El desescalamiento del conflicto es urgente

 
  Antonio Madariaga Reales
  Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
   
 

En nuestro artículo pasado señalábamos que la reanudación de los bombardeos por parte del Estado y la suspensión de la Tregua Unilateral daban duros golpes al proceso de negociación y a la confianza ciudadana en la feliz culminación del mismo.

Después de conocerse que en el bombardeo en Guapi cayó el miembro del secretariado de las FARC y negociador en la Habana Jairo Martínez, y de conocerse la carta de los garantes instando a las partes a un cese bilateral del fuego, resulta claro que la negociación de terminación del conflicto armado se encuentra ante graves riesgos, y aunque las partes manifiestan que no se encuentra en su horizonte una suspensión o terminación de las mismas, el escalamiento de las acciones militares podría llevar a ello.

Pero tan grave como lo anterior es lo que sucede con muchas comunidades en cientos de municipios donde la tregua unilateral y la suspensión de bombardeos habían permitido respirar el aire de la terminación del conflicto y celebraban, como por ejemplo en el Bajo Atrato y en general en el Chocó, las ventajas de poder salir a los ríos sin temores, pescar y movilizarse sin el riesgo de los combates y hoy vuelven a estar confinadas y a sentir además del silbido ominoso de las balas, el encogimiento del alma que generan el temor y el miedo.

Podemos abundar en detalles sobre las bondades que el desescalamiento del conflicto y en particular esas dos medidas, (suspensión de bombardeos y cese unilateral del fuego), brindaron al país. Podemos decir por ejemplo que según Cerac, “Luego de completarse cinco meses de vigencia del cese al fuego unilateral de las FARC, la violencia de este grupo guerrillero se ha reducido pero no ha desaparecido completamente: el cumplimiento a su cese autoimpuesto ha sido incompleto, aunque la violencia se mantiene en mínimos históricos… Frente a los promedios históricos se registra la siguiente reducción de la violencia: un 85% de las acciones ofensivas de las FARC, un 73% de las muertes de civiles, un 64% de las muertes de la fuerza pública, y un 55% de los combates con las FARC”1.

Podemos decir que la Fundación Paz y Reconciliación encuentra en su informe presentado el 15 de febrero de 2015, que, “Para el caso de la quinta tregua, que es la indefinida, y la cual comenzó el 20 de diciembre de 2014, la Fundación Paz y Reconciliación no registró ninguna acción violatoria de la tregua por parte de las FARC. Es decir, la comandancia guerrillera tiene mando y control sobre sus estructuras militares. La tregua se ha cumplido en un 100%. Sin embargo, se registraron 17 acciones armadas que involucraron estructuras de la Fuerza Pública y estructuras guerrilleras. La mayoría de estas fueron bombardeos y campos minados, sembrados previo al establecimiento de la tregua. Todas estas acciones son ofensivas de la fuerza pública y defensivas de las FARC. Esto significa que la fuerza pública ha continuado su accionar militar.”2

También estos dos informes, el de CERAC y el de la Fundación Paz y Reconciliación, destacan el aumento de las acciones del ELN, y atribuyen a esta guerrilla, que se encuentra en diálogos exploratorios, la mayor parte de los actos violentos.

Pero estos no han sido los únicos gestos de paz que a través del proceso las partes han hecho y que contribuyen al desescalamiento del conflicto. La liberación del General Alzate fue uno de los gestos de paz de las FARC. El reconocimiento por parte del presidente Santos, de que no son una guerrilla derrotada y que hay que tratarlos con dignidad ha sido otro, para nombrar algunos recientes. La creación de la subcomisión de género y la recepción de las víctimas son otros y podríamos nombrar más.

Los ejemplos anteriores demuestran que no es necesario acudir a muy rebuscados argumentos, ni apelar a las negociaciones en Mindanao o Nepal para encontrar la viabilidad del desescalamiento. Los gestos y comportamientos de los dos últimos años son la muestra fehaciente de que es posible hacerlo y a muy corto plazo.

Resulta por tanto una necesidad imperiosa que el gobierno y la guerrilla retomen la senda del desescalamiento de la confrontación militar como ruta hacia el cese bilateral y definitivo del fuego, en un acuerdo que tenga tres componentes al menos, desarrollados los dos primeros de manera simultánea.

  • Reanudar la tregua unilateral por parte de las FARC, con el compromiso de que entre sus propias tropas se produzca el cumplimiento de la misma.
  • Suspender los bombardeos contra campamentos guerrilleros.
  • “Cuidar” entre las partes la tregua controlando las provocaciones para su rompimiento.

El clamor que se ha levantado nacional e internacionalmente por el cese bilateral y definitivo de los fuegos; el llamado público a ese mismo cese por parte de los países garantes (Cuba y Noruega, tradicionalmente discretos); las manifestaciones de iniciativas de paz, movimientos de todas las Iglesias y plataformas de derechos humanos, (algunas publicamos en esta edición), no pueden ser ignoradas por la Mesa de Conversaciones de la Habana.

Llamamos a los partidos políticos, (a los de la Unidad Nacional y también a los que no pertenecen a ella), a las personalidades democráticas, a los gremios empresariales, a las organizaciones sociales, a las iniciativas de paz, a las autoridades locales y regionales y a la comunidad internacional a impulsar iniciativas para no perder los avances logrados y decirle a las partes que es necesario avanzar hacia el fin del conflicto por el camino del diálogo, con desescalamiento del mismo hacia un cese bilateral y definitivo del fuego y con avances precisos en los contenidos de la negociación.

La Corporación Viva la Ciudadanía pondrá todos sus esfuerzos en una confluencia que tenga como eje el desescalamiento del conflicto, porque como han dicho tanto el presidente como las FARC, nos duelen todos los muertos de esta guerra insensata y trabajamos y trabajaremos para que no se produzca ni uno más. ¡Claro que podemos!

Edición 448 – Semana del 29 de mayo al 4 de junio de 2015
 
 
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