Mala Fe

 
Un Papa en la edad media sentenció que el dinero es el estiércol del demonio. En estos procesos complejos no puede interponerse los intereses mezquinos del solo negocio, por encima está solucionar un conflicto de más de cincuenta años y cuyas víctimas son cientos de miles y de las clases más humildes.
 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador – http://colombiakritica.blogspot.com/
 
 

La Restitución de Tierras encrespa odios de un lado y de otro. La extrema derecha reclama, confunde con el término de poseedores de buena fe, allí quieren cobijar los negocios mal habidos en los despojos, en los desplazamientos a campesinos. En las querellas jurídicas tratan de complejizar los términos medios para dilatar, pero lo cierto es que en esta triste realidad hay dos figuras: Víctimas y Victimarios, Despojados y Despojadores. Los puntos intermedios tan sólo pueden ser estratagemas para llevar el plan macabro, por ejemplo, los testaferros son figuras para cometer el delito. O quien compra un precio muy por debajo del regular, sabe a ciencia cierta que lo hace pasando por encima simples sospechas de dicha anomalía. Por inocencia se puede pecar, pero es difícil hacerlo en aquellos contextos de desplazamientos masivos, en pleno apogeo paramilitar. En todo esto se ve más bien una mala fe que se ensaña contra los más desprotegidos para defender grandes negocios mal habidos.

De otro lado están los que hacen también negocio con esta desgracia humana, así lo ha señalado Alejandro Reyes, buen conocedor del tema, algunas ONG atacan el proceso de Restitución de Tierras porque el Gobierno decidió operativizarlo el mismo y no dárselo a ellas, que por lo demás tienen intereses sesgados, pues hicieron parte del conflicto armado en el pasado, entonces, desde el resentimiento por no manejar esos recursos y los que pueden captar de la cooperación internacional, rabian contra el gobierno, se van lanza en ristre contra este programa que ha demostrado ser exitoso y bondadoso con los campesinos, con los más sufridos y desprotegidos de esta guerra.

Más allá de las formas, de las cifras estimativas en las que tanto desvían la discusión, lo esencial es el restablecimiento de los derechos al despojado, es restablecer un lenguaje, una pedagogía de convivencia y paz, de sentar las bases para fortalecer un Estado Social de Derecho que dé garantías a todo ciudadano por encima de esos intereses no sanos de querer hacer riqueza a costa de los más pobres indefensos.

Nos gusta el enfoque de Reyes, la vía correcta es la ruta jurídica planteada por el gobierno y no la visión contestataria de ciertas ONG que quieren hacer Restitución saltando por encima de la legalidad y acudiendo a las vías de hecho, promoviendo invasiones, revicmitizando o exponiendo a los campesinos a confrontaciones, a otra violencia más, máxime aun cuando se negocia en medio del conflicto. ¡Un incendio no puede apagarse con gasolina!

Un Papa en la edad media sentenció que el dinero es el estiércol del demonio. En estos procesos complejos no puede interponerse los intereses mezquinos del solo negocio, por encima está solucionar un conflicto de más de cincuenta años y cuyas víctimas son cientos de miles y de las clases más humildes. El Estado colombiano ha tenido buen gesto con las víctimas, ha sido cuidadoso en transitar este camino lleno de espinas que conduce hacia la paz. ¡No les pongamos trabas, dejemos la mala fe!

Edición 490 – Semana del 15 al 21 de Abril de 2016
   
 
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