Antonio José Madariaga Reales
  Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía – Delegado al Consejo Nacional de Paz
 
   
 

La positiva evolución del proceso de diálogo en la Habana y las esperanzadoras noticias de las conversaciones exploratorias con el ELN empiezan a poner el acento del debate público en las condiciones y propuestas sobre la implementación de los acuerdos, una vez se llegue a ellos.

Tal vez una de las más sugestivas propuestas ha sido la que el Alto Comisionado Sergio Jaramillo ha denominado la “paz territorial”.

Esta propuesta contiene elementos de talante democrático en tanto considera como uno de los pilares la construcción de Estado desde el territorio y no la imposición desde el centro de las características y vocaciones de los territorios. También considera la participación como pilar fundamental de esa construcción de la paz, llegando a afirmar que esta participación hace la diferencia fundamental con los procesos anteriores de paz.

En esa misma dirección la definición concertada de las características del desarrollo del territorio entre los actores territoriales se convierte en elemento esencial de esa paz territorial.

Pero creemos que ha llegado el momento de aterrizar la paz territorial. En el día de ayer jueves participamos en la instalación del Comité Municipal de Paz de San Vicente del Caguán y en el Foro con que este inició actividades. Fueron reiteradas las expresiones de los beneficios múltiples que ha traído el desescalamiento del conflicto en la población.

Sin embargo, y a pesar de las explicaciones del representante de la oficina del comisionado de Paz, queda claro que hay todavía una importante brecha entre la noción genérica de Paz territorial y la comprensión que de la misma tenían los asistentes al foro. Además de sistemáticamente expresar su compromiso con la paz muchas de las intervenciones plantearon inquietudes sobre la capacidad del Estado de generar garantías de seguridad y de regulación de las relaciones sociales, tarea que hoy ejercen mayoritariamente hoy las FARC.

Manifestaron también que las normas hoy existentes, centralistas y centralizadoras son un obstáculo mayor para el ejercicio de la autonomía territorial y que la relación del centro con las autoridades territoriales resulta impositiva y poco estimulante.

A su vez en una reciente visita a Quibdó los Consejos Comunitarios de las diversas regiones manifestaron inquietudes sobre la preservación de su autonomía una vez las FARC hagan el tránsito a ser organización Política e intensifiquen su acción proselitista en los territorios.

Los dos ejemplos anteriores demuestran que ya no sirven más las declaraciones genéricas sobre paz territorial y que lo que se necesita justamente es iniciar el proceso de concertación real con los actores del territorio.

Lo que no puede seguir sucediendo es un discurso general mientras el Ministerio del Postconflicto avanza en la definición del Plan de Respuesta Rápida en los Municipios que decide priorizar. Será de casualidad San Vicente del Caguán uno de esos Municipios que priorizará? No se sabe. Debería serlo porque si va a haber paz territorial que sea en serio.

Edición 464 – Semana del 18 al 24 de septiembre de 2015

   
 
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