Respecto al 3 de mayo… Día Internacional de la Libertad de Prensa

 
  María del Pilar López Patiño
  Coordinadora Comunicación y Estrategia de Movilización Social,
Corporación Viva la Ciudadanía
 
   
 

“Tengo la firme convicción de que la paz se va a firmar, pero para los actores armados –que son hombres–, es muy difícil aceptar que han ejercido violencia de género”.
Jineth Bedoya. Periodista violada por paramilitares en 2000.

Era un jueves 18 de septiembre de 1986, cuando a las 6:45 p.m. Raúl Echavarría Barrientos, Subdirector del Diario de Occidente de Cali, llegaba a su casa. Afuera, a lo lejos, lo observaban dos hombres en una moto, quienes se le acercaron y le dispararon tres veces. Echavarría fue llevado de urgencia al Hospital Universitario del Valle, donde el médico –Raúl Echavarría Abad, su hijo, no pudo hacer nada por salvarle la vida.

Era el miércoles 17 de diciembre, de 1986. En la avenida 68 con calle 23, en la antigua sede de El Espectador, sicarios esperaban la salida del Director del periódico, quien a las 7:00, finalizó su jornada de trabajo. Fue entonces, cuando en la puerta del diario fue asesinado Don Guillermo Cano.

Eustorgio Colmenares Baptista fue asesinado el viernes 12 de marzo de 1993, momentos en que tenía a cargo la dirección del periódico La Opinión, de Cúcuta, Norte de Santander. Colmenares fue fundador de este periódico en 1960. Su asesinato fue considerado por la Fiscalía como delito de lesa humanidad.

El domingo 20 de marzo de 1997, un hombre, recostado en un árbol esperaba la salida de Gerardo Bedoya Borrero. Bedoya en ese momento era el editor de Opinión de El País de Cali. En efecto, el hombre asesinó a Bedoya, encendió la moto en la que se movilizaba y huyó. Los temas centrales atacados por Bedoya eran la corrupción y el narcotráfico. El 23 de septiembre de 1999 el caso fue presentado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Son sólo… cuatro casos, cuatro seres humanos, cuatro historias finalizadas, en medio de una organizada y programada amenaza a la libertad de prensa, en un país donde opinar distinto puede ser motivo de eliminación.

La Fundación para la Libertad de Prensa –FLIP–, presenta desde 2006, mapas estadísticos sobre amenazas. A continuación incluyo estos mapas de 2014 y 2015:

Y según el índice de Libertad de Prensa de 2014, publicado anualmente por la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras, Colombia está ubicada en el segundo nivel de riesgo: Situación difícil, como lo muestra el siguiente mapa:

De otra parte, el Índice de Libertad de Expresión y Acceso a la Información Pública en Colombia, en la dimensión de Ambiente para la libertad de expresión y acceso a la información, escasamente llega al 58,61%, cuando el Estado debe brindar el ciento por ciento de garantías.

Ejercicio del periodismo para las mujeres

En relación con el ejercicio profesional del periodismo por parte de las mujeres, Saadia Sánchez, directora de Unesco, Oficina de Quito, considera que “A 20 años de haberse firmado Beijing1, aún son persistentes las violencias de género”.

La directora de Unesco, plantea varias amenazas contra el ejercicio libre de la profesión del periodismo para las mujeres, como:

- Escasa representación de las mujeres en cargos directivos de los medios de comunicación y en espacios de toma de decisiones.

- Los altos riesgos de seguridad que corren las mujeres en el ejercicio de la profesión, mayores aún a los de los hombres.

- El acoso y violencia que viven las mujeres periodistas. Dos de tres mujeres encuestadas habían sido intimidadas y una de cada cinco lo había sido, incluso, por parte de sus compañeros.

Alto subregistro

El subregistro de información sobre abuso sexual y violencias de género es tan alto que usualmente no se hace diferenciaciones, respecto a las distintas vulneraciones.

Los mapas de la FLIP (2014 y 2015), presentan el concepto de violación sexual, pero no discrimina otras vulneraciones; factores como: acceso a la información/fuentes, riesgo en terreno.

El caso de Jineth Bedoya

La historia de la periodista Jineth Bedoya se ha convertido en un caso emblemático del abuso sexual como herramienta de guerra.

Ella, en 2000, en el ejercicio de su profesión fue secuestrada y violada por tres paramilitares, quienes pretendían impedir que continuara investigando acerca de sus acciones al margen de la ley.

Bedoya se niega a convertirse en una exiliada, porque afirma: “Yo soy una secuestrada permanente, tener escoltas es la entrega de la libertad, pero no me voy por mi compromiso con todas la mujeres que también han sido violadas”.

Respecto a las negociaciones de La Habana dice: “Tengo la firme convicción de que la paz se va a firmar, pero para los actores armados –que son hombres–, es muy difícil aceptar que han ejercido violencia de género”.

Alta impunidad en los asesinatos de periodistas desde la década de los 80, la desaparición de medios de comunicación, la calificación en el segundo nivel de riesgo del ejercicio del periodismo en el mundo y la falta de garantías para las mujeres periodistas, me permiten generar la pregunta sobre el modelo de democracia que tenemos en Colombia y la que debemos construir.

Tanto el periodismo libre, como la existencia de la oposición política, son evidencia del tipo de democracia de las naciones.

Edición 445 – Semana del 8 al 14 de mayo de 2015

1 LA DECLARACIÓN DE BEIJING. IV Conferencia Mundial sobre las mujeres.

 
 
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