Aronson, la carta del presidente Obama

  Alonso Ojeda Awad
  Ex embajador de Colombia en Europa
   
 

En el preciso momento en que el ex presidente Uribe y su bancada del Centro Democrático iniciaban una agresiva campaña internacional en contra de los diálogos de Paz impulsados por el Presidente Juan Manuel Santos, con significativos esfuerzos realizados, conjuntamente, con los delegados de las Farc, en el proceso adelantado en La Habana-Cuba, cayó como una bendición del cielo la noticia anunciada al mundo por el secretario de Estado de Estados Unidos: John Kerry, quien presentó a Bernie Aronson, enviado especial del presidente Barack Obama para acompañar el proceso de diálogo y Paz en Colombia.

Bernie Aronson, demócrata de centro, experto en temas de América Latina y Subsecretario de Estado para el hemisferio occidental del presidente George W. Bush, en 1989. Se le considera pieza clave en el logro de la Paz que puso fin a la guerra en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

Su gestión fue definitiva para “persuadir a militares, cancilleres y presidentes” de la necesidad de superar las divergencias. El premio nobel de la Paz de 1987, Óscar Arias dijo: “Aronson fue clave para lograr la Paz, a pesar de las circunstancias…posiblemente los más duros en oponerse a la Paz fueron los militares centroamericanos, al igual que Estados Unidos”, remató diciendo: “Aronson no viene a mediar, viene ayudarle al gobierno del presidente Santos, porque él les pidió a Obama y al secretario Kerry que designaran un enviado especial para darle aliento y ayudar en la negociación con las Farc”.

El presidente Santos ha demostrado una capacidad política sin límites en el manejo de las múltiples contradicciones que se presentan a diario en los diálogos de La Habana (Cuba). Pero sin duda, la petición hecha al presidente Obama y su aceptación con la designación de Aronson, constituye el as de póquer colocado a la hora precisa y en el sitio preciso, que lo consagra como estadista de altísima talla. Le permitió sacar del juego político nacional a su máximo opositor, el senador Uribe, quien se quedó solo en el frío invernal de Washington, tocando las puertas del Congreso que nunca respondieron ni le abrieron. Perdido en estos recintos se dio cuenta, muy tarde, que los diálogos por la Paz, marchan contra viento y marea al puerto de su destino. Queda claro, como nunca, el espaldarazo dado por el presidente de los Estados Unidos, al liderazgo nacional e internacional que posee el presidente Santos, de lo cual no hay que tener la menor duda.

Todo esto nos muestra cómo está cambiando aceleradamente la política internacional. Después de la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, rotas hace más de cincuenta años, no hay tiempo que perder. Estados Unidos es conscientes ahora más que nunca, que están brindadas las condiciones para discutir con las Farc temas vitales como los del narcotráfico. Éstas, a su vez, encuentran que es el espacio para discutir con el imperio el tema de las “extradiciones” que pende como una espada de Damocles sobre toda la dirigencia guerrillera, entre ellas, la situación jurídica de “Simón Trinidad”, condenado a muchos años de prisión en los Estados Unidos. Siendo él quizá, uno de los jefes de las Farc más emblemáticos y querido por las bases guerrilleras y campesinas.

Ahora sí, los diálogos están acercándose a su parte final y decisiva. Nunca se había avanzado tanto hacia las puertas de la Paz. Los que hemos impulsado y respaldado desde hace muchos años estos esfuerzos por la convivencia nacional, debemos seguir trabajando y construyendo nuevos y dinámicos escenarios que permitan la superación, por siempre, de la violencia y la lucha armada como elemento central de la contienda política, la que perdió toda validez en la aspiración por la democracia y la justicia social.

La bandera más revolucionaria de estos tiempos es el compromiso inalienable de trabajar por un nuevo proyecto de nación: ético, incluyente, regido con justicia y equidad. Para los que son escépticos de la Paz y quieren persistir en modelos de guerra y violencia, es el momento de llamarlos, fraternalmente, a abrir el corazón a la esperanza de un sueño de Paz y Justicia que reclama nuestra sociedad. Es deber de las generaciones del presente contribuir en la construcción de la paz, con la seguridad de que niñas, niños y jóvenes de hoy, sabrán agradecerlo mañana.

Por todo esto, le damos la bienvenida a Bernie Aronson enviado especial del presidente Barack Obama, para que muy pronto veamos el humo blanco de los acuerdos de Paz, como sucedió en Centroamérica.

Edición 437 – Semana del 6 al 12 de marzo de 2015
 
 
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