veces muestran escenas provocadoras en la televisión tanto en lo nacional como en el extranjero.

La violencia en Colombia se ha generalizado, pero además de las tareas del Gobierno en buscar paz a través del desarrollo, de la generación de empleo, de la presencia del Estado en ciudades apartadas con servicios de salud, agua y energía, de la educación en valores, es necesaria la participación de la sociedad con su solidaridad y de los medios evitando contenidos violentos.

Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Una Respuesta to “Seguridad de fachada”

  1. Quiero ponerme en contacto con la señora ANA MILENA MUÑOZ DE GAVIRIA, creadora de ideas y constructora de Capital Social en Colombia. trabajo en una U. pública y tengo muchas ganas de trabajar por este país desde la construcción de las bases de la academia!

    Ojalá me respondan!

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