¿Un aroma de Bolívar en la VII Cumbre de las Américas?1

  Elena Vargas, Médica Nicaragüense; Voz Emergente ITM, 2014
  Mauricio Torres-Tovar, Profesor Universidad Nacional de Colombia; Voz Emergente ITM, 2010
  Pierre De Paepe y Werner Soors investigadores del ITM, Bélgica
   
 

Este 10 y 11 de abril, los ojos del Hemisferio Occidental están en la ciudad de Panamá, sede de la VII Cumbre de las Américas. Este evento ha tenido lugar cada tres años desde 1994, y reúne alrededor de 34 miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para discutir los retos presentes y futuros de la región que comprende el Norte, Centro y Sur del continente Americano y también al Caribe. Bajo el lema “La prosperidad con equidad, el reto de la cooperación en las Américas", esta séptima edición promete ser histórica debido a la participación de Cuba, suspendido de las reuniones de la OEA en 1962 después de convertirse en un estado socialista.

La OEA surgió en 1948 de la "Unión de Repúblicas de América”. Como tal, reclama la herencia de la propuesta del libertador Simón Bolívar de 1826 (en coincidencia, también en Panamá) para un Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua. La organización se propuso como horizonte la promoción de la democracia, la solidaridad y la resolución pacífica de los conflictos en el continente. Se ha fracasado en gran medida al no lograrse estos objetivos, principalmente por funcionar como una herramienta para que los Estados Unidos se inmiscuyan constantemente en los asuntos políticos y democráticos de los países de América Latina y el Caribe.

Se ha intentado contrarrestar la OEA, muy influida y dominada por Washington, con una serie de organizaciones regionales creadas en América Latina durante la última década. Las más destacadas son: (1) la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC, una alternativa latinoamericana/caribeña para el diálogo político, existe desde 2011 y cuenta con 33 Estados miembros); (2) la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, que retoma el sueño de Bolívar de la integración, creada desde el año 2004, con 11 estados miembros) y (3) la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR, que unifica los bloques de Mercosur y de la Comunidad Andina de Naciones desde 2008, tiene 12 Estados miembros). Todas ellas expresiones de la determinación de Latinoamérica para manejar sus propios asuntos. Sin embargo, la OEA sigue siendo el principal foro político y diplomático en las Américas, en la cima de una constelación compleja y complicada de los organismos regionales e internacionales.

La ambición de la séptima Cumbre de las Américas es gigantesca (en la región más desigual del mundo) en tanto busca alcanzar una base común para abordar asuntos de seguridad, energía, educación, salud, migración, gobernabilidad democrática y participación ciudadana. ¿Dada la discrepancia entre los EE.UU. y una proporción importante de los países de América Latina, se puede esperar soluciones reales a estos problemas colectivos de la región?

Hoy en día, las Américas se mueven entre las esperanzas dadas por las movilizaciones sociales y los gobiernos progresistas y la oscuridad de los sectores que profundizan las políticas neoliberales y los que quieren incluso que se retorne a dictaduras militares.

Gobiernos de conservadores de la región como Colombia y Perú, no han mejorado aspectos relacionados con los determinantes sociales de la salud; mientras que otros progresistas como Ecuador, Bolivia y Venezuela, han mejoraron los ingresos, el empleo, la protección social y la educación, aunque queda mucho todavía por hacer (no hay progreso que esté garantizado para siempre). Estas últimas naciones han tratado también de mejorar sus sistemas públicos de salud que son segmentados; mientras que los gobiernos conservadores, como se esperaba, continúan en el camino hacia la privatización de los servicios de salud, camino que no va lleva a ninguna parte en nuestra opinión.

Para los observadores menos optimistas de la región, esta cumbre tendrá que ver menos con el logro de consenso para abordar los problemas regionales y más con la presencia y el comportamiento de los asistentes. Los observadores de la celebridad esperan que Barack Obama y Raúl Castro hagan su apretón de manos de nuevo como lo hicieron en el funeral de Nelson Mandela, pero más formalmente ahora que los EE.UU. ha decidido restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. Pero también se da el hecho que los EE.UU. ha declarado recientemente a Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional y la política exterior, lo que sin duda aumentará las tensiones diplomáticos en la cumbre. En cuanto a dos de los otros actores clave de la región, Brasil y Argentina, ambos apoyan al actual presidente venezolano Maduro (como la mayoría de otros países de América Latina). Entonces es un escenario interesante de ver dado que por un lado, Obama reafirmará el levantamiento del embargo de Cuba, pero por otro lado, es muy probable que haga una gran declaración contra Venezuela (¿para satisfacer a los republicanos?) que podría no caer bien en la región.

Los resultados de la cumbre están por verse. El significado real de la cumbre podría ser más vivencial: ¿será un punto de inflexión de la hegemonía controvertida hacia una cooperación equitativa, con o sin la OEA?

Casi que se puede ver a Bolívar sonriendo detrás de las nubes...

1 Versión en español de la editorial del International Health Policies del Instituto Tropical de Medicina – ITM de Amberes, Bélgica, edición No. 315 A whiff of Bolívar at the Seventh Summit of the Americas?

Edición 441 – Semana del 10 al 16 de abril de 2015
 
 
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