Miguel Ángel Herrera Zgaib
  Ex rector Universidad Libre
 
   
 

¡¡¡Allah es grande!!!

¡Viva Francia! ¡Viva la Libertad!

Este jueves, primero, Beirut fue objeto de un doble ataque perpetrado por comandos del Estado Islámico, ISIS, que causó 42 muertos y 200 heridos, en un sector de la ciudad habitado y controlado por la organización político militar chíita Hezbola, que recibe ayuda permanente del Irán de los ayatollahs.

Hoy, viernes, cerca de la medianoche, cuando jugaban un amistoso en el estadio de Francia, en París, las selecciones de Alemania y Francia; corridos 25 minutos, se escucharon dos fuertes explosiones en sus cercanías. Allí se encontraba presente François Hollande entre los espectadores, y tuvo que ser evacuado de inmediato en una espectacular acción, para ponerse al frente del atentado en curso.

Muy pronto se supo que los atacantes atacaban en simultánea seis lugares, concurridos y famosos para los visitantes y habitantes de la Ciudad Luz. Oscurecida por esta acción, la que hace pensar, en comandos de ISIS como los ejecutores suicidas que amplían su oleada de terror de Beirut a la capital francesa, y prometen también llegar al Moscú de Vladimir Putin.

En estos ataques se contabilizan ya más de 160 muertos, e incontables heridos, y alrededor de 100 rehenes, parte de quienes se encontraban divirtiéndose en un famoso lugar de la rumba parisina, en el teatro “Bataclan”, donde se presentaba una banda rockera californiana que logró salir ilesa del lugar. Otros tantos asistentes pudieron salir por los tejados del teatro que tiene una capacidad para albergar a 1.500 parroquianos, auxiliados por la policía, que en su reacción dio de baja a los dos primeros asaltantes.

También hubo numerosas víctimas en el restaurante “Au Petit Cambodge”, donde los asaltantes armados de kalashnikovs, las letales AK 47, dispararon también de modo indiscriminado sobre los comensales, quienes inadvertidos, disfrutaban de la cocina asiática en un fin de semana tradicional, que se transformó en cuestión de minutos en una medianoche de tragedia que enluta a París y Francia.

A eso de las 11.58 pm., el presidente Hollande se dirigió a los habitantes de París, la nación francesa y al mundo, señalando que ya se había movilizado los cuerpos de defensa y reacción, con una operación especial; y que se estaba asaltando uno de los lugares del ataque yihadista. Cerró su breve, y grave alocución con la expresión Viva Francia. Viva la libertad, que acostumbraba también a repetirla Charles De Gaulle en los tiempos de la V República.

Antes había hecho su alocución el presidente Barack Obama, quien lamentaba los hechos terroristas que azotaban brutalmente a París. El advertía que aún no se había comunicado con su colega francés, quien debería estar atendiendo las medidas propias del estado de urgencia que decretó, cerrando todas las fronteras de Francia, y disponiéndose para reprimir a los asaltantes.

Siembra vientos: El drama de Iraq y Siria

“No salgan de sus casas”.

Detrás de estas dramáticas escenas que golpean al Medio Oriente, primero, y luego al corazón de Europa Occidental, fuerza es conjeturar que en los hechos de París son también yihadistas del Estado Islámico, los que arremeten contra los habitantes civiles de los núcleos de poder occidental, más Rusia, aquellos gobiernos que han hecho causa común para combatir a las minorías sunitas que sostienen al Estado Islámico, y que se han fortalecido entre Iraq y Siria, a lado y lado de las fronteras entre los dos países, espacio político y religioso al que han concurrido militantes de esa causa reivindicatoria y retaliatoria.

Los sunitas, incorporando comandantes de las fuerzas militares del antiguo régimen, construyeron lo que denominan estos iraquíes en rebeldía, un estado teocrático, ISIS. Estos insurgentes contra la opresión y exclusión de que fueran objeto, después del derrocamiento y ejecución de Sadam Hussein, - intervención que contrarió los dictados de la ONU, liderada por el gobierno de Estados Unidos, y los aliados en esta invasión, - se han convertido en una fuerza letal y brutal en sus acciones suicidas contra los “enemigos” del Islam.

La acción ordenada por George Bush, con el respaldo de la aplastante mayoría del Congreso estadounidense, tiene ahora las dimensiones de lo trágico. Entonces se fundó en las descaradas mentiras sobre el peligro nuclear y químico que entrañaba el gobierno autoritario, que sometía a los kurdos, y la mayoría chíita, más severamente, después de la guerra contra Irán. En verdad, la razón principal, es el decir de muchos analistas de todos los pelambres, era tomar control de las ricas reservas de petróleo iraquíes, que hoy por hoy, volvieron a manos de las transnacionales occidentales.

El gobierno de Barack Obama, a su turno, protagonizó después la cacería de otro líder político-religioso del Islam en rebeldía, Osama Bin Laden, a quien su antecesor identificó como el responsable del ataque a las Torres del World Trade Center, en que resultaron más de 3.000 víctimas. Osama fue cazado, literalmente, en territorio extranjero, Pakistán, con la complicidad de fuerzas militares que le permitieron acceder a los comandos que atacaron, penetraron el bunker, y asesinaron a su antiguo aliado en la guerra contra la Rusia Soviética en Afganistán.

También se conoce una película de factura occidental, en la que se recrea parte de aquella fórmula excepcional que violando las fronteras nacionales, para castigar a los enemigos, hizo efectivo el asesinato del máximo líder de Al Qaeda, heraldo negro del el “terrorismo internacional”, como se le califica desde los tiempos del ex presidente Bush.

Sin embargo, el peligro de los ataques de las minorías sobre los grandes bastiones de poder occidental no cesa; y, por supuesto, se ejercitan sin discriminación en los lugares más vulnerables, y para nada distinguen entre población civil y combatientes.

Parar la tercera guerra

Bajo la misma lógica que se practica, a pesar de drones y otras sofisticaciones, por Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, operaciones punitivas, cuando no selectivas, o combinadas contra sus enemigos, en Palestina, dentro de Siria, en Irak, el Líbano, así como en Afganistán y en Pakistán, para rendirlos o guardar la ilusión de liquidarlos. Ayer mismo, el gobierno de Israel reportaba como un comando especial sustraía de un hospital de Palestina, a un yihadista que había atacado y pasado a cuchillo dentro del país que antagoniza, a ciudadanos judíos.

En estos dos últimos meses, escuchamos también, y percibimos por los medios televisivos las interminables filas del éxodo sirio marchando sobre Europa, y siendo detenidas, tamponadas en las fronteras de Europa central, y luego occidental pretextando todo tipo de razones “valederas” para los gobiernos y sociedades receptoras. Allí se agolpan por miles estos parias de las guerras y del mal hacer de las potencias coloniales, que explotaron y dividieron entre sí comunidades y territorios.

Acercándonos al tiempo de navidad, y de recogimiento, Europa y Asia viven las tragedias de la guerra asimétrica, y los “fariseos” golpes de pecho de gobiernos y grandes potentados. Mientras que los habitantes de las grandes urbes montan en pánico, al descubrir que sus gobiernos no pueden ofrecerles una vida decente, y tampoco seguridad para sus vidas. Por lo que las fórmulas autoritarias empiezan a convertirse en una tentación en medio del terror.

En las calles de Europa y en los Estados Unidos, han empezado a salir manifestantes buscando precaver lo que aquí no fue posible, cuando los aciagos, bestiales hechos del Palacio de Justicia, que so pretexto de someter a los asaltantes del Palacio de Justicia terminaron sacrificándose impunemente al doble de los civiles que quedaron encerrados, asesinados y calcinados vilmente envueltos en una ola de fuego.

No valió entonces que el magistrado Gaona Cruz, una voz en la tormenta, venciendo el horror llamara a que la gente del común saliera a las calles para parar la inminente masacre. Pero nadie lo oyó. Esta vez, con terror, volvemos a escuchar que se repite la estupidez de los gobiernos, cuando se ordenó que los medios de comunicación y la televisión parisina dejaran de transmitir el asalto al Teatro Bataclan.

Ojalá que la madrugada de París no se cierre con una mayor tragedia de más gente inocente que en número superior a mil se divertía bajo los ritmos del rock, en una glamorosa noche de París, mientras en otros lugares de la tierra llueven bombas, y mueren a cuchillo seres humanos encolerizados, humillados e ignorados, por los grandes e irresponsables asesinos que protagonizan el inhumano ajedrez de la geopolítica imperial. Es imperativo parar la guerra, y proponernos los pueblos y ciudadanos del mundo una natividad en paz, en lugar de multiplicar estos pequeños infiernos y hogueras de odio infinito entre semejantes.

Edición 472 – Semana del 13 de al 19 de noviembre de 2015

   
 
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