Paz en suspenso: salvajismo y barbarie, o constituyente subalterna

 
  Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Director del grupo Presidencialismo y Participación
 
   
 

“...desde hace varios años he escrito como analista que la constituyente será inevitable. No para negociar los acuerdos de paz sino para implementarlos”.
Néstor H. Martínez, ex superministro.

El bloque de poder en Colombia, hace algo más de un mes, decidió reintegrar a la tendencia reaccionaria, que lidera el ex presidente Álvaro Uribe Vélez; y con la mediación del ex superministro Néstor Martínez, ahora de salida, se dispusieron a echar por la borda la disminución en la escalada militar. Aquí y ahora Colombia está recogiendo de nuevo los frutos amargos de este proceder.

Antes, el abogado Martínez, asesor y consultor del Grupo Aval, en entrevista con María Isabel Rueda señaló, después de renunciar a su cargo, que la Constituyente es inevitable para implementar el acuerdo de paz. Además comentó sobre la Comisión de verdad, que recordó deberá pasar por el Congreso, porque se trata de una ley estatutaria, y le pone un plazo máximo de 18 meses para que arranque, y tres años de sesiones.

Estos son los extremos de un enredo mortal en el que se enmarcan las negociaciones de paz, en medio de las hostilidades desatadas. Algunas voces del Congreso, incluso, le sugieren al presidente que sigue de viaje, que se levante de la mesa. Recordando un poco lo que ya pasó en San Vicente del Caguán. Así que la guerra parece ser una vez más el banco de prueba, de la real razón para que negocien en La Habana.

Tirios y troyanos

Antes, de una parte, las Farc-EP anunciaron y practicaban un cese unilateral del fuego, en lo posible, lo cual vivió el episodio de Buenos Aires, donde hubo un combate/emboscada, según las partes, en que murieron 11 militares; del cual hasta hoy el común de la gente no sabemos los pormenores de aquella acción. Pero es sabido que en la guerra, unos y otros tienden a ocultar la verdad de lo acontecido para acomodarlo a sus intereses tácticos y estratégicos.

De otra parte, su enemigo jurado, el gobierno y las fuerzas a su cargo, reanudaron los bombardeos contra los insurgentes; y en cuestión de algo más de una semana reportaron una cincuentena de “positivos” cazados por las bombas que pagamos todos los colombianos que tributamos. De esa manera, esta “represalia” multiplicó la proporción de muertos con los contabilizados en Buenos Aires.

Las Farc-EP desde La Habana, y con Timochenko en Colombia contestaron que el cese unilateral terminaba. Así tenemos la progresión de los ataques al Ejército y la Policía donde es posible, así como el daño a los lugares vulnerables de la economía privada y privado/pública, la infraestructura civil, que hasta el día de hoy, con el derribo de torres de energía en Caquetá, se ha afectado el servicio de 15 municipios.

Los afectados de la población civil son más de un millón de colombianos, la biodiversidad, así como los intereses económicos de transnacionales que incluyen como socio al propio Bernie Aronson, delegado especial del presidente Obama para las negociaciones de paz.

La verdad en la guerra

Desde Europa, el presidente Santos ha interrumpido ceremonias y encuentros de compromisos con empresarios y gobiernos, para señalar a las que las Farc-EP, sus actuales acciones son perversas. Otro tanto ha hecho la cabeza de los negociadores oficiales, Humberto de la Calle, señalando que estas acciones golpean a los humildes, y a los más necesitados. Y el procurador ha concluido que las Farc-EP no tienen ningún interés real en la paz.

Pero, ni el uno ni el otro bando de la sociedad civil, el partido de la paz y el de la guerra, se enfrentan con la verdad del conflicto armado, con el salvajismo que unos practican por interpuesta persona, y la barbarie que implica la defensa y la reacción a toda costa de sus rivales: la insurgencia subalterna y sus apoyos, que tiene su anclaje social efectivo en las zonas abandonadas por el país formal.

Luego, a ojos vista de la ciudadanía, con este intermedio de salvajismo y barbarie se despejan las dudas entre rivales a punta de violencia, para entonces sí darle curso a las propuestas de una negociación de paz en firme, donde por fin se haga a un lado la escalada violenta.

La intervención de la sociedad civil

De ahí que nos quede claro a los que somos parte del bando de la paz subalterna y democrática que convoquemos a una respuesta urgente de los muchos, para ponerle tatequieto al salvajismo y la barbarie exacerbadas.

Que la Comisión de la verdad de emergencia, ad honorem determine la verdad de los episodios que arrancan en Buenos Aires hasta hoy, y sobre estas bases exhorte a los combatientes de lado y lado que le fije un rumbo, en lo posible, incruento a las negociaciones de paz.

A la vez es tiempo que se exija el conocimiento público de los obstáculos que impiden que se sienten a la mesa con el ELN y con el EPL. Es la hora de nona. La sensatez debe proceder de los desarmados para asumir en lo que implica la guerra de posiciones democrática, sin armas, miramientos ni complicidades con el salvajismo y la barbarie.

Edición 450 – Semana del 12 al 18 de junio de 2015
 
 
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