ELN: De lo humanitario a lo sustantivo

 
La combinación, de poblaciones y sectores con territorios y escenarios múltiples de deliberación parece ser el camino escogido por el ELN o que se desprende del texto de la agenda, y que a un mayor espectro de participación menor efectividad y posibilidades de éxito se tendrá.
 
Antonio Madariaga Reales
 
Director Ejecutivo Corporación Viva la Ciudadanía
 
 

El anuncio de la misión humanitaria que recibirá al excongresista Odín Sánchez de manos del Frente Resistencia Cimarrón del ELN, permite pensar con prudente optimismo que llegó la hora de iniciar la fase pública de la negociación entre el gobierno y el ELN.

La liberación de Odín Sánchez llega después de innumerables presiones del gobierno, de la comunidad internacional, del CICR y de la jerarquía católica, en particular del obispo de Cali Monseñor Darío Monsalve. El hecho de que este mismo prelado encabece la misión humanitaria a la que le será entregado Odín es una garantía de que esta liberación se efectuará en un plazo muy breve.

Gran señal que debe ser correspondida por el gobierno con la designación como gestores de paz de Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez, cuadros muy importantes para el ELN y quienes en virtud de esa designación podrán colaborar con el buen éxito final de las negociaciones.

Es decir, removido el obstáculo de la liberación de Odín se nos presenta un escenario sumamente complejo en el que uno de los principales factores de incertidumbre se extrae de la ausencia de definición, por parte del ELN, de cuál es la presentación del Diálogo Nacional que satisfaría sus demandas de participación. La frase una y otra vez repetida de que este proceso estará orientado a lograr la máxima participación ciudadana no pensamos ni sentimos que se pueda llevar a cabo sin una adecuada construcción de criterios, rutas y condiciones para la efectividad de la participación de las diversas fuerzas políticas y sociales con presencia territorial, por fuera del centro del país.

La combinación, de poblaciones y sectores con territorios y escenarios múltiples de deliberación parece ser el camino escogido por el ELN o que se desprende del texto de la agenda, y que a un mayor espectro de participación menor efectividad y posibilidades de éxito se tendrá.

Habrá, sin embargo, necesidad de procurar aproximaciones metodológicas novedosas que lleguen a un sector importante de los/las jóvenes y los/las estudiantes y que contribuyan a clarificar el camino a seguir para lograr una participación efectiva de la ciudadanía en el proceso. También será necesario definir límites en el tiempo y en el universo temático que se abordará en las diversas instancias o espacios de participación. Podría pensarse en un proceso que a la manera de las mesas de trabajo que se impulsaron dentro del proceso constituyente de 1990-91 logre acotar temas y subtemas.

En segundo lugar y después de precisarse el universo temático que se abordará en esos espacios de participación de manera particular las formas de garantizar que además de esa amplia participación se logren avances significativos en la negociación y maneras de sistematización que superen las largas y farragosas relatorías que produjeron los Foros realizados por la Mesa de Negociación de La Habana en el trabajo encargado a las Naciones Unidas y el Centro de Pensamiento y seguimiento al proceso de Paz de la Universidad Nacional.

El esfuerzo contenido en la propuesta de Dialogo Nacional de la Mesa Social, o los llamados a construir una agenda de agendas, que en el marco de la negociación, interpele y de respuesta a los grandes problemas históricos de Colombia, no resultan fáciles de implementar por lo que no es realista definir ese como el camino adecuado.

En cualquier caso deberá también considerar en qué medida ese proceso se conecta con la participación ciudadana en la implementación del Nuevo acuerdo entre las Farc y el Gobierno Nacional.

En esta perspectiva resulta meridianamente claro que la negociación con el ELN será larga y compleja.

Coda: Mientras esto sucede, los ambiguos mensajes del Gobierno sobre la refrendación del Nuevo Acuerdo con las Farc solo contribuyen a aumentar la incertidumbre y desesperanzar a muchos de los ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la paz y que entienden que la refrendación ciudadana es el único camino para revivir el fast track e implementar el Acuerdo.

Edición 519 – Semana del 4 al 10 de Noviembre de 2016

   
 
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