Cali: cómo vamos, vamos mal

  Héctor Alonso Moreno Parra
  Profesor Asociado Universidad del Valle
   
 

En días pasados se presentó el informe de la encuesta de percepción ciudadana: Cali Cómo Vamos 2014. Dicha medición puso en evidencia la crisis de la actual administración municipal, como quiera que los caleños piensan de forma mayoritaria que las cosas en Cali van por mal camino. Quedo en evidencia que los problemas de empleo, de falta de oportunidades, de inseguridad, y movilidad, son entre otros, los problemas que más se han incrementado en la presente administración del alcalde Rodrigo Guerrero.

Cifras tan alarmantes como los indicadores de pobreza que expresó la encuesta, nos dicen que el 10% de los hogares de Cali reportaron que algún miembro de su familia tuvo que comer menos de tres comidas diarias porque no había suficientes alimentos. Cuando en un hogar falta el alimento básico de los tres golpes diarios, la situación de esa familia está cerca de pensar en la posibilidad de adelantar actividades no legales, pues de hambre no se pueden morir. Esta es comúnmente la explicación que muchos jóvenes y adultos argumentan cuando son sorprendidos en actividades de hurtos o actos delictivos: Robo para comer.

Se incrementó igualmente el número de los encuestados que afirmo haber sido víctima de algún delito; se pasó de un 14% del año 2013, a un 20% en el 2014 la población encuestada que manifestó haber sido víctima de atracos, raponazos o robo callejero.

Al lado de la pobreza y la inseguridad, está la angustiante situación que se vive por la deficiente movilidad del transporte público en la ciudad. A las gentes se le pregunto acerca del MIO comparado con los servicios anteriores de buses, busetas, colectivos, y la respuesta fue contundente: un 64% considero que el MIO es el peor servicio público. Los ciudadanos añoran esa Cali en la que los buses de colores entraban a los más recónditos confines de la ciudad. El Papagayo, el Verde Bretaña, el Blanco y Negro, el Crema y Rojo, Azul Plateado, Amarillo Crema, etc. Era esa Cali colorida de buses que aunque tan repletos como el MIO de hoy, tenían la virtud de llevarlo a uno tan cerca de la casa como fuera posible su ruta.

El MIO es un servicio masivo de transporte planificado para tener casi 900 buses rodando según lo definido para la Cali del 2002. Hoy día, en la Cali de 2015, solo están rodando 600 buses; de tal manera que el déficit es de 300 buses con respecto al año 2002 a sabiendas que la población ha aumentado significativamente en estos últimos 13 años, y por lo tanto los 900 buses para la Cali del 2002 hoy día ya no son suficientes en la Cali metropolitana del 2015.

Quien quiera resolver el tema de movilidad en la ciudad, deberá empezar por solucionar el problema colocando a rodar la totalidad de los 900 buses iniciales del proyecto, y planificar rápidamente las necesidades de articulados para la Cali del 2020, al lado de un sistema integrado de transporte, incluido un metro ligero o un tren de cercanías, y un diseño y ampliación de una infraestructura de vías para una Cali metropolitana que hoy día recibe a miles de personas que llegan a trabajar, a estudiar, o hacer comercio en la ciudad, provenientes de los municipios de Jamundí, Palmira, Yumbo, Candelaria, Buenaventura, entre otros.

Señala igualmente el informe que los caleños están muy preocupados con el rumbo de la ciudad, y eso está afectando incluso el orgullo que sienten por Cali, que aún sigue siendo el principal valor que puede hacer de esta, una mejor ciudad para vivir. No debemos dejar perder esa Cali Cívica y Solidaria, que como herencia de nuestros mayores, debe ser también el patrimonio de las futuras generaciones de la ciudad.

Un aspecto que llama la atención de la encuesta es la percepción que los Caleños tienen acerca de la transparencia del actual gobierno municipal. Un 31% cree que no ha cambiado el nivel de corrupción, el 51% considera que la corrupción sigue igual y tan solo un 18% de los encuestados considera que ha disminuido. Cifras que son complementadas con un 52% de los encuestados que consideran que el gobierno de Rodrigo Guerrero es poco transparente y un 35% que es algo transparente.

Dice el informe que en medio de este panorama, la evaluación a la administración de Rodrigo Guerrero es más crítica finalizando el año 2014, y para lo que resta de su mandato, la ciudadanía caleña esperaría mayor énfasis en la generación de empleo, y en los temas de una agenda social: salud, educación y lucha contra la pobreza que son programas en los cuales la administración municipal ha perdido el año.

De otro lado, en el último informe de la Cámara de Comercio de Cali en su encuesta de ritmo empresarial, se señala la importancia del crecimiento de la economía de Cali y el Valle del Cauca. El 53.4% de los empresarios cree que aumentaran sus ventas en los primeros seis meses del 2015, y un 50.7% considera que la situación económica del Valle del Cauca es mejor o mucho mejor que en los años anteriores. Es decir, las encuestas tanto de Cali Como Vamos, así como la del ritmo empresarial de la Cámara de Comercio, nos permiten afirmar que la economía va bien, pero la ciudad va mal.

Como conclusión de estas encuestas, se deduce que a las elites empresariales y políticas a quienes se les encomendó democráticamente en las elecciones pasadas la conducción y administración de la ciudad; han fracasado como proyecto político. En tal sentido, deben darle paso a nuevos liderazgos políticos y sociales que se construyen en la ciudad, menos comprometidos con la corrupción y con acrecentar sus balances empresariales, y más comprometidos con los programas sociales que reclaman los caleños.

Edición N° 00436 – Semana del 27 de Febrero al 5 de Marzo – 2015
 
 
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