Detener el cambio climático

 
  Alonso Ojeda Awad
  Ex Embajador de Colombia en Europa
 
   
 

Para millones de personas nada significa el nombre de Alan Charles Rusbridger, pero ¡oh paradoja!! Del éxito de sus esfuerzos y de la capacidad que tengamos de adherirnos a ellos dependerá en un futuro no lejano las vida de millones de personas que se verán afectadas seriamente, por el aumento del volumen de las aguas marinas a consecuencia de la amenaza real, que como espada de Damocles, pende sobre las ciudades y pueblos que están ubicados en las costas de los océanos, que es el Calentamiento Global.

Pero se estarán preguntando ustedes ¿y quién es él? Y yo se los voy a definir y decirles porqué en estos momentos es tan significativo para la especie humana, en un momento en que parece vamos ya en vía de extinción, pues varios expertos en sostenibilidad ecológica considera que como especie, los humanos hemos firmado nuestra partida de defunción.

Alan Charles Rusbridger es un periodista muy emblemático. Jefe de sección de The Guardian (el periódico Inglés más influyente del mundo) y editor de este periódico desde 1995. Aunque es nacido en Zambia, Rodesia del Norte, sus padres son ingleses y luego de vivir unos años allá, regresaron a Londres. Su hijo pudo continuar su formación académica, la que finalizó en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Pues bueno, este periodista y doscientas mil personas más han dirigido una comunicación a Bill y Melinda Gates, reconocidos líderes mundiales de la tecnología y el desarrollo social, así como a sus fundaciones, para que “se comprometan a cancelar sus inversiones en las 200 compañías líderes en combustibles fósiles, en los próximos cinco años, e inmediatamente congelen cualquier nueva inversión en estas empresas”. (The Guardian, abril de 2015).

El exministro del medio ambiente Manuel Rodríguez Becerra en su artículo “Desinvertir en combustibles fósiles”, muestra como esta comunicación es el resultado de la campaña liderada por Rusbridger, antes de retirarse del periódico. Él considera que es su deber ético -como  ciudadano del mundo- ayudar a combatir la amenaza real ya presente: el cambio climático, esfuerzo que logró quitarles el piso moral y financiero a las empresas más contaminantes del mundo y en esa medida el Grupo de Medios de Comunicación The Guardian, se comprometió a cancelar inversiones por US$1.200 millones que posee en aquellas empresas.

Es importante recordar que en 2009 Greenpeace y Amigos de la Tierra, declararon la Shell como la compañía petrolera más contaminante del mundo por ser la que más gases de efecto invernadero genera por cada barril de petróleo producido. Del mismo modo, uno de los emporios depredadores del medio ambiente es el gigante Anglo-holandesa Royal Dutch Shell, que comenzó un ambicioso y desmesurado proyecto de explotación de petróleo en la región del Ártico, sin pensar en los daños que va a ocasionar a nivel mundial.

El Ártico es una región maravillosa situada en el polo norte, donde se ha iniciado el deshielo por la explotación petrolera que amplía el efecto invernadero sobre la tierra, efectos que ya se observan a simple vista, al haber comenzado a perder su brillo intenso. La consigna urgente a nivel mundial es proteger el Ártico, no permitir, por ningún motivo, que las depredadoras multinacionales intenten extraer sus enormes reservas de gas y petróleo que guardan en sus entrañas, porque esa acción generará tal grado de desequilibrio ambiental, que la humanidad será la victima final en su letal agonía generada por el calentamiento global.

Hay que advertir que se están invirtiendo grandes presupuestos en estimular y fomentar la exploración de nuevas áreas para extraer combustibles fósiles. Esta situación es muy delicada desde una visión ambiental, dado que la quema de estos combustibles fósiles produce las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que es uno de los gases principales que causan el cambio climático. Si no se detiene el aumento de la temperatura promedio de la tierra, se generara más rápidamente el proceso de descongelación de los casquetes polares, con las graves consecuencias que ya se anuncian y se padecen.

Las acciones como las que lidera Alan Charles Rusbridger, tiene como propósito generar un gran impacto en el aumento de Conciencia, entendida esta como la conjunción entre: comprender y actuar, sobre los daños irreversibles que se le hace al planeta, para que líderes mundiales escuchen, y más bien, sus generosas donaciones sean orientadas hacia las organizaciones sociales, campesinas, granjeras para estimular la conservación, siembra y crecimiento de árboles y de agua.

Campañas como la anterior, estamos en mora de emprender con relación a la minería y de este modo generar Conciencia sobre los daños irreversibles en el agua, no solo sobre sus nacederos, sino además, sobre el precioso líquido que corre en los lechos de los ríos, donde las minas depositan los mercuriales y demás desechos que deja su explotación. Es imposible entender, cómo trasnacionales y el Estado están tan tranquilos atentando y viendo cómo se atenta contra el “oro transparente”, que es condición “sine qua non” para la subsistencia y salud de todas las especies del planeta, incluyendo al hombre. Cómo pueden preferir el oro amarillo, que no mitiga la sed ni calma el hambre, al invaluable líquido, fuente de la vida misma, la que no puede dar ni proveer ningún metal por precioso que sea y por alto valor que tenga en el mercado mundial. Pueda ser que todavía nos podamos salvar de la hecatombe inducida por la irresponsabilidad de quienes quieren a toda costa extraer hasta la última gota de petróleo, gas, carbón y metales que queda en la Madre Tierra.

Edición 447 – Semana del 22 al 28 de mayo de 2015
 
 
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