Federación Nacional de Cafeteros: nuevo gerente, ¿nueva política?

 
  Oscar Arango Gaviria
  Profesor Universidad Tecnológica de Pereira, Coordinador proyectos regionales, SUEJE
 
   
 

En medio de una coyuntura económica donde el precio del dólar se acercaba a los $3 mil y el precio interno del café superaba los $790 mil la carga (el límite que permitió el establecimiento del PIC en 2013 fue de $700 mil) culminó el proceso previsto por la Federación Nacional de Cafeteros – FNC para nombrar su nuevo gerente.

Contra diferentes pronósticos Luis Genaro Muñoz, el anterior gerente, debió reconocer que la división interna en el gremio le impedía conseguir un mínimo necesario de gobernabilidad y presentó su renuncia.

Este hecho permitió abrir oficialmente el camino del nombramiento de su sucesor. Luego de haberse acordado un perfil básico se inscribieron 19 candidatos que el Comité Nacional de Cafeteros filtró a 8 entre los cuales finalmente se conformó una terna donde estaban Adriana Mejía, Luis Guillermo Vélez y Roberto Vélez.

Sorpresivamente no fue necesario medir fuerzas en el seno del Congreso extraordinario de la FNC que por estatutos es el encargado de elegir el gerente general. Los 90 voceros de los 15 Comités departamentales (6 principales de cada Comité) asistieron a un Congreso que debió transformar su agenda y, a cambio de una eventual y reñida votación por una terna, se ocupó de expresar su respaldo consensuado al nombre de Roberto Vélez que había quedado como candidato único ante la renuncia primero de Adriana Mejía y luego de Luis Guillermo Vélez pocos días antes del evento.

El número inicial de aspirantes inscritos, las garantías ofrecidas a los candidatos ternados para hacer su campaña en los Comités Departamentales y el desenlace final en el Congreso del pasado 12 de agosto representan un ejercicio político sin precedentes en una organización gremial que representa 560 mil familias cafeteras y que en sus 88 años de existencia sólo ha tenido 8 gerentes.

Este nombramiento significaba para la FNC un reto político de gran trascendencia, pues el antecedente generado en 2013 con el paro cafetero había puesto en evidencia la honda fractura en tres partes que se habían expresado y que hacían casi imposible prever que el nombre del nuevo gerente se obtuviera como resultado de un consenso.

En efecto, a riesgo de esquematizar una compleja realidad política, podría decirse que en aquella confrontación se expresaron no solo los intereses de la denominada Dignidad Cafetera, sino también de los dirigentes cafeteros que atendieron las orientaciones del Centro Democrático y aquellos que persistían en la defensa de la administración de Luis Genaro Muñoz a quien le había correspondido aceptar que el gobierno nacional negociara las peticiones con los líderes del paro sin contar con la opinión de su gerencia, o quizás a pesar de ella.

A lo dicho debe agregarse que en las elecciones cafeteras de 2014 se produjo una notable modificación en la relación política de fuerzas al interior de la FNC y los voceros de listas ajenas a la gerencia de Luis Genaro Muñoz consiguieron una creciente cuota de representación en los Comités Municipales y Departamentales.

Esta realidad hacía que no pocos observadores de la dinámica de la FNC pronosticaran incluso una inevitable división pues la distancia entre unos y otros parecía imposible de recortar.

Contando con esta realidad prácticamente todos los candidatos, pero en mayor medida los ternados, pusieron como prioridad en sus plataformas programáticas su interés en trabajar por la unidad de la Federación y este parece haber sido un factor determinante al momento de procurar los entendimientos entre las diferentes fuerzas que tomarían la decisión final.

Como nuevo gerente el pereirano Roberto Vélez inicia pues su tarea con un respaldo sin precedentes en la historia reciente de la Federación. La aclamación mediante la cual el Congreso Cafetero protocolizó su nombramiento le permite utilizar apoyos internos y externos para buscar la aprobación en las instancias respectivas de las transformaciones estructurales que se esperan de la política y la institucionalidad cafetera.

También debe notarse que este resultado le permitió al Gobierno Nacional aparecer ante la opinión como un actor que teóricamente no interviene y respeta las decisiones internas del gremio cafetero en beneficio de su autonomía. No se olvide que el Presidente de la República, por estatutos de la FNC tiene incluso poder de veto y que en el caso del nombramiento de anteriores gerentes su intervención le ha ocasionado fuertes resistencias por parte de algunos dirigentes cafeteros. El más reciente episodio sucedió con la visible intervención del expresidente Uribe al momento de la elección de Luis Genaro Muñoz en reemplazo de Gabriel Silva.

Varios son los desafíos de la nueva administración para preservar su respaldo inicial. Por ejemplo, de por medio está, en el corto plazo, la forma como se asumirán las recomendaciones de la Comisión de expertos dirigida por Juan José Echavarría y que, en general, fueron descalificadas por la anterior gerencia.

Al respecto Roberto Vélez expresó en rueda de prensa una vez se produjo su nombramiento: “yo dividiría en tres las recomendaciones de la Misión: unas que no tendremos ningún problema en implementar, por ejemplo: la renovación institucional, aquellas que hablan de repensar el esquema comercial de la Federación, descentralizar la oficina central.

“Unas segundas, que con un grupo técnico de manera calmada, miraremos las bases, los modelos económicos que sirvieron para lanzar las recomendaciones y estudiarlas a fondo y si las vemos viables las implementaremos.

“Y unas terceras que tal vez ya pasamos y decimos que mejor no y tienen que ver definitivamente con la garantía de compra”.

Como observación de particular interés para el futuro de la cadena de cafés especiales, Roberto Vélez ha expresado: “tenemos que seguir trabajando en los nichos de café que le dan al café colombiano mayores precios y mejores rentabilidades. No es gratis que Colombia se ha ganado el puesto que le corresponde entre los mejores cafés del mundo, pero hoy en día hay café de todos los estilos, desde las cualidades organolépticas hasta todo el tema de sostenibilidad en los tres pilares: social, económico y medio ambiente. Nos tenemos que preparar para darle al consumidor los cafés que está demandando, sobre todo cuando se trate de altísima calidad”.

Aunque el paquete de recomendaciones de la Comisión de expertos es de mayor complejidad, esta primera aproximación aporta interesantes pistas para entender la ruta que se seguirá para su estudio y discusión interna.

Otro reto inmediato para la nueva gerencia se deriva del Convenio suscrito entre el Gobierno Nacional y la FNC en virtud del cual esta organización gremial administra los recursos parafiscales (US 0,6 ctv por libra exportada) que financian el Fondo Nacional del Café. Con seguridad, la renegociación de este Convenio ocupará parte central de la agenda de relaciones entre la FNC y el Gobierno del Presidente Santos.

De las decisiones adoptadas sobre este tema del manejo de la parafiscalidad cafetera dependerán, sin falta, gran parte de las posibilidades que a futuro la Federación de Cafeteros tenga para asumir los nuevos retos de su misión.

Todo indica, además, que el tema de los cafés especiales será fortalecido en la nueva administración de la Federación: “seguiremos buscando los espacios de cafés especiales en los mercados internacionales, sobre todo de aquellos que por sus cualidades y calidades se han ganado un renombre en el mercado internacional” sostuvo Roberto Vélez. En adelante corresponderá a los actores de la cadena productiva de cafés especiales que se está construyendo, insistir en la búsqueda de escenarios y métodos de articulación con la FNC.

En fin, frente a un eventual fondo de estabilización, el nuevo gerente expresó: “podrá pensarse en el ahorro de una parte del ingreso en pesos para atender un futuro de vacas flacas. Solo con herramientas innovadoras como esa podría sostenerse el esquema de garantía de compra de la cosecha que ha mostrado sus bondades a través del tiempo y que es ejemplo para otros países”.

Ahora bien, el proceso de reestructuración de la FNC tiene hoy un par de referentes que resultan insalvables al momento de considerar su viabilidad política e institucional. De un lado, el acuerdo obtenido sobre los temas de desarrollo rural integral en la mesa de negociaciones de paz en La Habana, pues nadie pone en duda la importancia de la caficultura para la debida atención de las tareas propias del postconflicto.

De otro, las recomendaciones de la Misión Rural que, hasta donde se conocen, resultan un importante apoyo a las nuevas orientaciones que se esperan para la política cafetera. Según recientes declaraciones de José Antonio Ocampo –su director, al periódico La República (12/08/15), al menos tres consideraciones deben tenerse en cuenta.

En primer lugar, frente al sensible tema de los subsidios agropecuarios, sostiene que “estamos planteando que no se den subsidios asociados a productos individuales sino a través de servicios. Que haya subsidios para el agro en general y para pequeños productores que son objeto de estos beneficios. La palabra subsidio está muy asociada a beneficios a productos individuales. Planteamos dar asistencia técnica, condiciones de financiamiento adecuadas, apoyo a los centro de acopio a los pequeños productores. El incentivo a la capitalización rural, que también es un subsidio, nosotros lo defendemos”.

En segundo lugar, sobre el incremento la devaluación y el incremento del precio de los insumos agrícolas, en particular los fertilizantes, Ocampo indica: “creo que el efecto neto de la devaluación es claramente positivo. Es cierto que algunos insumos presentan un aumento en su precio pero eso no representa 100% del precio del producto. Además esta es una oportunidad para comenzar a pensar en la producción de insumos a nivel nacional, por ejemplo, en esta era de promoción de productos agroecológicos, ya sea abonos o insecticidas biológicos, se puede incentivar mucho más. Entonces creo que es una oportunidad para comenzar a sustituir algún tipo de insumo por productos nacionales”.

En tercer lugar, a propósito de la participación cafetera como punta de lanza de la política agrícola el experto manifiesta: “para nosotros el tema es aumentar y no redistribuir. Puede haber una redistribución. Ya se dio en gran medida con la apertura económica del país y se puede decir que no fue la óptima. Entonces lo que queremos es expandir el sector. No veo porque el café deba reducirse en tamaño. Hay que ver cómo Colombia se mete más en el mercado de grano especial”.

Así mismo, el escenario que encuentra el nuevo gerente de la FNC está definido internamente por el plan estratégico cuyas líneas gruesas fueron presentadas en el Congreso cafetero de diciembre de 2014. Es de esperar que, tratándose de un Plan del cual la opinión sólo conoce presentaciones generales, el nuevo Gerente busque acoplar lo que este instrumento establece con las particulares iniciativas, prioridades y enfoques de la administración que apenas inicia.

Como un caso particular, y dado que la FNC hace parte del Consejo Directivo Nacional del Paisaje Cultural Cafetero, es de esperar que los lineamientos y estrategias que se adopten luego de la revisión que se adelanta del Plan de Manejo para la sostenibilidad de este territorio, hagan parte integral de la agenda de trabajo de la nueva gerencia.

En 2015, según los estimativos de la FNC, el país producirá 13 millones de sacos de café, una cosecha que le aportará a la economía colombiana no menos de $5.5 billones. Estas cifras, sumadas al respaldo general con el que inicia su gestión el nuevo gerente, permite abrigar un razonable optimismo pensando que están “alineados los astros” para que el país cuente en 2016 con una nueva política e institucionalidad cafetera, un convenio aprobado para la continuidad del Fondo Nacional del Café, una reforma estatutaria aprobada y un plan estratégico en marcha.

Edición 459 – Semana del 14 al 20 de agosto de 2015
 
 
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