¿Dopaje en nuestro ciclismo?

 
  Álvaro González Uribe
  Abogado y columnista – @alvarogonzalezu
 
   
 

Muy grave la denuncia sobre supuesto dopaje en el ciclismo colombiano que la semana pasada hizo Gustavo Duncan en su columna de prensa. En esta ocasión, el reconocido escritor y politólogo dejó de lado sus habituales análisis sobre el conflicto para referirse a irregularidades en el deporte que más victorias internacionales ha brindado a Colombia.

La columna de Duncan inicia: “El dopaje en Colombia es tan masivo hoy en el ciclismo colombiano como lo fue hace unos años en Europa” (El Tiempo 17-6-15 http://bit.ly/1BMmgnp).

Nuestro ciclismo no fue ajeno a este mal como en casi todo el mundo, y desde las épocas de Cochise y Álvaro Pachón se hablaba de dicho flagelo que no es otra cosa que corrupción. No fueron solo sospechas: hubo ciclistas sancionados por dar positivo en pruebas antidopaje.

Lo de Cochise fue solo un rumor –yo lo dejo en chisme- cuando por escasa diferencia y con gran sufrimiento ganó su cuarta y última Vuelta a Colombia en 1967 sobre Javier Suárez. Hace algunos años, siendo Martín concejal de Medellín, en ejercicio de su cargo me visitó en mi oficina para hablar sobre temas de seguridad. Jovial como siempre, me dio pie para preguntarle medio en broma medio en serio sobre aquella subida a Bogotá, cuando en la última etapa de esa Vuelta a Colombia le dio la pálida y casi pierde la carrera de no ser por la ayuda de sus coequiperos Alfredo Arango y Alfonso Guerra. Como todo el mundo, ambos sabíamos sobre los rumores de que quizá había sido víctima de dopaje. Digo víctima, porque se hablaba de que le habían suministrado alguna sustancia prohibida en una caramañola.

Cochise me dijo que la noche anterior en Honda se había comido unos frisoles en un corrientazo y eso le ocasionó ese terrible malestar al día siguiente. En ese tiempo los ciclistas no andaban con cocinero ni tenían dieta especial. Yo le creí y le creo. No sé qué tan rigurosos eran en aquel tiempo los controles antidopaje. En el caso de Álvaro Pachón, años más tarde en 1974 ante un examen positivo fue despojado de su segundo título de Vuelta a Colombia. De ahí para adelante se han presentado varios casos en nuestro país con sus respectivas sanciones. Sin embargo, nunca se ha dado un escándalo de las dimensiones del que en Europa rodeó a Lance Armstrong y a decenas de colegas suyos con cuerpos técnicos y médicos incluidos.

Luego del mencionado caso, se supone que en Europa los controles se han vuelto más estrictos. Esa nueva política es tomada por muchos como parte de la causa del actual apogeo de los ciclistas colombianos en el Viejo Continente, pues se les considera con cualidades naturales para dicho deporte sin necesidad de ayudas extraciclísticas.

Precisamente, el hecho de que nuestros mejores pedalistas desde muy jóvenes emigren a Europa, ha hecho que las competencias caseras de ciclismo pasen a un segundo plano. De todas maneras, en Colombia se sigue compitiendo a buen ritmo y se corren numerosas pruebas. De esos jóvenes que ante su buen desempeño son fichados tempranamente por equipos europeos, algunos permanecen en Europa y otros regresan a Colombia al no cumplir las expectativas.

Varios ciclistas maduros y triunfadores en las pruebas de nuestro país que corren solo en Colombia o en países vecinos, ocasionalmente compiten en Europa con resultados mediocres. No me atrevo a decir que ese fracaso se deba a que le teman a los estrictos controles antidopaje que hoy se dan allí luego del caso Armstrong, ni más faltaba afirmarlo porque no tengo pruebas. Es muy posible –ojalá- que simplemente no se adapten o no tienen el ritmo suficiente de carrera, como a tantos les ha sucedido en el ciclismo y en otros deportes. No obstante, la mencionada columna de Duncan deja mucho qué pensar y debe alertar a nuestros dirigentes de ciclismo como la afirma el columnista.

Tema delicado que esperamos se aclare porque pone un manto de duda sobre nuestro deporte estrella, así sea solo en pruebas nacionales.

Edición 452 – Semana del 26 de junio al 2 de julio de 2015
 
 
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