Logros y dificultades en el proceso de paz en curso

  Luis Eduardo Celis
  Asesor de la Fundación Paz y Reconciliación – @luchoceliscnai
   
 

Colombia requiere cerrar el conflicto armado si pretende tener otra dinámica como sociedad con enormes retos a superar: inequidad enorme, desarrollar una economía con sentido social, democracia precaria, estado desigual e instituciones débiles, imperio de la ley débil, ordenar participativamente el territorio, proteger y preservar sus recursos ambientales, enfrentar la criminalidad, estos son los principales retos que podrían ser mejor asumidos si cerramos el conflicto armado, vía negociaciones, integrando a las FARC y al ELN a un propósito compartido de ampliación de la democracia.

Llevamos treinta y tres años intentando cerrar el conflicto armado vía diálogos y negociaciones, este largo proceso de negociaciones y confrontación violenta de manera simultánea, tiene unos logros importantes en la paz de los años 90 y la construcción de un nuevo pacto constitucional, ambos procesos ligados y que han aportado un nuevo aire de derechos, acción institucional de mayor calidad, renovación de la competencia política en una parte del país, a la par que en otra parte del país la guerra arreció, el paramilitarismo se fortaleció e impuso unas dictaduras regionales, se vivió un nuevo ciclo de barbarie, con enormes costos humanitarios, son dos países que conviven en uno de espaldas al otro.

Hemos vivido en un péndulo de arreciamiento del conflicto armado y negociaciones de paz, venimos de la movilización ciudadana que respaldó en el Mandato ciudadano por la paz, la salida negociada, que fracasó en El Caguan, luego vino la mano dura y la barbarie de los ocho años del Presidente Uribe, ahora nuevamente el péndulo ha girado hacia los diálogos y negociaciones durante la administración del Presidente santos, con un respaldo importante en las pasadas elecciones de 2014.

Llevamos 29 meses de una mesa de diálogos y negociaciones entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y las FARC, en los cuales se han logrado acuerdos parciales en los temas históricos que originaron este conflicto armado: la desigualdad enorme en el orden rural y las faltas de garantías para la competencia política, sobre estos dos temas se montó el narcotráfico, tercer tema sobre el cual hay acuerdos en la Mesa de La Habana.

Ahora, Gobierno y FARC, discuten, como garantizar los derechos de las víctimas, punto central, álgido y fundamental, para cerrar de manera adecuada este largo conflicto, para ello han promovido importantes espacios de encuentro y reflexión con el apoyo del Centro de seguimiento al proceso de paz de la universidad Nacional, que coordina el Maestro Alejo Vargas y las Naciones Unidas en Colombia, igualmente han escuchado de manera respetuosa a un grupo importante de víctimas y sus organizaciones, con el apoyo de la Conferencia Episcopal Colombiana y destacados líderes de Iglesia como Monseñor Augusto Castro, y los Sacerdotes Francisco de Roux y Darío Echeverri, han sido jornadas de total desgarro, donde las víctimas han compartido sus dolorosas historias de horror y barbarie, donde están implicados el estado Colombiano y sus fuerzas Armadas, las guerrillas de FARC y ELN y los Paramilitares, en un ejercicio sin parangón en el mundo en un conflicto armado que no ha concluido.

Esta negociación, con tantos logros, ha tenido un nuevo traspié, ante el ataque de las FARC a un destacamento militar en Buenos Aires Cauca, hecho que ha marcado la agenda de la semana y seguramente va a repercutir en el ritmo de la negociación y la posibilidad de lograr un cese bilateral de fuego y hostilidades con verificación, hecho en el que se estaban dando pasos importantes, como la determinación de no bombardear campamentos de las FARC y que con los hechos del Cauca, ha sido reversada.

Ahora queda el reto de seguir la negociación, con una posible intensificación del conflicto por parte del Estado Colombiano, a lo cual esperemos que las FARC no tome el camino de suspender la tregua unilateral que ha decretado desde el diciembre pasado.

El único camino viable para avanzar como sociedad es el de construir un acuerdo negociado, para salir del conflicto, en ese camino debemos seguir, para lo cual tanto el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos como las FARC, deben lograr un acuerdo en el delicado punto de víctimas, lo deseable, en los próximos tres meses y seguir avanzando con los puntos pendientes.

Hay un mandato mayoritario por una paz negociada y a ese mandato se deben el Gobierno del Presidente Santos y la FARC.

Edición 442 – Semana del 17 al 23 de abril de 2015
 
 
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