El zurdo cojo

 

Todos los seres y la vida misma es todo información. Miles de millones de células, luego otro tanto de formación de moléculas para luego un embrión y finalmente un ser, una vida. Todo el planeta y sus seres animados, todos los microorganismos, el microcosmos tiene tales comportamientos.

 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador
 
 

Fijar sus pensamientos fue su tarea en uno de sus últimos libros. Fijar y figuras son palabras que comparten una misma raíz. Michel Serres deja su legado en su autobiografía titulada “Figuras del Pensamiento”. Dos palabras que bien dicen de su obra. Se fija lo que está suelto, y si se trata del pensar, viene a bien especificar su trasegar. Y máxime si es de un zurdo cojo que va en zigzag, nunca recto, como lo ha hecho con su construcción de conocimiento, una especie de movimiento caótico, igual que en la vida misma y en su mecánica viviente, el pie izquierdo con la mano derecha y de madera simultánea comandan el caminar, dos sentidos diferentes combinados para producir un movimiento, una armonía. También es el clinamen, la caída libre, vértigo, agujero o zócalo de nuestra existencia.

Ambas palabras reflejan bien a Serres, pues el fijar sugiere un stop después de un movimiento, de una in-quietud, y en esa quietud traza su pensamiento que el autor define como innovar. Y claro, si antes ser sabio equivalía a recitar de memoria libros enteros, hoy es bien diferente. Todo está exteriorizado, todo está por fuera de nuestras cabezas allá en la computadora, en la red, en la internet, en el doctor Google, en la Wikipedia, en donde todos sin distingo de profesión están sentados frente a la pantalla trabajando, consultando. ¿Entonces, que función le corresponde al humano libre de la memorización? Serres no duda en responder que estamos condenados a ser inteligentes, a ser innovadores. El nuevo paradigma lo resumió bien Montaigne cuando sentenció que prefería una cabeza bien puesta a otra bien llena.

Pero ¿qué significa ser inteligentes, innovar, inventar? Ante todo nada que sea o que se le parezca a la Repetición, a esa pesada máquina institucional universitaria, por ejemplo, que obliga a repetir cita tras cita, que esto dijo éste, pero aquel esto, pero aquel aquello, pero esto es lo que dijo aquel, para que al final y como conclusión decir que esto lo dijo fue aquel, y nada propio se ha dicho, nada original, nada inventado, solo la repetición de la repetición. Y, por supuesto, que, a fuerza de repetir, el otro termina diciendo nada distinto a la tediosa repetición, y claro, ya la imitación viene por sí sola y de forma mecánica, de manera automática, viene por reflejo. Es una lástima tanta energía desperdiciada en la tediosa repetición. La televisión puede ser el mejor ejemplo de la repetición que lleva a la idiotez. Aplastados en sillones tan sólo consumiendo imágenes en su gran mayoría de crímenes y asesinatos.

Acá nos viene desplegar o referenciar la matriz o el anclaje serresiano que soporta su propuesta. Pensar es pesar, balancearse, en el movimiento constante se hace un stop para sustraer las enseñanzas sumergidas o pasadas por un tamizaje, por un flujo de la información, si todo es información en este mundo, viene a bien precisar cuatro momentos: Emisión, Recepción, Procesamiento y por último Almacenamiento. Todos los seres y la vida misma es todo información. Miles de millones de células, luego otro tanto de formación de moléculas para luego un embrión y finalmente un ser, una vida. Todo el planeta y sus seres animados, todos los microorganismos, el microcosmos tiene tales comportamientos. Por ejemplo, los humanos somos una síntesis, somos uno solo de muchos miles y millones de años, y por lo demás somos también interdependencia con todo lo que nos rodea, con el entorno, “El relámpago gobierna nuestro universo” sentenció Heráclito. Los ciclones, el deshielo, los desbordamientos de los mares son sin compasión y sin odio, una sacudida incómoda que hace la Naturaleza al hombre. Por eso Serres sugiere tratarlos como sujetos de derecho en El Contrato Natural.

El Gran Relato, llamado así por Serres, es esa interdependencia de todos con todo, la historia no es la que creemos de escritura lineal, ella es rebasa cuando nos percatamos que todo tiene historia ante los ojos atentos que le saben leer: una piedra, con sus formas maltrechas y talladas, cuenta su recorrido por las aguas, chocando aquí y allá contra las rocas. La construcción de la identidad humana depende de todo lo que le rodea, del universo entero.

La expresión Gran Relato evidencia los vínculos, las conexiones, los flujos, la interdependencia de todos los seres y las cosas, del planeta, el relámpago gobierna nuestro universo sentenció Heráclito. ¿Quién niega que los deshielos, los terremotos, los ciclones son la voz de ese otro sujeto llamado Naturaleza que está siempre en constante Nacimiento, en constantes movimientos como reacción a nuestros comportamientos? La naturaleza es potencia, el rayo gobierna… el ego tiene límites.

“El relámpago gobierna el universo”. Las arenas movedizas también luchan, se tragan a los dos batientes que luchan a muerte.

La obra de Serres es toda información y movimiento de donde se extrae sus enseñanzas. Definiciones claves que nos dan a entender que esto es así son los conceptos tales como E-moción, emoción, nos sustraemos del movimiento para poder dar nuestras sensaciones, nuestras impresiones. Igual sugiere la preposición entre: Entre proviene de en, en el interior, y de trans, a través, fuera, en otra parte. Entre mezcla la inmanencia y la trascendencia. O cogito: Gogitare es de origen agrícola, ago, agarre, describe al pastor ocupado, agot, ahora, actúa, está ligado al campo y su actividad. O la palabra sujeto, El sujeto de pensamiento significa estar debajo de las cosas sub- iectum, lo que es echado abajo, debajo de mí, debajo de las cosas; el suelo, la tierra bajo los pies del cuadrúpedo.

Aquella ligazón con un real, el mundo mismo como objeto de saber, desprende un modo de proceder en el análisis y la manera más cómoda para explicarlo es la metáfora del árbol que inicia con unas raíces, luego un tallo para luego desprenderse caprichosamente en numerosas ramificaciones. O el concepto de serendipidad, que cuando menos se piensa, sin metas ni plan, se encuentra algo no buscado, eureka, el azar y la necesidad nos llevaron por los caminos menos inesperados para encontrar lo mejor. Muy diferente este proceder a los formatos estables de la ciencia como lo llama Serres: “Lo necesario se deduce; lo riguroso se demuestra; lo exacto o lo preciso se miden, se evalúan, se cuantifican”.

Decir Serres es decir Hermes, incluso Pulgarcita, ambos definen los intercambios, las relaciones, los vínculos, lo virtual o lo que es lo mismo: lo real. Quien niega que todos en todos lados, todas las profesiones sin distingo de su especialidad están sentados frente a la computadora tecleando, trabajando en lo virtual real: allí concretan sus productos pactados, por allí mismo los entregan. Lo virtual es lo concreto. Caminar cojeando, en zigzag a izquierda y derecha, esto es aprender, conocer en la multiplicidad de los saberes. Y algo más, si toda la información está en nuestras manos, a la distancia de un clic, se sospecha de lo obsoleto o lo innecesario de los gobiernos.

Edición 671 – Semana del 29 de febrero al 6 de marzo de 2020
   
 
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