Hip-Hop, arte, política y poder popular

 
  Felipe Pineda Ruiz
  Publicista Politécnico Grancolombiano, activista social,
colaborador Fundación Democracia Hoy
 
   
 

Deltcheek y Mente Abierta Sáenz son dos jóvenes representantes de la cultura hip-hop, ambos le dan vida a un sueño conjunto: el proyecto musical Tres Esquinas, la Familia. Su desdén por la casta política sale a flote en cada palabra, en cada verso que sus agudas letras destilan1.

Sus vidas, han transcurrido en paralelo a la pobreza, violencia y exclusión. La manera de ascender por encima de esta aplanadora de sueños en que su existencia se ha convertido, ha sido aquella batalla diaria fraguada en los vagones de Transmilenio, donde cantan sin parar en jornadas prolongadas, galopantes. El hip-hop les ayuda a romper aquellos muros invisibles que suelen apoderarse de sus mentes oscilantes.

Mientras un amplio sector de la población urbana percibe al movimiento hip hop como una corriente repleta de violencia y delincuencia, en la periferia esta expresión artística se convierte en el canal de expresión, visibilización, ruptura con el statu quo y reivindicación de miles de jóvenes hastiados de ser marginales.

Casi sin proponérsele, y por inercia, esta expresión social-artística ocupa los espacios que la institucionalidad, el poder y los grupos armados ilegales dejan en los rincones de las grandes capitales colombianas.

Sin pretenderse populista, anti-establecimiento o generador de ruptura de la partitocracia, el hip-hop, parafraseando una premisa esbozada por Francisco Panissa “tiene una profunda lógica democratizante porque da voz a los excluidos y les promete una participación radical en un nuevo orden en que la plebs (los más débiles) se convertirá en popolus (el demos)”2.

En Colombia, el hip-hop tiene una historia de casi tres décadas, marcada por exponentes como La Etnia y Gotas de Rap, quienes se convirtieron en las primeras agrupaciones que llevaron el sonido nacional a otras latitudes. “Revolución”3, probablemente el trabajo discográfico más sublime del segundo grupo mencionado, marcó un hito en lo que se denomina Rap Consciente, por la claridad, realismo y certeza de sus líricas. Otros artistas que han marcado el devenir del género en el país han sido Asilo 38, Estilo Bajo, Crack Family entre muchos otros.

Algunas otras expresiones sonoras nacionales, han desarrollado su carrera y sus propias vidas en el exterior. Es el caso del bogotano Rocca, ex miembro de la agrupación parisina La Cliqua, quien en su primera incursión como solista, con su álbum “Entre deux mondes”4 logró vender casi un millón de copias en el viejo continente.

Paralelamente, en Estados Unidos, Psycho Les, joven colombiano residente en el barrio Corona, ubicado en el condado de Queens (New York) y su agrupación Beatnuts atravesaba por su momento estelar en 1999 con el lanzamiento del disco “A musical massacre”5 cuyas ventas superaron el millón de ejemplares.

El origen de la corriente hip-hop

La génesis de este movimiento a nivel mundial tuvo como epicentro a la comunidad negra de Nueva York asentada en los cinco condados de la denominada “gran manzana”. Corría la mitad de la década del setenta y el crisol sonoro afroamericano, repleto de música soul, reggae y funk, se propagaba en fiestas callejeras organizadas por vecinos y amigos. En medio de aquel ambiente alegre y comunitario, algunos asistentes no resistían la tentación de empezar a improvisar encima de las canciones que sonaban. Casi por default emergía una nueva concepción artística revolucionaria: el hip-hop.

De ese momento en adelante, dicha expresión encuentra sus primeros referentes, quienes se abrieron paso en medio de la segregación racial que se apoderaba de Estados Unidos. Eran los tiempos posteriores a Nixon y el momento histórico donde aparece el primer laboratorio neoliberal bajo la batuta de la trilateral y Milton Friedman: la dictadura en Chile regida por Augusto Pinochet.

La marginación social y la decadencia urbana de la Nueva York de la época se convertían en el caldo de cultivo perfecto para la irrupción de pandillas que no temían confrontar con la policía sin mediar consecuencias. En ese escenario, de luchas y contradicciones, brotaba una de las más legendarias cuadrillas denominada las Espadas Negras, influenciada por el acervo ideológico de Malcolm X, Martin Luther King y las Panteras Negras. En aquella coyuntura se empezaba a tejer el vínculo casi umbilical entre hip-hop y política.

De aquella escuadra emergería el padre del hip-hop: Kevin Donovan, mejor conocido como Afrika Bambaataa, quien se convertiría en el eje articulador de las expresiones culturales contracorriente, no solo del Bronx sino de las minorías sociales en los Estados Unidos. Bambaataa hizo posible que dicho movimiento marginal y subordinado tuviese voz propia y pasara a posiciones epicéntricas en el seno de la sociedad. Junto a él, otros artistas como Kool Herc, Melle Mel y Grandmaster Flash (GMF) se encargarían de sentar los cimientos del matrimonio entre hip-hop y poder popular construido desde la base, hilvanando trabajo comunitario y cultural.

Y es precisamente la canción más popular del relicario sonoro de GMF, grabada y censurada en 1982 y titulada “the message”6 la que marcaría el punto de quiebre en la narrativa socio-musical de rap consciente que inspiraría posteriormente a artistas como Public Enemy, Gangstarr y los franceses Kerry James, La Rumeur, Assassin y Supreme NTM, estos últimos comprometidos con la pelea a favor del restablecimiento de los derechos civiles de los inmigrantes indocumentados que viven en la Francia post-moderna, racista y lepentista.

Francia: cruce de caminos artísticos, nuevo hip-hop contemporáneo

El movimiento hip-hop francés, aunque posterior cronológicamente al norteamericano, ha logrado crear un imaginario identitario propio, que se caracteriza por el sincretismo de letras prosaicas, sonidos africanos y árabes así como elementos musicales y visuales relacionadas con el cine y los sonidos techno.

Ese acervo lírico, que exponen algunos de sus mayores referentes, sin perder el carácter militante y reivindicativo, se influencia trascendentalmente por autores clásicos como Charles Baudelaire, Gustavo Flaubert o Cyrano de Bergerac, quienes han marcado a una estela de artistas hip-hop como Fabe o Mc Solaar.

Solaar, ha sido uno de los artistas vanguardistas del género en el país galo, artífice de narrativas prosaicas, románticas, si se quiere melancólicas que nunca pierden de vista su compromiso social y su responsabilidad política de cara a sus oyentes. Su papel principal ha sido el de convertirse en uno de los primeros rappers que sacó al género del ostracismo, para filtrar su andanada musical en el mainstream europeo.

A diferencia de la basta cantidad de artistas rap norteamericanos, los principales exponentes de este género en Francia cuentan con estudios superiores, lo que se ha traducido en una búsqueda incesante de narrativas, producto de investigaciones, más prolijas en el plano lírico-poético comparado al escenario musical en los Estados Unidos.

La investigadora Isabelle Marc interpreta en su ensayo “la estética del rap francés” el papel y los elementos poéticos que hacen parte de este género al determinar: “Baste aquí con enunciar las cuatro funciones poéticas que pueden identificarse en el rap francés: función pedagógica, función emocional, función existencial y función lúdica. La descripción de dichas funciones en mi tesis me permite confirmar que, más allá de las teorías pragmatistas, por las que el hecho de que los raperos se autodefinan como poetas bastaría para considerarlos como tales, la legitimidad artística del rap está, además, avalada por las funciones poéticas de sus textos”7.

El cine y la cultura hip-hop francesa, a su vez, han encontrado en largometrajes como La Haine (El odio)8 de Mathieu Kassovitz y Como un imán9 de Akhenaton, líder de la extinta agrupación legendaria oriunda de Marsella I am, visiones particulares que describen visceral y fielmente las contradicciones que subsisten en los rincones periféricos de la comuna de Saint-Denis en París, así como el día a día de las goteras de Marsella o Lyon.

En Saint-Dennis, casualmente el cinturón rojo más antiguo de la capital francesa ligado al Partido Comunista, se desarrolló uno de los disturbios más estrepitosos de la historia, protagonizado por decenas de hijos de inmigrantes, quienes incendiaron decenas de automóviles en 2005, como protesta por el asesinato de dos adolescentes musulmanes de origen africano.

Casi como premonición, la película de Kassovitz descrita anteriormente, comienza con un grupo de jóvenes, tres en total, que corren huyendo de una serie de disturbios e incendio de autos que se desarrollan en este mismo distrito periférico, previo a esta secuencia una frase sucinta que precede todo “Hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien: lo importante no es el viaje, es el aterrizaje”.

El hip-hop como agente de cambio social en otras latitudes del mundo

El hip-hop en diversos lugares del planeta ha logrado trascender más allá de lo artístico para tender puentes con la política alinderada a la construcción de nuevas mayorías sociales y de nuevos sentidos comunes de orden popular. En Oriente Medio, jugó un papel fundamental en las revoluciones árabes que tuvieron lugar en la segunda década del presente siglo, al darle un nuevo significado al activismo, principalmente en la juventud.

En Chile, esta expresión artística empieza a tender puentes con la educación popular influenciada por Boaventura de Souza Santos y Paulo Freire. La red hip-hop activista chileno (RH2A), ha venido dándole forma a una articulación de pensamiento crítico, política y análisis lírico de otros artistas rap nacionales e internacionales, reivindicando el espíritu de la lucha y el trabajo de base mediante talleres realizados periódicamente.

En Latinoamérica, países como Cuba y Venezuela han declarado política de Estado al género, redimensionando su rol en la construcción de hegemonía y poder popular. El rap indígena, que se extiende en los territorios del antiguo Alto Perú (Bolivia y Perú) al igual que el rap gestado en la entraña de la tribu mapuche, representan la ampliación de las coordenadas de este género en el continente.

En España, la agrupación política de izquierda española Podemos, liderada por Pablo Iglesias, ha entendido, desde su creación, la importancia del Hip-hop como constructor de sentido común mayoritario y plural. Este género ha jugado un papel preponderante en sus mítines emblemáticos, así como en su estrategia comunicativa.

De uno de estos actos de campaña de Podemos, realizado en Madrid el pasado 31 de enero, surgió la iniciativa espontánea de un activista, quien construye una larga canción10 con fragmentos de la intervención de Iglesias encima de una base rítmica resignificando el sentido de la lucha del hip-hop, resumida magistralmente por el líder de Podemos en una lacónica consigna del discurso: “soñamos, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños”.

Twitter: @pineda0ruiz

1 “confesiones de un rapero callejero”, nota realizada por la periodista Ana Julia Castrillón para el medio TV Glocal, resume el día a día de este par de hip-hoppers de la localidad Rafael Uribe. La nota puede verse en la siguiente dirección: http://alturl.com/v7dck

2 Panissa, Francisco (2008): Fisuras entre populismo y democracia en América Latina (2008), en El retorno del pueblo: populismo y nuevas democracias en América Latina: pp 77-97.

3 Gotas de Rap, revolución, contra el muro records, 1997. El álbum se puede escuchar en la siguiente dirección web: http://alturl.com/3b8a9

4 Rocca, entre deux mondes, arsenal records, 1997. El primer sencillo del álbum titulado “Les jeunes de l´ univers” se puede escuchar en la siguiente dirección web: http://alturl.com/cgvb3

5 Beatnuts, a musical massacre, loud records, 1999. El primer sencillo del álbum titulado “watch out now” se puede escuchar en la siguiente dirección web: http://alturl.com/mx2ec

6 Grandmaster Flash, the message, sugar hill records, 1982. El video de la canción se puede escuchar en la siguiente dirección web: http://alturl.com/it2sw

7 Marc Martínez, Isabelle: La estética del rap francés (2007). CES Felipe II - UCM, licenciatura en Traducción e Interpretación.

8 El odio (la haine). Dir. Mathieu Kassovitz. Perf. Vincent Cassel, Hubert Koundé y Saïd Taghmaoui. Studio Canal +, 1995. Filme.

9 Como un imán (comme un Aimant). Dir. Akhenaton (Kamel Saleh). Perf. Dominique Blanc y Roschdy Zem. Studio Canal +, 2000. Filme.

10 La canción se puede escuchar en la siguiente dirección web: http://alturl.com/rfqjh

Edición 444 – Semana del 1° al 7 de mayo de 2015
 
 
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