Álvaro González Uribe
  Abogado, escritor y columnista – @alvarogonzalezu
 
   
 

Y continúo con mi pedagogía para la paz. El proceso de La Habana ha sido el ejercicio de armar un difícil rompecabezas, con la dificultad de que quienes acoplan sus piezas tienen varios intereses diferentes y de que la mesa en la cual se arma es inestable y sometida a varios agentes externos que obstaculizan dicha labor.

Piezas: Los actores que intervienen; la justicia nacional e internacional a aplicar; el tipo de penas a imponer; el concepto de víctimas y victimarios; la verdad; la reparación; el perdón; la garantía de no repetición; los acuerdos sobre los puntos programáticos de la agenda; la desmovilización; la reinserción; la entrega o dejación de las armas; la extradición; la participación política de los exintegrantes de las Farc; los ceses al fuego unilaterales y bilaterales; y los mecanismos de verificación.

Se trata de piezas que tienen que ir casando poco a poco por medio de los diálogos y teniendo en cuenta siempre la mensura de la opinión pública porque esto es política, así de sencillo, pero política en el mejor sentido de la expresión.

La esencia de ese ejercicio de armado está en ir sopesando cada pieza, mirar con cuidado sus aristas para irlas limando, analizar cómo se quita algo de una pieza y se pone en otra para que puedan ir encajando. Es una tarea a veces casi milimétrica de poner, quitar, cortar y agregar pedazos de cada ficha para lograr que ensamblen y terminar el cuadro completo.

Sin duda, como ya lo han expresado tantos, hubiera sido más fácil no intentar armar ese rompecabezas y continuar con la dinámica que ha traído Colombia durante los últimos 50 años: la dinámica de la guerra. Ahora, hay que reconocerlo: en el país no solo ha venido dándose la guerra sino que ante ella también se han intentado infructuosamente varios procesos de paz que incluso se pueden catalogar de costumbre; otra dinámica... Ese es precisamente el argumento de varios de quienes se oponen al actual proceso y no dejan de tener cierta razón.

Sin embargo, han naufragado los intentos de poner fin a la guerra por medio de distintos procesos de diálogo, pero también ha fracasado la misma guerra como manera de terminarla. La disyuntiva era y es clara entonces: seguir en la guerra inútil o intentar de nuevo otro espinoso proceso.

Por principios, en mi caso prefiero intentar las veces que sea los métodos pacíficos, pero con unas condiciones claras. En el actual proceso veo esas condiciones. Sé que no es perfecto pero es lo posible. De todas maneras, respeto los argumentos de quienes piensan distinto y jamás he escrito o dicho una palabra agresiva o hiriente contra quienes no comparten mis ideas. En eso sí que han fallado tanto algunos funcionarios del Gobierno como los opositores, e incluso -y esto sí que ha sido perjudicial- algunos integrantes de las Farc.

No se puede caer en el simplismo de afirmar que todos quienes se oponen al actual proceso son enemigos de la paz. Entre los opositores al proceso hay tres grupos: primero, quienes creen que el diálogo es la vía pero que el actual no se está desarrollando como debe ser; segundo, quienes se oponen a todo diálogo porque piensan que es posible derrotar militarmente a las guerrillas; y, tercero, quienes se benefician de la guerra por varias razones.

Obviamente, el tercer grupo sí es enemigo de la paz y ese es inaceptable. Quienes así piensan se benefician del estado de guerra por tres razones: políticas-coyunturales, económicas, o ideológicas. Las dos últimas razones llevan a disentir no solo de este sino de todos los procesos de paz y a alentar todas las guerras. Quienes se oponen por la primera razón (políticas-coyunturales), han apoyado o apoyarían procesos de paz en otros momentos.

Pero sí hay algo claro: hay que propender porque de una u otra manera, no solo encajen todas las fichas del rompecabezas, sino que el mayor número de sectores sociales y políticos participe en algún momento en el ejercicio de armarlo. Ese es el secreto para una paz sostenible, legítima y perdurable.

Edición 468 – Semana del 16 al 22 de octubre de 2015
   
 
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