Mujeres por la paz
 
   
 

Propuestas para el desescalamiento del conflicto y el cese bilateral y de hostilidades

Mujeres por la Paz es un escenario de encuentro y articulación de organizaciones de mujeres, de derechos humanos, de víctimas, mujeres independientes, de procesos de movilización y producción social y política de mujeres participantes en partidos de izquierda, quienes fruto de su experiencia acumulada durante estos largos años de violencia en el país, estamos comprometidas desde nuestra diversidad con la construcción de paz desde lo local, lo regional y lo nacional.

En el desarrollo de nuestro trabajo de incidencia tenemos una agenda de movilización social que se expresa en acciones deliberativas y propositivas para aportar a la paz, recogiendo la riqueza de la diversidad que nos compone y con la que hemos realizado un especial esfuerzo en el marco de los desarrollos de los diálogos de paz en La Habana, presentando distintos aportes en los temas de la agenda que han acordado las partes.

En este contexto, Mujeres por la Paz al igual que múltiples expresiones sociales, religiosas y políticas en el país, consideramos  urgente y necesario un acuerdo entre las partes, para des escalar el conflicto y continuar los diálogos en un ambiente de cese de hostilidades y cese bilateral, que de confianza a las partes y que permita mayores condiciones de seguridad para la sociedad civil en los territorios, particularmente, mayores condiciones de seguridad para las mujeres.

Por lo anterior, como Plataforma de mujeres comprometidas con la paz, hacemos las siguientes propuestas a las partes en la negociación. Estos aportes recogen sentires de las mujeres sobre seguridad y sobre lo que para ellas ha significado el conflicto en sus vidas, familias y comunidades.

El punto de partida de estas propuestas, se basa en el significado que tiene para las mujeres en muchas regiones del país la seguridad, para ellas, la seguridad es “poder caminar sin sentir miedo, por las calles, veredas, pueblos o barrios de las ciudades”1.

Creemos que un cese bilateral y de hostilidades contribuye a que las mujeres puedan habitar sus territorios sin miedos a ser víctimas de la confrontación armada o de los grupos paramilitares que no se desmovilizaron y persisten en los territorios. Creemos que des escalar el conflicto es urgente, que el primer paso es el cese bilateral y de hostilidades, pero a esto llamado sumamos las siguientes propuestas:

1. Reconocimiento del impacto diferenciado del conflicto en las mujeres, las niñas y los niños

Al declarar un cese bilateral y de hostilidades, las partes deberán reconocer, el impacto diferenciado y desproporcionado que el conflicto ha tenido en las mujeres,  las niñas y los niños, y lo que significa para el desarrollo de su vida cotidiana, doméstica y comunitaria el cese de hostilidades bilateral.

Cuando se pacta un cese al fuego bilateral y un cese de hostilidades, las mujeres que habitan los territorios más afectados por las confrontaciones, perciben una sensación seguridad; pueden enviar a sus hijos e hijas a la escuela sin temor a que una confrontación genere víctimas de la población civil; pueden trabajar en la reconstrucción de sus casas que tienen marcas de la guerra; pueden adelantar sus acciones comunitarias y de participación comunitaria y/o popular sin temores a que las reuniones sean interrumpidas por la confrontación o a que no será posible volver a la casa sino hasta varias horas más tarde, para evitar ser víctima del fuego cruzado.

Las mujeres de las zonas rurales históricamente relegadas a las labores domésticas y de cuidado, cuando ganan espacio en lo público, en grupos de participación veredal o comunitaria, corren más riesgos de perder éstos espacios cuando el conflicto se acentúa, pues por mandato social, priorizan su casa, el hogar y concentran sus esfuerzos en prevenir los riesgos que pueden afectar a su núcleo familiar.

2. No criminalización de los territorios

Los territorios en los que históricamente ha tenido presencia los grupos guerrilleros han sido estigmatizados y señalados social y militarmente como territorios auxiliadores o terroristas. Un cese bilateral y de hostilidades debe ser acompañado de una declaración expresa del gobierno nacional que prohíba la criminalización de las comunidades, los movimientos y organizaciones sociales y populares de éstos territorios, pues dichos señalamientos ponen en riesgo la vida e integridad de defensoras y defensores de derechos humanos, integrantes de partidos de izquierda, integrantes de colectivos, organizaciones y movimientos de víctimas y de mujeres, pues todos éstos sectores, históricamente han organizado a la comunidad, resistido los embates del gobierno y exigido los derechos humanos.

3. No a la militarización de los territorios y la naturalización de la guerra

La militarización de los territorios convierte a la población civil en objeto de amenazas y señalamientos y facilita la naturalización de la guerra. La guerra no es natural, no es posible que los niños y niñas que habitan los territorios sumidos en la más profunda miseria y sobreviven a un conflicto armado, convivan con las bases militares, grupos paramilitares, BACRIM y los campamentos guerrilleros.

El Estado Colombiano como garante de los derechos humanos debe no sólo garantizar la seguridad a la población, sino además comprometerse a no militarizar los territorios, que no sea más fácil construir una base militar mientras una escuela dispuesta con profesores para la educación primaria tarde años o no nunca llega.

La educación para niñas y niños de los territorios no será impartida sobre la base de la guerra, sino de la paz el país debe incluir una propuesta de pedagogía para la paz ya, todos y todas debemos prepararnos para la paz. “Mambrú no va a la guerra y los niños y niñas colombianas tampoco irán”.

4. Desarmar los lenguajes oficiales y privados

Apoyamos la idea del cese “trilateral del fuego”2, esto es, las balas que disparan las bocas de medios de comunicación y sectores del gobierno, que no aportan al logro de confianzas entre las partes, y por el contrario avivan e intensifican la llama de las confrontaciones.

Los medios de comunicación no son un tercero sin responsabilidad, su obligación es informar sobre el proceso de negociación y acuerdos de paz con respeto; promover la participación de las mujeres y de la sociedad en general y no contribuir a las confrontaciones utilizando las palabras como armas. Por el contrario estimular la pedagogía de la paz y desarmar los lenguajes.

5. Crear una comisión de verificación

La creación de una Comisión de Verificación del cumplimiento del cese bilateral del fuego, debe contar con comunidad internacional, institucionalidad del Ministerio Público como la Defensoría del Pueblo y organizaciones de mujeres de los territorios que puedan verificar que el cese al fuego se está cumpliendo.

Las mujeres hemos sido enfáticas en afirmar nuestra apuesta por una salida negociada al conflicto social y armado que vive Colombia, un cese bilateral y de hostilidades es una decisión política de las partes que contribuirá al goce del derecho a la seguridad para las mujeres y a abonar el camino para la negociación integral de una paz estable y duradera con justicia social.

¡La paz con las mujeres si va!

1 Es importante reconocer que las mujeres de los territorios tienen una visión más amplia de la seguridad, donde el Estado debe afrontar las causas estructurales por las cuales se ha generado este conflicto social y armado y donde se garantice para ellas un mínimo vital.

2 Este concepto lo han trabajado distintos colectivos de mujeres, como por ejemplo el Colectivo de Mujeres Excombatientes y la activista defensora de derechos humanos Patricia Ariza Directora de la Corporación Colombiana de Teatro.

Edición 468 – Semana del 16 al 22 de octubre de 2015
   
 
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