Depredadores

 
  Mauricio Castaño H.
  Historiador – colombiakritica.blogspot.com
 
   
 

La naturaleza tiene sus formas pero el hombre las transforma. Una avalancha arrasó con una población en Salgar, casi un centenar de muertos, muchos desaparecidos, otros tantos damnificados. Los titulares nacionales y extranjeros hablan de la furia natural. Mientras tanto los mandatarios y políticos, se alistan y apuran en llegar al lugar, antes aseguran la avanzada de camarógrafos y periodistas para sacar la mejor pose, el mejor registro: el gobernante al lado de las víctimas con cara fungiendo la tristeza como si fuera propia, más allá un toma de plano general que da cuenta de la magnitud de la tragedia, una toma de medio plano abrazando a quienes han perdido lo casi nada, sólo contaban con su rancho humilde, con su vivienda,  unos cuantos enseres y semovientes. Perdí mi cama y mis tablas, nevera no, no la tenía, testimonia un padre desplazado con su pequeño hijo. Salió de una tragedia para otra. Está sin nada. Pero hay está Dios echando días, sentencia un campesino en voz entre cortada y ocultando el rostro con un trapo que seca sus tímidas lágrimas.

La naturaleza tiene sus saltos. El hombre aforado por riquezas desmonta, hollan aquí, excavan allá. La fiebre del oro enloquece y nada entiende de equilibrios ni de preservar el planeta para futuras generaciones. Es el hombre el mayor depredador de la especie.

Aparecen evidencias de años anteriores, de periodos de varias administraciones de gobiernos atrás que sabían de los altos riesgos de aquel territorio, se previó pero no se pasó a prevenir el mal que hoy se llora.

Los mandatarios, gobernador de la provincia de Antioquia y los políticos, salen al paso para preservan su imagen de pulcritud y de buen gobernante. Dicen de lo imposible de prever la tragedia, ignoran la meteorología, sueltan frases ridículas de nunca poder saberse de cuando se puede venir una gran borrasca, nada dicen de sus autorizaciones a las empresas que hollan la tierra desestabilizándola, la codicia humana nos hace los mayores depredadores del planeta, de manera irresponsable la intervenimos sin importar el daños que estamos haciendo a otros habitantes, y como siempre, los que pagan los precios más altos son las gentes más vulnerables. Pero la demagogia vive del bobo, del engaño.

Se hace quite de las responsabilidades políticas y jurídicas, hay que cuidar la carrera política, la imagen del demagogo. De nuevo se precisa de las palabras de Borges que habla de otro tipo de organización social que no pasa por el mundo del engañador, por excelencia del político: ¿Qué sucedió con los gobiernos? Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. La realidad sin duda habrá sido más compleja que este resumen.

Deleuze habla de otras formas de organización del Estado como los Aparatos de Estado de antiguas civilizaciones como los nómadas, en fin, habrá que ensayar otras existencias que descrean de la política y los políticos del mundo actual, de los tradicionales, que quieren pasar de agache con su desgastado recurso de la demagogia que ocultan a los codiciosos, a los depredadores de este planeta.

Edición 447 – Semana del 22 al 28 de mayo de 2015
 
 
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