Marta Ligia Gómez Vélez
  Especialista en Periodismo Urbano,
Asesora de Comunicaciones Corporación Viva La Ciudadanía
 
   
 

Sin desmeritar la gravedad de la violación de derechos que están sufriendo las ciudadanas y ciudadanos en la frontera, ¿En serio queremos una guerra con Venezuela? ¿Quiénes la van a enfrentar: los periodistas, los guerreristas de las redes, los ex presidentes? ¿Queremos jugar el juego de que problemas más graves en los dos países pasen a segundo plano?

Sumado a que estamos acostumbrados como estamos en resolver un choque a machete, pegarles patadas a los ladrones, resolver los problemas familiares a golpes y pensar que la vida se la gana el más fuerte, los medios de comunicación y algunos líderes políticos del país han generado esta semana el imaginario de que la salida al conflicto en la frontera tiene que ser con “mano dura” sin pensar en las consecuencias que eso tendría sobre todo para los colombianos que todavía están en Venezuela y más aún con los problemas urgentes que tenemos en Colombia. El problema hay que solucionarlo, hay que atender a los ciudadanos y evitar sobre todo que los que todavía viven allí sigan siendo maltratados, pero para eso hay salidas diplomáticas.

Desde el contenido hasta la duración cada noticiero intenta que los colombianos caigamos en la provocación del Presidente Maduro de tener un conflicto armado en la zona de frontera. ¿Acaso las balas van a devolverle las casas a los colombianos que hoy duermen el albergues? ¿No hemos tenido suficiente con los desplazamientos internos que vivimos hace más de 50 años?

Las voces que legitiman por estos días son las que proponen una salida fuerte y no una diplomática, hoy tenemos en el mundo organismos multilaterales que podrían mediar y presionar para solucionar el problema, pero en ningún medio comercial he visto explicar esa salida, solo voces que piden la guerra y que en vez de unirnos en defendernos, nos separan. Una vez más la tensión entre quienes siempre solucionan el problema desde las balas y consideran débiles a quienes buscan otra salida.

Colombia necesita avanzar hacia el trámite de sus conflictos de formas distintas, sin ser santista, me parece que el Presidente trabaja por el camino correcto, el de la negociación, menos efectista como lo piden, pero más seguro para el futuro. Hay que protestar, no callarse, solucionar el problema, pero no es con un enfrentamiento armado que se soluciona un conflicto de estos. Además si por maltratar colombianos tuviéramos que armar guerras, Colombia tendría que hacerlo con casi todos los países.

No es la primera vez que un presidente busca generar un sentimiento de nacionalismo en su país a costa de un conflicto interno y por supuesto no es la primera vez que Venezuela lo hace, esta estrategia es usada constantemente de hecho, incluso en nuestro país. La necesidad del presidente Maduro de ganar las elecciones, que están más perdidas que nunca, y la crisis económica del país lleva a generar una provocación en Colombia, para que los venezolanos se unan en contra de un enemigo externo, y los medios y los líderes que piden a gritos contestar a esa provocación no son más que idiotas útiles del Presidente Maduro.

Edición 461 – Semana del 28 de agosto al 3 de septiembre de 2015
   
 
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