Campaña, ‘Adopte un Abstencionista’

 
“Adopte un Abstencionista” (#AdopteUnAbstencionista) es una campaña que propongo cuyo objeto es fortalecer nuestra democracia. Se trata de escoger a cualquier conocido abstencionista y sin acosarlo pero con persistencia razonable y respeto, contarle la importancia de la democracia para él, su familia y su país. Y no solo en época electoral, sino permanentemente.
 
Álvaro González Uribe
 
Abogado, columnista y escritor – Medellín
 
 

Hemos ido dejando pasar el abstencionismo como si fuera inevitable aduciendo que es el de siempre y que también se da en otros países como por ejemplo EE. UU. Mal de muchos consuelo de tontos, mal de siempre consuelo de mediocres.

Algunos tratan de justificar o explicar esta enfermedad de la democracia tomándola como otra forma de participación política, suponiendo que muchos de los abstencionistas lo son intencionalmente como protesta ante el sistema, los candidatos o las propuestas de turno. Es posible, pero ni está comprobado ni creo que sean mayoría. Por otro lado, el voto en blanco sería la opción más evidente de esa protesta pero tampoco aparece. ¡Qué falta hizo en el reciente plebiscito de Colombia!

Dice el escritor y periodista español Juan Arias Martínez en El País de Madrid “El partido de los que no votan” sobre el acto de abstenerse: “Es democrático porque está previsto por la ley. ¿Es también un voto útil? Quizás, no. O mejor, es útil para los candidatos que disputan la elección, sobre todo para el que lidera la pugna. Según el jurista formado en Harvard Joaquim Falcão, es ilusorio creer que existe el no voto. ‘Quien no participa, acepta, contribuye, se resigna con el resultado probable’. Y añade: ‘En el fondo vota en quien va a ganar’, afirma en un artículo de ‘O Globo’. No existe, por tanto, según él, la ‘posibilidad’ de lavarse las manos, pues quien no vota está también votando”.

La gran pregunta es, ¿cuáles son las razones por las cuales la gente no vota? Varias y de diversa índole: van desde ignorancia, protesta o indiferencia hasta las dificultades climáticas, de transporte o legales como es el caso del engorroso sistema electoral colombiano.

Sin duda, lo ideal es que los certámenes electorales tengan el mayor número posible de participantes en aras de más legitimidad del poder elegido o de las decisiones adoptadas. Por ello, cada causa debe tener la forma adecuada de atacarse según su naturaleza.

¿Quién debe hacerlo? El Estado es el primer llamado con una mejor legislación, facilitación de medios y educación ciudadana. Incluso, el voto obligatorio es una medida no despreciable cuyos pros y contras debemos estudiar con mayor detenimiento.

Pero estamos en una época en la que los ciudadanos debemos ser más activos por convicción y por necesidad ante las falencias del Estado y de los partidos políticos. Una época en que además las redes sociales bien usadas facilitan la acción ciudadana y en que la calle, la tecnología, el voz a voz, el diálogo político y los foros abiertos han tomado un poder inusitado.

“Adopte un Abstencionista” (#AdopteUnAbstencionista) es una campaña que propongo cuyo objeto es fortalecer nuestra democracia. Se trata de escoger a cualquier conocido abstencionista y sin acosarlo pero con persistencia razonable y respeto, contarle la importancia de la democracia para él, su familia y su país. Y no solo en época electoral, sino permanentemente.

Consiste en que los ciudadanos que nos creemos responsables asumamos cada uno personalmente –es lo ideal– o usando cualquier medio directo, una labor de pedagogía democrática hacia uno o varios conciudadanos que sepamos abstencionistas consuetudinarios. Aquel familiar o amigo, el portero del edificio, el empleado, el patrón, el conductor, en fin. Son muchas las personas que a diario nos encontramos o ya conocemos que sabemos jamás votan o no votarán en las próximas elecciones y en las que vendrán y vendrán. A ellos quizá nadie les ha hablado personalmente de cómo puede mejorar su vida el solo hecho de votar, por el que sea o por lo que sea, pero votar.

La idea es conversar periódicamente con el escogido (o escogidos), explicarle de forma amable y clara según su nivel y tipo de formación y tratar de mantener contacto con él ojalá hasta después de depositar su voto si logramos arrebatarlo del abstencionismo.

Por ahora es una campaña sencilla, sin lanzamiento, sin costos. Es, si se quiere, una campaña silenciosa en su implementación pero efectiva si tiene eco en ciudadanos y medios de comunicación. Yo ya la comencé y varios conocidos se han sumado. Invito a mejorarla, complementarla, masificarla y desarrollarla más; a diversificarla sin perder el abstencionismo como foco. Y, por qué no, a que sea recogida por una o varias entidades. #AdopteUnAbstencionista.

Edición 518 – Semana del 28 de Octubre al 3 de Noviembre de 2016
   
 
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