La Habana como pedagogía

  Álvaro González Uribe
  Abogado y columnista – @alvarogonzalezu
   
 

No solo el proceso de paz con las Farc sino Colombia en general, necesitan un casi que proceso paralelo de acercamiento entre quienes hoy están en desacuerdo y a favor de las negociaciones de Cuba. Con la virulenta polarización política y ciudadana actual no son viables la paz ni tampoco el país.

Sé que es muy complejo, pues a primera vista se trata de decirles a quienes no creen en el camino de La Habana que crean en este, lo cual, por supuesto, no es fácil, suena bastante simple e ingenuo, pero se requiere dialogar, morigerar ciertos inamovibles de lado y lado sin perder las esencias de las posturas y, sobre todo, acabar los insultos e interpretaciones y discursos amañados, modalidad que se está volviendo costumbre para todo en Colombia.

No son solamente el Centro Democrático y los demás sectores y ciudadanos incrédulos del proceso de paz, también muchos de quienes lo defienden ya sea desde el Gobierno o desde los medios y el Congreso caen en esas retahílas agresivas de acusaciones –falsas o no- que para nada ayudan a que se llegue a consensos, pues entorpecen cualquier clima de negociación en todos los órdenes.

Por ejemplo, es un error mezclar proceso de La Habana con acusaciones al expresidente Uribe. Por supuesto que todo debe saberse y si es del caso que la justicia actúe como debe pasar con todos los expresidentes, funcionarios y ciudadanos, pero en otro ámbito porque esa mezcla le hace mucho daño al proceso.

Aunque la paz no es una burbuja dentro de la problemática nacional, si en verdad la queremos, la estrategia debe ser tomarla como tal, como un objetivo principal apartado de los demás y soportado con la confianza aunque a veces no sea fácil, al menos por ahora. Ya veremos luego cómo remover las causas objetivas de la violencia actual mediante el cumplimiento de los acuerdos para mantener una paz duradera, pero hoy el principio y método debe ser el de un proyecto con un objetivo único: paz.

No es fácil ese desligue, ni para un lado ni para el otro. Pero es la única manera: separar el proceso por etapas priorizadas, sin que ello implique no trabajar en otras que le den credibilidad y sostenibilidad.

Lo que sí es claro aunque suene paradójico es que la polarización entre Uribe y Santos, e incluso la histórica entre izquierda y derecha, no puede contaminar el proceso. En este país hay muchos problemas por resolver, cantidad de cuestiones que tienen que ver con ideologías, inequidades y cientos de temas de no poca monta. Pero este proceso de paz por ahora debe estar dirigido solo a resolver la mayor contradicción actual de Colombia: paz o guerra.

No creo que Uribe quiera la guerra porque sí, la quiere porque es su método de lograr la paz así no le haya funcionado en ocho años. Sin embargo, se trata de una teoría (incluso no es suya) que como toda teoría puede llegar a ser válida aunque nunca irrefutable ni inmodificable. Para eso está el diálogo y por eso el presidente Santos lo invitó a Palacio. El problema es que muchos de los seguidores del expresidente no la tienen clara.

Es que el método es el quid del asunto hoy. Llegar a unos acuerdos sobre tierras, participación política, cultivos ilícitos y otros están bien, servirá obviamente para el posconflicto y actualmente para mostrar avances. Hoy por hoy lo importante es la forma como se llega a esos acuerdos, demostrar que es posible resolver esas viejas y nuevas problemáticas por medio del diálogo.

Es otro punto de vista de la importancia de los diálogos de Cuba, mostrar y enseñar civilidad, la posibilidad de la solución pacífica de conflictos que tanto hemos leído pero que poco hemos puesto en práctica. Dar ejemplo de cómo las diferencias, grandes y pequeñas, se pueden resolver dialogando, rápido o despacio, pero avanzando. Llegará un momento en que esas diferencias serán remplazadas por unos acuerdos viables que reunirán algo o mucho del uno y algo o mucho del otro. Y como saldo pedagógico nos quedará la costumbre del diálogo como manera de solucionar todos los conflictos.

Edición N° 00423 – Semana del 31 de Octubre al 6 de Noviembre – 2014
 
 
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