Negociación en la Habana: retos de la coyuntura

 
  Antonio Madariga Reales
  Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
   
 

Resulta en principio sorprendente el desfase existente entre los avances que registra la negociación en la Habana, comparativamente uno de los procesos de negociación con más rápidos acuerdos, y la percepción de inutilidad y/o fracaso de la negociación en buena parte de la opinión pública colombiana.

Pero resulta aún más sorprendente la desconexión entre las necesidades del proceso de negociación y el comportamiento de buena parte de los sectores sociales y políticos que apoyan abiertamente esa negociación.

Sobre la base de la convicción, que compartimos, de que en la Habana va a haber acuerdos entre el gobierno y las Farc y a pesar de las aprehensiones sobre el postconflicto la mayor parte de las organizaciones y movimientos están concentrados en ese eventual postconflicto, en las agendas que para el deberán ser posicionadas; las posibles consecuencias de un proceso de desarme y los riesgos en los territorios. Hay discusiones sobre como recibir a los excombatientes y cómo será su actuación política.

Lo anterior, necesario y loable, no podrá ser posible sino se, garantiza efectivamente no solo que la negociación llegue a buen fin también requiere que lo que se acuerde sea refrendado por la población según el método que finalmente se acuerde para ello.

Abordar esta realidad significa concentrar los esfuerzos en tres direcciones al menos; siendo la primera de ellas la realización de una amplia, sistemática y comprometida campaña para poner en todos los espacios en donde se actúa la comprensión de la negociación y de los acuerdos en la lógica de construir los argumentos y las emociones que demuestren que la negociación del fin del conflicto, abre la puerta de las oportunidades para tramitar las más importantes reivindicaciones de los movimientos sociales, tanto las actuales como las históricas.

La segunda dirección necesaria es la de producir propuestas que doten de contenidos y formas de operación muchos de los titulares que los acuerdos contienen. Para poner algunos ejemplos. El acuerdo sobre participación política contempla la habilitación de la participación política de los movimientos sociales. Es necesario levantar propuestas desde la sociedad civil para hacer realidad esa perspectiva o propuestas de cómo, dónde y para quienes deben ser las circunscripciones especiales de paz.

Desde otra orilla en el punto referido al problema de las drogas se requieren propuestas aterrizadas territorialmente de sustitución de cultivos y reactivación de la economía campesina. Y no se trata de decir que no existen, se trata de ponerlas en un lugar privilegiado de la agenda como expresión del compromiso con los resultados de la negociación.

Sobre el reciente acuerdo de creación de una comisión de la verdad hay que avanzar en propuestas sobre cómo construir el "sistema integral de justicia" al que se refiere el acuerdo. O adelantar el necesario debate y circulación de ideas sobre cómo debe ser el proceso de conformación de la comisión de escogencia y el posicionamiento de criterios y aun de características de los 11 miembros de la comisión y posicionar el tema del necesario equilibrio de género en la comisión.

Frente a la justicia transicional es necesario hacer un gran esfuerzo que saque la reflexión del estrecho marco de la cárcel y la ponga en las características de los delitos amnistiarles y en las acciones de las FARC que recuperen su humanidad frente a la sociedad.

La tercera dirección tiene que ver con el desescalamiento del conflicto que empieza por exigir a las partes ahorrarle, sufrimientos a la población, que no haya más desplazamientos por los bombardeos y enfrentamientos, que no haya más acueductos destruidos o contaminados ni torres de energía derribadas con miles de personas perjudicadas.

Finalmente y sin que hayamos sido exhaustivos ni mucho menos en los aspectos, en los que creemos deben concentrarse los esfuerzos, de lo que se trata es de adquirir la clara conciencia que el tiempo del fin del conflicto es ahora y que nuestra principal tarea es lograr que se produzca a la mayor brevedad y con la mayor calidad. Solo así disminuiremos el desfase entre los avances de la negociación y la percepción de la opinión.

Edición 450 – Semana del 12 al 18 de junio de 2015
 
 
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