Jilwesley Almeida
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Vivienda, trabajo, educación y atención en los hospitales son los principales problemas que enfrentan los migrantes y refugiados en el país. Creado a partir de la necesidad de reducir la burocracia la actual legislación que se ocupa de la cuestión migratoria en Brasil, la nueva Ley de Migración debe garantizar los derechos civiles como los citados, tanto a extranjeros como para los brasileños que viven en el extranjero.

El proyecto de ley, presentado por el Senador Aloysio Nunes [Partido de la Social Democracia Brasileña de São Paulo - PSDB - São Paulo), sustituye al Estatuto del extranjero, creado durante la dictadura militar, que aborda la migración como una amenaza nacional.

La nueva legislación prevé la recepción humanitaria y garantiza el acceso a la Justicia, la educación y la salud de los migrantes comunes, apátridas (personas sin ciudadanía reconocida) y los refugiados. También asegura a los brasileños residentes en el extranjero la posibilidad de su regreso al país con sus bienes materiales sin pagar impuestos y aranceles aduaneros. Los expatriados también podrán contribuir, con carácter retroactivo, a la Seguridad Social de Brasil.

La nueva norma también tiene como objetivo reprimir la trata de personas y la explotación laboral. Se establece pena de prisión de dos a cinco años y multa para quienes promuevan, intermedien o faciliten la entrada ilegal de extranjeros en el país, con el fin de obtener ganancias.

En una entrevista con Adital el coordinador de la Misión de Paz / Casa del Migrante de São Paulo - una organización vinculada a la Iglesia católica dedicada a la recepción de migrantes - El padre Paolo Parise, dice que tienen algunas preocupaciones sobre el texto de la nueva ley. “Los principios deben estar consistentes en el texto y hay momentos en ellos que no están claros”, afirma.

Según él, es esencial que la Policía Federal deje de ser la autoridad competente para controlar la entrada de inmigrantes en el país. “Esta función debe ser de autoridades civiles. La Policía Federal a cargo del asunto ve al migrante como una amenaza potencial”, dice.

Desde el año 2000, la sociedad civil, junto con Misión de Paz, ha estado presionando para que haya cambios en el proceso migratorio en Brasil. Parise advierte sobre la importancia de la introducción de una la nueva amnistía juntamente con la nueva ley, para que los extranjeros que ya están en situación irregular o ilegal en el país.

El coordinador de Misión de Paz sostiene que los estudiantes extranjeros con visas temporales, deben poder realizar actividades remuneradas compatibles con su estancia en el país. “Ellos no pueden vivir sólo con la beca que reciben y terminan siendo explotados”, dice.

Sobre la criminalización de los extranjeros indocumentados, él sostiene que deben tener derecho a la defensa, antes de ser expulsados. Preguntado sobre las dificultades que los refugiados han enfrentado en el país, como idioma, vivienda y el empleo, Parise dice que faltan mecanismos de inserción y programas educativos. “Conseguir vivienda no es fácil. Ellos (los refugiados) no tienen fiador y los valores cobrados son demasiado altos”, señala.

Según el sacerdote Misión de Paz, así como la red de Cáritas, han trabajado en colaboración con otras instituciones para ayudar a los refugiados a encontrar un trabajo. Él dice que el dueño de una empresa estuvo recientemente en Misión de Paz, por su libre y espontánea voluntad, para contratar refugiados. Al llamar la atención del empresario sobre cuál es su interés en estas personas, a fin de evitar la práctica de explotación, el propietario de la empresa dijo que el mismo era hijo de un refugiado y que quería ayudar.

En cuanto al acceso de los niños refugiados a la educación, las madres también están luchando para poner a sus hijos en guarderías infantiles / o escuelas. "Ella no consiguen cupos en las guarderías. Ya en las escuelas el problema es menor ", dijo Parise.

Otro motivo de preocupación es el idioma. Según el sacerdote, cuando necesita atención en los hospitales, por ejemplo, el refugiado sólo puede ser atendido, si va acompañado por un traductor. “Es necesario crear bancos de traductores, en los hospitales”, sugiere.

Misión de Paz

Misión de Paz acoge a los migrantes, los inmigrantes y los refugiados. Apoya con alimentación, ropa, cursos de portugués e interculturales en tres idiomas (Inglés, francés y español). Según el padre Paolo Parise, de los 110 cupos de acogida de la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz, en la Baixada Glicério, centro de Sao Paulo, la mayor parte son ocupados por los solicitantes de refugio.

Según él, La Misión acompaña, en la base las discusiones relacionadas con los migrantes y los refugiados, participando juntamente, con otras instituciones, en las audiencias públicas en Brasilia, que tratan sobre la nueva Ley de Migración. El objetivo es mostrar a los diputados /as los cambios necesarios que deben hacerse en el texto de la nueva legislación.

Edición 470 – Semana del 30 de octubre al 5 de noviembre de 2015
   
 
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