Cindy Suaza Lotero
  Analista de participación política de las mujeres y elecciones –
Corporación Viva La Ciudadanía Regional Antioquia
 
   
 

Esta semana la palabra clave fue cónclave, que en este contexto se traduce en acelerar al máximo la búsqueda de un acuerdo de paz entre las Farc y el Gobierno. Y no es para menos el afán de los actores involucrados en el proceso, pues el 23 de septiembre, día en el que tuvo lugar la presentación del acuerdo sobre justicia transicional, se definió que al término de 6 meses debe estar concluida la negociación. De ahí también la celeridad del Congreso de la República por darle trámite al Acto Legislativo para la Paz, que entre otras cosas el lunes 23 de noviembre fue aprobado en su tercer debate, restando 5 debates para terminar su proceso legislativo.

A propósito de esto, la ciudadanía también ha asumido un rol activo con referencia a la construcción de paz. Así, por ejemplo, entre el lunes 30 de noviembre y 2 de diciembre se llevará a cabo el Encuentro Departamental de Víctimas en Medellín, en el que la Mesa Departamental de Víctimas del Conflicto Armado de Antioquia, organizaciones sociales como el IPC, Corporación Región, Viva la Ciudadanía, la Escuela Nacional Sindical, Conciudadanía y la MAPP-OEA, harán un balance sobre cómo va el proceso de negociación en La Habana, sobre qué es paz territorial y cómo esta puede ser implementada en los territorios.

La participación de las víctimas y el rol que desempeñan en la construcción de paz territorial, es una de las ventanas de oportunidad más significativas que abre la negociación en curso, pues posibilita el empoderamiento y la incidencia política de actores cruciales de la sociedad civil en la agenda pública. De ahí la trascendencia de impulsar procesos de articulación regional y locales de diversos sectores sociales en el marco de la firma de los Acuerdos de La Habana, porque a la par de robustecer la legitimidad política de las víctimas como actor estratégico para la construcción y aseguramiento sostenible de la paz, permite la participación asertiva en la deliberación, diseño e implementación de políticas públicas que respondan a las demandas reales de los contextos locales.

Actores cohesionados de la sociedad civil en torno a cuál es la mejor manera de incidir en sus territorios, podría ser la clave de la construcción de una paz sostenible. Es en razón de esto que resulta tan valioso el ejercicio de aprendizaje colectivo, que desde espacios como los encuentros subregionales se puede construir, pues desde allí a partir de las experiencias de las víctimas del conflicto armado, académicos, activistas, artistas, etc., se hará un análisis crítico de la realidad social de nuestro departamento y se diseñarán planes de incidencia local para la inclusión de la agenda de las víctimas de temas como verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición en los planes de desarrollo local que se construirán con ocasión de la renovación de las administraciones municipales.

Las víctimas del conflicto armado y las organizaciones sociales, nos dan el mejor ejemplo sobre cómo prepararnos para la construcción de una cultura de paz, desde el diálogo y la apuesta por valores y actitudes que rechazan la violencia como única vía para la tramitación de los conflictos. Concebir la paz como el fortalecimiento de la democracia y la apertura a la participación ciudadana en los territorios, es la invitación que desde la ciudadanía hacemos extensiva a todos los actores sociales a involucrarse, movilizarse y construir agendas con enfoques de paz para los próximos años, todo a son de un objetivo común: construir la paz.

Edición 474 – Semana del 27 de Noviembre al 3 de Diciembre de 2015
   
 
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