Alfonso Cuéllar Solano
  Filósofo Político y ex Asesor ANUC
 
   
 

Coincidencia muy afortunada la reunión programada por el Grupo de Estudios Rurales Contemporáneos (CERES) de la Universidad Nacional que contará con un panel acerca de las “Cifras agrícolas de Colombia” el viernes 28 de agosto en el aula máxima de la Facultad de Derecho a cargo de los expertos Albert Berry de la Universidad de Toronto (Canadá) y Salomón Kalmanovitz de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, que sin lugar a dudas confrontará las cifras conocidas del Censo Agropecuario Nacional.

Lo que han dejado conocer del CNA indica que hay un total de unos 3 millones 900 mil predios ocupan un total de 113 millones de hectáreas, por haciendas en su absoluta mayoría ganaderas, empresas agropecuarias, otros hatos ganaderos, fincas, estancias de recreo, cuyos dueños son inversores capitalistas, campesinos ricos y pobres, profesionales, indígenas, comunidades negras, narcotraficantes, guerrillas de todos los pelambres, entidades eclesiásticas como los jesuitas.

En cuanto a la estructuración de la propiedad muestra una cifra espeluznante como clara radiografía de la realidad agraria cuando contabiliza 45 millones de hectáreas, esto es, más de un 45 % del área total de 113 millones de hectáreas están en manos del 0,4 % de los propietarios, o sea, apenas unos 14 mil propietarios de más de 500 hectáreas , que no son ni el 1 % de los terratenientes, cifra que contrasta de manera aguda con los 2 millones novecientos mil propietarios con apenas el 5 % del área, o sea, algo menos de 6 millones de hectáreas, que además no cuentan sino en un pequeño porcentaje de los favores de planes de desarrollo agropecuario utilizados para hacer bombo de que algo se está haciendo. Esta situación es por completo asimétrica, fuera de la falta de ciudadanía, es causa de la pobreza rural: pero, cuentan con un enorme potencial para constituirse en el fortín de la producción de alimentos en Colombia en un plazo tan largo como se demore un proyecto global de apoyo sustancial a su desarrollo.

Si a la anterior situación se agrega que estos pequeños productores no solicitan crédito, es lo que explica porque el atraso y, no solicitan el crédito por varias razones: entre otras, por factores culturales pues el manejo del crédito se convierte en un galimatías. Otro, por el elevado costo de los intereses y gestiones a realizar, cuyos intereses han servido solo para enriquecer a los bancos y empobrecer a los usuarios campesinos. Tercero, el más importante, por el riesgo de pérdida de la cosecha, por no uso del riego, eterno problema de estos productores. Este riesgo solo se puede mitigar cuando todos los pequeños productores agrícolas cuenten como los grandes con sistemas de riego y nuevas técnicas de producción como la de invernadero. Y por último la garantía de acceso directo a los distribuidores minoritas por un sistema financiado de mercado y transporte propios. Es sabido que los precios injustos se deben a los mercados especulativos de mayoristas creados por sistemas de acopia institucionales entregados a dichos especuladores. Es oportuno anotar, que solo el 10 % de los pequeños productores agrícolas solicitan crédito, esto restringido principalmente a los productores de café único producto que puede soportar el costo crediticio cuando su precio esté por encima de los 700 mil pesos carga.

Todas estas cifras en lo que se refiere a la pequeña producción parcelera se pueden resolver si se coloca en la agenda el uso del agua en el centro del debate y política acerca de la crisis agraria nacional, porque, el futuro de la agricultura y la producción de alimentos sin el uso del agua seguirá siendo errático, no solo por los asoladores veranos, sino por efecto del cambio climático que como concluye el ex ministro de Medio Ambiente Manuel Rodríguez Becerra, hay un “fracaso espectacular en el manejo del agua… por la destrucción ambiental en Colombia está fuera de control” ( EL Tiempo, 16/08/2015)

Mauricio Vargas a estos propósitos plantea la solución de quienes no conocen el campo, que no solo están en las derechas políticas sino en otras laderas y es la utopía del desarrollo de millones de hectáreas de los “Llanos orientales, el valle del Magdalena y la región Caribe”. Y lo es así, porque la pregunta es de dónde sacar en el corto plazo 10-15 millones de jornaleros que precisa este desarrollo. Más bien, porque no aprovechar los millones de agricultores subutilizados por el impedimento técnico del uso del agua en las laderas de nuestras tres cordilleras, que, nos convertirían en pocos años en una “despensa global”. De esta utopía se viene hablando por 200 años, pero la verdad es que somos un mercado para agricultores extranjeros ya que al momento importamos más de 10 millones de toneladas de alimentos y antes que soñar en ser exportadores deberíamos pensar en producir lo que nos comemos, lo que contribuiría a sacar al sector agrícola que desde hace unos 20 años viene en caída libre, por una calculada política para sacar por la fuerza de la economía a los productores pequeños del mapa agrícola y convertirlos en jornaleros y más que todo habitantes de los tugurios en las ciudades.

Renuevo la invitación a todos los lectores del Semanario Virtual Caja de Herramientas de la Corporación Viva la Ciudanía a participar del debate que en buena hora ha convocado la Universidad Nacional de Colombia.

Edición 460 – Semana del 21 al 27 de agosto de 2015
   
 
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