Que el Congreso haga algo

 

El Congreso, sobre todo por responsabilidad de las mesas directivas, nos quedó debiendo un verdadero debate plural, con acceso de la ciudadanía, con el tiempo y la extensión necesaria acerca del Informe que el presidente Duque presentó sobre la declaración de la emergencia y todas las decisiones tomadas con ocasión de esta.

 
David Flórez
 
Asesor Incidencia Política Viva la Ciudadanía
 
 

En medio de una de las peores crisis que ha vivido el país que el Congreso haga algo es lo que esperan muchos ciudadanos, dicho reclamo no es menor, si se tiene en cuenta que el balance del funcionamiento del Congreso en medio de la Pandemia ha sido absolutamente precario y que con su inacción este ente está claramente contribuyendo a la instauración de un exacerbado, autoritario y muy peligroso “hiper-presidencialismo” que pone en riesgo a una Democracia ya bastante maltrecha.

Es muy importante recordar, especialmente a algunos Congresistas, que no solo el Ejecutivo tiene facultades especiales en medio de un estado de emergencia, también la Constitución se los otorga al Congreso, no siendo pocas ni menores. Buscando no solo equilibrar cargas con el presidente, sino también que el legislativo como órgano representativo asuma liderazgo en la superación de las emergencias, entre las posibles, una tan grave como la agudizada y creada por el Covid-19.

El Congreso, especialmente gracias a las mayorías cercanas al Gobierno, no uso plenamente ninguna de las tres facultades con las que cuenta en los estados de emergencia. No se auto convocó una vez declarada la emergencia, no discutió ni respondió seriamente el informe del presidente sobre las causas de la declaratoria y las medidas tomadas para hacerle frente al Covid-19 y lo que es peor, a pesar de tener todas las posibilidades legales no modificó ni derogó ni uno solo de los Decretos expedidos por Iván Duque en los últimos meses.

El país sufría la pandemia, el presidente feliz gobernando y legislando por decreto y el Congreso no se reunía. No tiene presentación ni excusa alguna que el Congreso se haya retrasado casi un mes en empezar a funcionar, su inicio debió ser el 16 de marzo pero realmente se dio el 12 de abril, fecha en la que Iván Duque ya había expedido mas de 60 decretos con los poderes extraordinarios que le da del Estado de emergencia, de hecho la cosa es aún peor si se tiene en cuenta que quizás la comisión mas importante del Congreso, la primera del Senado tuvo su primera votación de un proyecto el 2 de Junio.

El Congreso, sobre todo por responsabilidad de las mesas directivas, nos quedó debiendo un verdadero debate plural, con acceso de la ciudadanía, con el tiempo y la extensión necesaria acerca del Informe que el presidente Duque presentó sobre la declaración de la emergencia y todas las decisiones tomadas con ocasión de esta. Se perdió la oportunidad de un debate vital, sobre la estrategia del gobierno para contener la pandemia, cual es su modelo epidemiológico, cuales son las metas, si han sido efectivas o no las diferentes medidas tomadas, todos estos elementos, hoy tristemente más necesarios a la luz del aumento masivo del contagio, de muertos y la preocupante ocupación de las UCI en muchas ciudades del país.

El presidente Duque ha expedido 114 decretos con fuerza de ley sobre lo divino y lo humano, comprometiendo grandes cantidades de recursos públicos, afectando la autonomía de los mandatarios locales y el principio de descentralización política, le dio vía libre a la venta de empresas públicas, y afecto gravemente derechos centrales como la participación y la intimidad de la ciudadanía, y aún así el Congreso no modificó ni uno solo de esos decretos y tan solo por iniciativa de la oposición intento modificar 10 de ellos, los cuales por bloqueo mayoritario no prosperaron, tal y como ocurrió con el proyecto que buscaba modificar el ingreso solidario y convertirlo en una renta básica. El Congreso le dejo todo el liderazgo a Duque en la edificación y ejecución de la estrategia para afrontar la crisis, grave error.

En medio de uno de los desempleos mas grande de la historia, con un panorama económico absolutamente sombrío, con la pobreza disparada y con cientos de vidas en riesgo, ni uno solo de los 86 proyectos de ley y de los 3 actos legislativos aprobados en la legislatura que acaba de terminar, estaban relacionados directamente con la pandemia y sus numerosos efectos, en cambio si destinaron buena parte de su tiempo en discutir una medida inútil para proteger los Derechos de la niñez, pero si muy grave para la democracia como la eliminación de la prohibición de la prisión perpetua en el país.

Este lunes 20 de Julio se instala una nueva legislatura y es urgente que el Congreso haga algo, que acuerde autónomamente una modificación a su reglamento que le permita funcionar de forma semi presencial, que no vuelva a perder tanto tiempo, que promueva la instalación de otras voces, entre ellas las de la ciudadanía en la construcción de un rumbo colectivo para enfrentar la pandemia, que modifique varios de los Decretos que afectan derechos, que legisle pensando en la crisis y sobre todo que le haga un estricto y juicioso control político al Gobierno de Iván Duque.

Sobre este y otros riesgos para el estado de Derecho en tiempos de pandemia, once organizaciones han comenzado la campaña “Democracia en Riesgo” y estarán presentando diversas alertas, el llamado es a que nosotros y nosotras también hagamos algo, porque valga la redundancia y la reiteración la Democracia está en riesgo.

Edición 691 – Semana del 18 al 24 de julio de 2020
   
 
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