Antes que sea tarde

 
“Tenemos los medios, falta voluntad política. Necesitamos líderes que crean en la ciencia del cambio climático y que tengan el coraje de tomar una posición por nuestro planeta. Llevar este documental a las universidades es un componente clave para envolver a los jóvenes votantes para elegir a nuestros líderes”.
 
Álvaro González Uribe
 
Abogado, columnista y escritor
 
 

“Solo quiero saber hasta dónde hemos llegado y si aún hay algo que podamos hacer para detenerlo”, dice el actor Leonardo DiCaprio en el documental “Antes que sea tarde”, presentado por él y dirigido por Fisher Steven. “Tenemos los medios, falta voluntad política. Necesitamos líderes que crean en la ciencia del cambio climático y que tengan el coraje de tomar una posición por nuestro planeta. Llevar este documental a las universidades es un componente clave para envolver a los jóvenes votantes para elegir a nuestros líderes”.

El filme es dramático. Nos estrella en la cara los graves daños que están produciendo el cambio climático, sus causas científicas, económicas y políticas, y las acciones a emprender para salvar la especie humana.

Claro que no es una denuncia nueva. Eso es lo grave. Recordemos “Una verdad incómoda”, producido por el entonces vicepresidente de EEUU Al Gore en el 2006. Hace diez años… Una década en que la humanidad, si bien se ha concientizado más de su autodestrucción, ha incrementado las causas al igual que se notan con mayor rigor las consecuencias.

Nos hemos ido acostumbrando a las noticias sobre tragedias. Nos acostumbramos a ver cómo nuestro planeta muere, a veces lentamente en notas de segunda plana, a veces con desastres de grandes titulares. La agonía se volvió paisaje.

Llegan sacudones incómodos como los documentales de Gore y DiCaprio. Ganan premios, nos estremecemos, ¡qué brutos somos! Pero, ¿de verdad sirven? Creo que es muy útil condensar en un filme este cataclismo que camina, con testimonios científicos vivos, declaraciones de líderes mundiales, explicaciones muy claras e imágenes impactantes.

La pregunta es qué tanto la conciencia y hasta el pánico que crean estos testimonios fílmicos ayudan a detener esa máquina de muerte que son las multinacionales y miles de empresas y conductas en todo el mundo. DiCaprio muestra a poderosos empresarios, periodistas y políticos de EEUU como Donald Trump y los senadores Marco Rubio y Jim Inhofe que niegan públicamente la que ellos llaman teoría del cambio climático. Hablan de “la farsa del calentamiento global”. Se burlan. Defienden intereses. Y la corrupción ahí…

Hay una escena que me impactó por patética: Philip Levine, alcalde de Miami Beach, elevando calles e instalando bombas para desaguar. Prepara la ciudad para el incremento del nivel del mar, que incluso ya es realidad. Momentos antes se ve cómo se derriten raudos Groenlandia y los hielos del Ártico al norte de la Capital del Sol. Sin menospreciar al alcalde porque es todo lo que puede hacer, parece un niño que juega en la playa a los castillos levantando con sus manos murallas de arena contra las olas.

Y el dilema de países como India: sobrevivir o morir de hambre para salvar el planeta. Dice angustiada la científica Sunita Narain: “Nos importa el cambio climático, pero el hecho es que somos un país donde el acceso a la energía es un reto mayor”. Esa energía urgente es con base en combustibles fósiles porque no hay tiempo ni recursos para energías limpias. Tampoco ejemplo de países como EE UU, expresa.

Según el documental, China y Suecia son los que mejor están haciendo la tarea, pero es insuficiente. Varios países y empresas están haciendo la tarea. No obstante, son pocos y aislados esfuerzos que no responden a la creciente emisión de dióxido de carbono y metano, y a una política mundial integral y persistente.

En Colombia somos culpables en muy poco porcentaje de lo que pasa en el globo. Sin embargo, no es así al sumarnos a tantos países similares. Pero no es solo nuestro impacto en el gran calentamiento global, no, en Colombia ya tenemos graves problemas sectorizados donde la mano humana hambrienta pero también codiciosa causa estragos: La Ciénaga Grande de Santa Marta muere; nuestro emblemático río Magdalena y varios ríos son cloacas; inmensas extensiones de bosques son hoy lodazales y desiertos producto de la minería legal, ilegal y criminal.

¿Aún será “antes que sea tarde”?, o “¿nos cogió la noche” como decían las abuelas? El documental de DiCaprio concluye que aún es posible pero con un inmenso esfuerzo proveniente de un inmenso compromiso generado por una gran conciencia. Si desea, lo puede ver aquí amable lector: “Antes que sea tarde”

Edición 519 – Semana del 4 al 10 de Noviembre de 2016
   
 
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