Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Director Grupo Presidencialismo y Participación
 
   

 

“El presidente va a una invitación que le hicieron a dialogar, a conversar, y esa es nuestra disposición”.

María Ángela Holguín, canciller de Colombia.

El circo de los medios masivos

Este viernes en la mañana, hice un ejercicio de “zapping radial”, indagando en Blu Radio, y la W de Julito, a propósito del conflicto con Venezuela. Quería auscultar, determinar el clima existente en estos medios de masas, a propósito de la reunión que este lunes tendrán los dos presidentes bolivarianos, teniendo como anfitrión a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, y al uruguayo Tabaré Vásquez, un galeno que tratará de curar las heridas, una vez que las cosas se llamen por su nombre de parte y parte.

Los conductores colombianos de los programas matutinos tenían al oído, lo que la senadora destituida, Piedad Córdoba decía desde Caracas, y los comentaristas hacían sus propios juicios repletos de demagógica moralina. El caso más denigrante lo protagonizaba Blu Radio, donde Néstor Morales, y la mayoría de sus “comparsas” denostaban contra Piedad, en ausencia.

Solo uno de los comentaristas, el economista, Aurelio Suárez, con respeto por los hechos, trataba de esgrimir cifras. Él indicaba cómo desde los tiempos de Chávez a hoy había algo más de 3.5 millones de compatriotas viviendo en Venezuela, víctimas de la miseria producida por la descarada política neoliberal del gobierno y la dirigencia económica de Colombia.

Sin embargo, a Piedad la tildaron de todo. Hasta recordar los textos virtuales, donde aparecía el nombre “Teodora”, que aparecía en el computador de Raúl Reyes; y que la procuraduría asumió como prueba que era ella, colaboradora de las Farc.

Reyes, el guerrillero abatido junto a otras personas, incluidos un ecuatoriano, y mexicanos, en el bombardeo ilegal del campamento de Angostura (Ecuador), era la prueba de la connivencia de Córdoba con la subversión y de Chávez con la guerrilla.

Ecuador, Unasur, el anfitrión

Ahora, en cambio, Ecuador será el país anfitrión, donde el lunes 21, se reunirán los cuatro presidentes para dialogar, dice la canciller Holguín, sobre el incidente del cierre fronterizo, que cumple más de 20 días. El presidente Santos se mostraba remolón.

Él fijaba condiciones para reunirse, hasta que esta semana, el presidente Maduro hizo extensiva la medida de excepción a nuevos municipio en la frontera con Arauca, hasta llegar a 23 de los colindantes con Colombia, y correspondientes a los estados de Táchira, Zulia, Apure, Barinas, principalmente.

Esta situación colmó la copa. El presidente Santos tuvo que aceptar, sin más argumentos, reunirse con Nicolás Maduro, por el peso de los hechos. El ahora odiado sucesor de Chávez, a quien ridiculizaban estos dizque “periodistas”, llamándolo dictador. Comparando sus procederes en condiciones de excepcionalidad, con “la noche de los cristales” en Alemania, que alguien sin parar mientes en la historia, llegó a ubicar dizque en Polonia.

Esta medida de cierre intempestivo y generalizado de la frontera, con la seguida expulsión de colombianos muy pobres, carne de cañón de contrabandistas a través de más de 150 trochas. En éxodo del Estado Táchira, sacados de los asentamientos urbanos de invasión, a la orilla del río, donde fueron sus casas derruidas, y los lugares de habitación improvisada.

Ell@s son parte de la Colombia menesterosa y abandonada que no muestra el documental de promoción financiada por el Éxito. Tal y como tuvo que reconocerlo Juan Fernando Cristo, un vecino, cucuteño, y actual ministro del interior, esa Colombia depende y dependía de Venezuela como lo dijo, sin tapujos, la canciller Holguín desde Arauca este pasado jueves.

En la “W” Radio, con la conducción amañada de Julito, el vástago del exitoso empresario Julio Sánchez Vanegas, preguntaba de modo capcioso a un habitante de San Cristóbal, en Táchira, buscando que este corroborara cómo la razón del cierre de la frontera tenía que ver con las elecciones de diciembre, que el Chavismo va a perder, según las encuestas que citan.

Aquí no se trataba, para nada, de equilibrio informativo, mucho menos de objetividad, de oír a las dos partes, sino de reforzar los propios prejuicios, sin tomar en cuenta la realidad de la pobreza y la miseria de los colombianos que se aprovechan de las ventajas de los subsidios ofrecidos hasta hoy, de modo universal, por la experiencia de la República Bolivariana, con su pretensión de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI, contra viento y marea.

A marchas forzadas

“Venimos a expresar con toda claridad nuestra solidaridad con el departamento de Arauca”.

Palabras del ministro del interior.

Con estos menesterosos se han movilizado algo más de 8.000 compatriotas mal contados, quienes abandonaron lugares diversos voluntariamente, respondiendo a las medidas de excepción tomadas por el presidente Nicolás Maduro; quien ha anunciado varias veces que no las modificará.

La patria de Bolívar ha decidido cerrar el chorro del oro negro, y combatir, es lo que dicen las fuentes oficiales, a las Bacrim, y a los paramilitares enquistados a ambos lados de la frontera. Ellos son quienes controlan, con la complicidad de venezolanos, y algunos, con seguridad, integrantes de la Boliburguesía, el negocio de la gasolina venezolana, y de los productos de primera necesidad subsidiados, con los que se trafica para venderlos en expendios y negocios de las poblaciones vecinas a Venezuela.

Más de 1.000 compatriotas, con la escolta de efectivos de la Guardia nacional, y otras autoridades venezolanas, trasladaron  sus muebles y enseres básicos y de mayor valor, pasando el río de un día para otro, como un trágico “ejército de hormiguitas” que con sus bártulos al hombro, desamparados por nuestras autoridades, ahora se apeñuscan del otro lado, en su antigua “patria desalmada” que los tiene a punto de cuentos, y “pañitos de agua tibia”. Pero, cómo no, algo es algo en medio de la desgracia reinante.

Ellos son el síntoma de una economía enferma, el capitalismo que vapulea la condición humana a diestra y siniestra. Esta conducta de abandono recurrente, indiferencia, y complicidad es lo característico de los gobiernos más recientes, los de los últimos 25 años, desde la Guajira hasta el Vichada.

Es la común ocurrencia por todos estos años de neoliberalismo, de lo que no habla el hipócrita expresidente César Gaviria, quien entronizó sin el más mínimo empacho el neoliberalismo constitucional, en el maltrecho cuerpo de la Constitución de 1991; a lo cual le ayudaron sus socios de entonces, incluido, el mismísimo Antonio Navarro, cuando se le hicieron nuevas “peluquiadas” a ciertas herramientas de política económica como las expropiaciones sin indemnización que se contemplaban, para permitir la presencia descarada del “minotauro global” que enjuga sus déficits no solo en Grecia, España, Irlanda o Portugal, sino también en Colombia, y América Latina.

Estos colombianos y las regiones que habitan no merecen la menor atención, y no la merecían hasta hace poquísimos días. Ahora su presencia es descubierta, y la conducta de las autoridades venezolanas es la piedra de escándalo, cuando el “estado de bienestar” financiado con el petróleo ya no los cobija. La pobrería está ahora a las puertas de su país, que las ha tratado como a extraños.

¿A curar la enfermedad?

Qué tal que los 3.5 millones que viven aún en Venezuela se dispusieran de un día para otro a regresar a Colombia; y que lo mismo hicieran los 2 millones de colombianos que viven en el Ecuador. Estaríamos en presencia de un verdadero Armagedón.

Tendríamos una situación peor que la que protagonizan hoy los africanos, y los sirios, iraquíes y kurdos, dirigiendo sus pasos hacia la rica Europa, y al Epulón llamado Alemania, el paraíso de una abundancia de relumbrón, si le damos crédito a lo que denunció años atrás Iannis Varoufakis.

Pero estos que caminan hacia Europa, la que los esquilmó en el pasado, son los sectores medios de aquellas poblaciones, no los más pobres, la real pobrería, que tiene que permanecer porque no tiene cómo ni con qué movilizarse. Es lo que recordaba este viernes el expresidente Pepe Mujica, quien hacía votos porque los dos países lleguen a términos, recordando cómo los que llegaron al Uruguay, quieren irse para Alemania, y no quieren trabajar las chacras, van en busca del paraíso del consumo, en medio de su desamparo.

La misericordia no la merecerán en este tiempo de vacas flacas para las multitudes, porque la renta petrolera, a ambos lados, ha traído la enfermedad holandesa. Mucho más severa, al parecer, en el territorio venezolano. La misericordia no basta, se requiere transformar el mundo en que vivimos.

Pero no es esta, al parecer, la tarea que cumplirán el lunes los dos presidentes de dos poblaciones que sufren las contingencias de la voracidad capitalista, y los espejismos que la acompañan. Pensar que se puede vivir de la renta, y de las exportaciones, y que en cambio exportan pobreza de lado y lado de la frontera.

Edición 464 – Semana del 18 al 24 de septiembre de 2015

   
 
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