Luis Eduardo Celis
  Asesor Fundación Paz y Reconciliación
 
   
 

Se acerca el fin de año y aún no se abre de manera publica un proceso de diálogos y negociaciones entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN. Sabemos que han trabajado desde enero de 2014 en esta fase discreta, que son más de veinte encuentros de las dos delegaciones y los días de trabajo pasan de 150 y las dificultades para establecer la agenda y los procedimientos les ha llevado todo este tiempo.

Por lo vivido en esta larga fase discreta –porque no ha sido secreta- corroboramos que este es un proceso difícil, más difícil de lo que pudiera pensarse y que los retos para saltar a un proceso abierto han estado en la estructura de la agenda, las lógicas de negociación y los intereses que cada una de las partes ha colocado sobre la mesa.

Sabemos que el ELN ha insistido en una agenda de amplia participación lo cual ha llevado al gobierno a preguntar lo que ello significa y el alcance de estos ejercicios de participación, respuesta nada fácil, en una complejidad política donde a cada proceso de participación, hay que verle su alcance y finalidad y la importancia de no embarcarse en ejercicios de deliberación y formulación de propuestas que pueden ser inviables por múltiples razones.

Para el Gobierno, la agenda debe ser acotada, para el ELN debe ser amplia y abarcar todas las dimensiones que considera que son pertinentes para la idea de paz que tiene en sus concepciones, para el gobierno lo pertinente es ceñirse a una agenda que permita cerrar el conflicto armado y de ahí en adelante, las agendas deben ser disputadas en una democracia que debe dar garantías de competencia y participación a todas las posturas políticas, son concepciones que chocan y de ahí lo difícil para establecer un campo común de entendimiento, lo cual es entendible, pero no deja de ser inquietante para muchos sectores sociales y políticos, lo extremadamente difícil, que ha resultado el diseño del proceso.

Sabemos que tanto en gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, como el ELN, han perseverado en trabajar por un proceso de paz, que tienen motivaciones e intereses que los han colocado en esta senda y que en medio de tantas dificultades, las dos partes han mantenido la disposición por buscar salidas, no siempre fáciles de construir.

Hay una postura mayoritaria en la sociedad Colombiana, que acompañamos el cierre del conflicto armado, bajo las premisas de reformas, garantías de cumplimiento a lo pactado, garantías para la competencia política, punto que está al centro de las transformaciones necesarias y compromisos claros para sacar la violencia de la política, tanto gobierno Colombiano como ELN, están comprometidos en un proceso, que si bien ha sido muy prolongado para arrancar de manera pública, quizás con todo lo trabajado en esta fase discreta, pueda iniciar en buena forma.

Si fuera fácil, las negociaciones hace tiempo se hubieran dado, por eso es que hay que mantener la iniciativa y las propuestas para lograr acompañar e incidir de manera propositiva en lo que las dos partes establezcan como diseño, hacia la construcción de un acuerdo para cerrar de manera definitiva el alzamiento armado y dar todas las garantías para que las transformaciones pertinentes se puedan establecer y el ELN, asuma su proceso de fin del conflicto armado y continuar su participación en la vida política Colombiana, como una fuerza civil, que ha dejado atrás la acción armada.

Siendo el proceso de paz, uno solo, en dos mesas, hay que pensar cómo va a desarrollarse la necesaria articulación de las dos mesas, tema nada menor y que solo podrá solventarse si hay un proceso abierto entre gobierno Colombiano y ELN.

Si la voluntad mayoritaria en el país, es buscar concertaciones y acuerdos políticos, así esto en ocasiones se vea muy difuso, hay que concretar la mesa de manera pública e iniciar a la mayor brevedad, así los tiempos decembrinos no faciliten mucho grandes iniciativas, si se puede generar un aprestamiento de la pluralidad social y política para participar de un proceso, que siempre hemos sabido esta cruzado por un interés prioritario de participación, en las formas y modalidades que las dos partes acuerden.

Especular sobre las múltiples dificultades y las perspectivas de una negociación que sabemos ha sido y será difícil, poco contribuye, en un momento en el que sabemos que las dos partes, tanto el gobierno del Presidente Santos como el ELN, se han esforzado por encontrar salidas concertadas y bien sabemos que los dos han marcado una cancha de negociaciones donde terceros, no hemos sido convocados, como debe ser, son las dos partes, las que deben concertar el proceso que consideren es el adecuado desde sus perspectivas e interés.

Insistir y persistir en un proceso entre el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y el ELN, ha sido el derrotero de quienes nos hemos mantenido en la postura de diálogos, negociaciones, transformaciones y garantías, ahí seguimos y ambas partes lo saben.

@luchoceliscnai

Edición 474 – Semana del 27 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2015
   
 
Importante: Cada autor es responsable de sus ideas y no compromete el pensamiento de Viva la Ciudadanía. Se permite la reproducción de nuestros artículos siempre y cuando se cite la fuente.
 
 
 
 
comentarios suministrados por Disqus