Gustavo Petro desmonta la “verdadera toma” de Bogotá

 
  Yezid García Abello
  Concejal de Bogotá por la Alianza Verde
 
   
 

Como en sus mejores tiempos de congresista pero ahora con cifras de gestión y ejecución de obras y proyectos en sus manos, Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, desbarató con relativa facilidad los cuestionamientos sobre la situación de la movilidad y el transporte en la Capital presentados en la plenaria de la Cámara de Representantes por los parlamentarios citantes, Rodrigo Lara de Cambio Radical y María Fernanda Cabal del Centro Democrático. Dio lecciones de urbanismo y desarrollo planificado dirigidos a conseguir el bienestar de las personas.

Pero lo más importante, Petro demostró que el debate había sido “libreteado” por un candidato a la alcaldía que es el principal responsable de la actual situación, por cuanto en una anterior administración dirigida por él, se planificó y montó el sistema de transporte masivo Transmilenio que se construyó y se puso en operación para beneficiar intereses y monopolios privados, bajo la concepción del costo-beneficio del gran capital y se rechazó la construcción del Metro.

Además, el burgomaestre bogotano, haciendo alarde de sus conocimientos, la experiencia adquirida y su capacidad oratoria, logró desmontar la llamada “toma de Bogotá”, que se orquestó por los medios de comunicación para potenciar y exagerar una supuesta intervención del gobierno nacional en el Distrito Capital, a lo cual contribuyó la actitud del Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Ya en días pasados ante esa supuesta “toma” Petro afirmó con toda tranquilidad que “La reunión que se hará con el Consejo de Ministros no obedece a una intervención del Gobierno Nacional en el Distrito, sino que es la novena reunión en la novena región con la cual el Gobierno Nacional se reúne en un proceso que está documentado incluso en las redes sociales y que se llama Presidente en las Regiones” (http://bit.ly/1GR3rvf).

Sin embargo, el plan de los enemigos de la Bogotá Humana siguió adelante. Confluyeron los esfuerzos de un sector del gobierno central, Fenalco, Cámara de Comercio, los grandes constructores y propietarios de la tierra, que se juntaron con un grupo de candidatos opuestos a la política social de la actual administración, para hacer coincidir varias situaciones que tendrían como colofón y remate el debate en el Congreso de la República.

Claro, en última instancia todo estaba planeado para organizarle la pista de lanzamiento a la candidatura de ese ex alcalde (hoy ex Alianza Verde), que pretende construir su caudal electoral con base en la negación y desprestigio de las ejecuciones y logros de la actual Administración Distrital.

Todo estuvo milimétricamente preparado: utilización de algunos asaltos a mano armada en Transmilenio para generar físico pánico entre la población, con el argumento que la delincuencia se había tomado la ciudad; campaña agresiva contra los “colados” al sistema de transporte masivo; intervención llena de dramatismo teatral del ministro de Defensa anunciando la asignación de 400 nuevos policías para vigilar estaciones y buses; y la presentación de los resultados de una encuesta prefabricada sobre las preferencias en la campaña para elegir Alcalde de Bogotá pagada por Semana y RCN, que sospechosamente colocan a ese – hasta entonces – pre-candidato, en primer lugar de preferencias. Todo muy programado y sospechosamente coincidente. Pero esa campaña de desinformación dirigida a crear un ambiente de caos y de crisis de seguridad en el Transmilenio no tuvo en cuenta que el alcalde Petro no se amilana ante los retos ni se acobarda ante ese tipo de embestidas políticas y mediáticas.

Fue así como la primera autoridad del Distrito Capital aceptó el reto y asistió al debate. Ya en su presentación fue demoliendo con gran altura, total rigurosidad, respeto y tolerancia democrática cada una de las calumnias y mentiras montadas por los parlamentarios opositores. Desbarató con cifras contundentes los datos amañados sobre la situación de la ciudad en movilidad, contaminación, impacto económico del día del carro, proyectos ejecutados, estudios del Metro, supuestos costos económicos menores del Transmilenio frente al Metro, caos e inseguridad, y otras falacias de ese tipo.

Una a una las afirmaciones falsas y las veladas interpretaciones de cifras obtenidas por los congresistas en los medios de comunicación o estudios interesados y parcializados, fueron dando lugar a los argumentos elaborados y fundamentados por el alcalde que sustentaron con brillantez y fluidez la necesidad de un modelo de transporte multimodal e integral que ya está en plena construcción, organización y ejecución. De esa manera Petro fue exponiendo su visión sistémica de los nuevos paradigmas y enfoques que se han elaborado en las más grandes metrópolis del planeta para garantizar la existencia de un transporte masivo de alta calidad, subsidiado por el Estado y dirigido a generar condiciones de vida digna y bienestar colectivo para las grandes mayorías.

Con cifras e informes comparativos en relación a otras ciudades colombianas, latinoamericanas y del mundo, Gustavo Petro fue argumentando la necesidad de priorizar las condiciones para proteger al peatón y al ciclista de cara a la lucha por enfrentar el cambio climático. Así, en medio de una exposición llena de detalles pedagógicos y citas muy directas, llamando a sus contradictores a investigar y a ser más juiciosos con la información, fueron quedando en la mente de los cientos de miles de televidentes bogotanos y colombianos que apreciaron por el Canal Capital esa intervención (http://bit.ly/1KlaPSx), una serie de frases que no se pueden pasar por alto.

A Fenalco, la Cámara de Comercio y los distribuidores de gasolina que cuestionan el día sin carro, les ratificó: “El interés general prima sobre el interés particular”.

A los concejales que no aprobaron el POT, les recriminó: “Una mala movilidad es producto de un mal urbanismo”.

A quienes hablaban de diversos y numerosos estudios hechos con anterioridad sobre el Metro les afirmó: “El único estudio de ingeniería avanzada sobre el Metro se hizo en mi gobierno”.

A los que se oponen a la densificación de la ciudad les sustentó: “El modelo de expansión de Bogotá es la que ha traído los problemas de movilidad”.

A quienes hacen girar el crecimiento de la economía y el desarrollo humano alrededor del consumo del petróleo y de los vehículos particulares les precisó: “Desestimular el carro particular es nuestra política”.

A aquellos que piensan que la planeación urbana gira alrededor de los negocios y sus ganancias les recordó: “Priorizamos los peatones y no las máquinas, hacemos una movilidad humana”.

A Enrique Peñalosa que está proponiendo un nuevo diseño del Metro, aéreo o de segundo piso le dijo: “El Metro de Medellín es aéreo y no es menos costoso que el de Bogotá”.

A quienes están contra la peatonalización de vías, como la carrera séptima les sustentó: “El comercio en la carrera 7ª crece al 7,5% anual. Lo que deben hacer los comerciantes – como ya lo hacen algunos – es adecuar sus negocios para atender al peatón y al ciclista”.

Apoyando a los ambientalistas y a quienes piensan en las mayorías afirmó: “Un cambio de cultura democrática es dejar el carro y usar la bicicleta, así salvamos el planeta”.

A los que pierden la memoria les precisó: “Nosotros no somos los causantes del colapso del sistema de Transmilenio, que es un sistema unimodal. Impulsamos un sistema multimodal, con metro, tranvías, cable, Transmilenio y buses complementarios”. “No somos los causantes del caos pero enfrentamos los retos. Asumimos los costos y estamos transformando”.

Y de esa manera el Alcalde Petro fue demostrando cómo en materia de movilidad y transporte la ciudad de Bogotá ha avanzado sustancialmente. Con cifras y estadísticas mostró cómo la actual administración ha ejecutado significativos recursos en recuperación de la malla vial, se han adjudicado importantes obras que van en la dirección del sistema multimodal e integral, se avanza en la adjudicación del primer cable para transporte masivo, se cuenta con la financiación de varias líneas férreas – incluyendo la primera línea del Metro – que se complementarán con el Sistema Integrado de Transporte.

Estas obras constituyen una ejecución histórica que supera lo realizado por cualquier otra administración anterior y cuenta con la financiación del Distrito Capital. Sólo falta que la Nación, que le corresponde aportar hasta el 70% según la ley, comprometa los recursos para pasar a la fase de licitación, adjudicación y contratación de las obras.

Lo que el alcalde Petro acaba de desmontar no era “la toma de Bogotá” o intervención del Distrito a manos del Gobierno Nacional. Lo que quedó al desnudo es la más sincronizada orquestación de una campaña mediática y real dirigida a atacar la esencia de la Bogotá Humana como parte de la campaña electoral para derrotar a las fuerzas que defienden la inversión social, lo público y el medio ambiente.

Esta embestida mediático-política es la antesala de lo que va a ocurrir en la campaña electoral que oficialmente no ha arrancado pero que ya está al rojo vivo, con manipulación de encuestas y la utilización de todo tipo de artimañas informáticas para derrotar a las fuerzas democráticas, recuperar la administración de la ciudad de Bogotá y ponerla al servicio del gran capital.

¡Qué no se diga que no estábamos avisados!

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Edición 445 – Semana del 8 al 14 de mayo de 2015
 
 
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