Entre Colombia y Estados Unidos:
¿qué presidencias a la vista?

 

Tendrá que pronunciarse el poder judicial al respecto en los próximos días, para dar trazas que el régimen parapresidencial aún tiene talanqueras en esta república en situación de colapsar, por la bancarrota moral y la ineptitud económica de su dirigencia, que pretende pasarse por la faja las últimas amarras jurídicas que precaven el pandemónium a punto del desborde mortal.

 
Miguel Ángel Herrera Zgaib, PhD
 
Director Grupo Presidencialismo y Participación, UNAL
 
 

Las dos semanas que tenemos a la vista en Colombia han sido ejemplares como partes de un catecismo vivo para la nueva ciudadanía que se prueba cada vez con más audacia en el tiempo del posconflicto.

Esta participación política demandada, reclamada tiene dos hitos, la votación por la oposición política y la correspondiente a la consulta contra la corrupción en materia electoral.

El primer hecho salta de nuevo a la palestra, porque el sonajero de las candidaturas a la principal magistratura del Estado está destapando, con o sin descaro, nombres a la vista de todo el mundo. Porque, de acuerdo con lo conocido, el candidato a vencer es Gustavo Petro; el segundo en la pasada contienda con una votación sin precedentes, y sin acudir a la consuetudinaria compra de votos.

Petro es el adversario para derrotar, porque ya no hay más reelección, como si las hubo con los dos presidentes anteriores, uno porque no quería la paz con concesiones, en cambio, ansiaba, reclamaba la rendición de la insurgencia subalterna.

El otro, ante el hecho de la no liquidación militar del enemigo interno, las Farc – EP, Juan Manuel Santos, negoció una paz a su imagen y semejanza: la paz neoliberal. La que, en todo caso, sabotea, no cumple el nuevo inquilino en el ejecutivo nacional, que no se siente vinculado a los Acuerdos de Paz.

El primero de los contrincantes lanzado a este baile preelectoral fue Sergio Fajardo, quien, como representante ciudadano del centro, porque se reclama de Compromiso Ciudadano, lo presentó en sociedad, la alcaldesa Claudia López, apenas tenía seguro que gobernaba a Bogotá.

Más aún cuando el resultado de aquellas elecciones en el país determinó un considerable avance de la Alianza Verde, entre otras razones, porque al movimiento Colombia Humana no se le reconoce hasta la fecha un registro electoral válido como partido o movimiento.

Después han aparecido otros posibles contendores desde el bloque de la reacción, mostrando un abanico de figuras menores, que, en lo general, miran al éxito en las alcaldías o las gobernaciones anteriores. El más representativo por “performance”, fortuna y ubicación geográfico es Alejandro Char, a cuya alcaldía de Barranquilla se le ha dado mucho bombo y notorias calificaciones de administrador.

Pero, que en realidad con el episodio de Aída Merlano quedó bien claro cómo se ganan esos puestos en la Costa, y cuál es la situación de los subalternos en Barranquilla, cada vez que hay lluvias o pandemia; y poco fútbol con el protagonismo de Junior, “tu papá”.

Al propio tiempo, como esos “figurones” no tienen los votos que se necesitan para ganar la presidencia, y se pone en riesgo, incluso, el resultado de la primera vuelta, la fórmula es una coalición con una especificidad reveladora, que, en esa selección democrática, probablemente dicen, mediante una consulta popular, no puede estar en ningún caso presente el nombre de Petro como uno de los contendientes.

Lo que aparece a la vista, sin duda, es que no se ensayarán tres fuerzas, hasta donde sea posible, para competir por la presidencia del año 2022. Porque la realidad de la elección de 2018 les probó a tirios y troyanos que no sirve. Que la única manera de ganar, me refiero a la fuerza del establecimiento, una combinación de reacción política y derecha necesita acudir al fraude para ganar en la segunda vuelta, como se vino denunciando antes, y probando después, desde dentro y fuera de la coalición que permitió el “triunfo” de Iván Duque.

Así lo denunció Merlano, a resguardo desde la vecindad venezolana, y desde allí dijo a Vicky Dávila que huyó para salvar su vida, porque los Char y sus asociados conservadores la iban a matar luego de la huida rocambolesca de la dentistería.

La bisagra de la detención preventiva del jefe

Cuando pocos lo pensaban probable, y no faltaban razones, el “Innombrable” fue objeto de detención domiciliaria para proseguir el trámite especial ante la nueva sala de instrucción penal de la CSJ. El proveído de 1500 páginas está a la vista de la ciudadanía, donde se prueba la ninguna confiabilidad que acompañan a sus ejecutorias previas de influir ilegal, delincuencialmente, en las actuaciones judiciales con todo tipo de argucias.

La periodista María Isabel Rueda, abogada por título, pero probablemente nunca litigante, por ejemplo, se ha burlado del lenguaje forense, y asoció en una columna denostando de la providencia unánime de los 5 magistrados, la “deposición” con sus fantasías escatológicas, y añadió otras chusquedas.

El vocabulario de esta opinadora, que no periodista, en nada es acorde con una democracia, así sea como la de Colombia representativa en algún sentido, y con un control constitucional sobreviviente, a pesar de todas las asechanzas y chantajes. La suya es una fraseología más propia de los regímenes de fascismo ordinario, para quienes quieran hacerle el rastreo y verificar la validez de este aserto, las similitudes, con las diferencias en el gracejo local, que guarda con el falsete de la prosa “tribunicia y tribunalicia” de la Italia de Mussolini.

A lo anterior se unen, para completar el tinglado preelectoral, los programas de radio e internet amañados, para darle tribuna al impoluto y sacrosanto Uribe Vélez, estando bajo detención ordenada por la Corte, y pasándosela por la faja, con el concierto de la periodista Vicky Dávila, fija el tono pendenciero y cínico de este politicastro.

Contando aún con disminuida favorabilidad y deudas de sus conmilitones en el régimen parapresidencial a todos los niveles, no quiere responder por el soborno a testigos, y la obstrucción de la justicia con las maniobras torticeras de él y el rabulismo de nuevo tipo que ha pagado al calanchín Diego Cadena, dice, con un lote de mucho futuro en Montería, eso sí, de propiedad de su consorte. Y ella, Lina Moreno, escribe una carta, donde el menjurje propio de la filosofía greco-caldense exhibe su rancio y oloroso envoltorio con melancólico desparpajo.

Con este tinglado de titiritero se perfila la figura de un nuevo delfín, Tomasito, con arrestos presidenciables. De su biografía de yuppy exitoso, en pareja con su hermano, debutó en los negociados de tierras en Mosquera, y atesoraron las pingües ganancias compartiendo el oligopolio de las basuras en Bogotá, quitándole coloca a los recicladores, cuya asociación respaldaba Petro; y compitiendo con los zares del negocio en Bogotá y alrededores.

Trump, el mejor amigo del gobierno Duque

“Joe Biden es el caballo de Troya del Socialismo”.
D. Trump en la aceptación de la candidatura presidencial.

El pasado jueves concluyó la trágica farsa de la proclamación de Donald Trump, quien busca la reelección por el partido Republicano. Lo hizo con desparpajo y todas las galas posibles.

Hablando en un descampando de la Casa Blanca, y comparándose, de ni más ni menos que con Abraham Lincoln, quien fuera, en efecto, figura y presidente de los republicanos en la década de los 60, del siglo pasado. Pero hasta ahí la comparación, que cerró denunciando a Biden como el caballo de Troya de los socialistas, y sentenciando su incompetencia e ineficacia, comparando los 47 años de Biden, con sus 3 años y pucho de presidencia.

Por supuesto, es Donaldo el caballo ganador, al que le apuestan los tahúres de la política local. En primera línea están Duque y su mentor, y la coalición partidaria que lo apoya, y quienes repiten el sainete de que Gustavo Petro es el candidato de la extrema izquierda, y que Iván Cepeda, cada vez que pueden, en sordina, era y es señalado como un asociado de las Farc – EP, contra toda evidencia.

No dejan de lamentar el Innombrable y la pareja de Granados/Lombana, y su torcida manera rabulesca de ejercer el derecho, con base en estratagemas de pillos, para favorecer a su defendido, que la tutela contra Cepeda se hubiera revertido, y que el acusador resultara en el banquillo d, e los acusados.

A ellos se ha unido otro penalista, Iván Cancino, defensor del instrumento de estas prácticas delincuenciales, Diego Cadena, el abogado exprés de los narcotraficantes. Ambos insisten en competir con que Diego encarnó en Sor Teresa de Calcuta, cuando no acreditar los desembolsos hechos en la compra de testimonios a diestra y siniestra con acciones humanitarias y desinteresadas.

Donaldo, al cierre de su gesticulación farsesca, en el discurso de aceptación, repitió la retahíla de fake news que le da pautas a la reacción local, y seguridades de que su triunfo reforzará las acciones desestabilizadoras contra Venezuela; y como premio permitirá que el Pacífico colombiano sea la pista de aterrizaje de las maquiladoras que antes estaban y aún están en China; para favorecer a la burguesía compradora y especuladora local, a la que se le hace agua la boca.

Convirtiéndonos en un híbrido entre Panamá/Costa Rica, que a la vez pueda torcerles el brazo a las acciones soberanas de México, otra playa de la maquila estadounidense. Para eso están los terrenos del “parque industrial” de Mosquera, que compraron esos “visionarios” jóvenes empresarios en los tiempos de la familia presidencial.

Las respuestas desde Abajo: Pandemonium moral y político

En los Estados Unidos, los afroamericanos, los demócratas, la izquierda y la gente decente, el mismo día del cierre de la Convención, en Washington salió a las calles, y desafió el control policial para rechazar una vez más la bestialidad racista, que practica la policía contra probables infractores.

Así se repitió el mortal episodio contra George Floyd, agravado esta vez con el acribillamiento de un afro quien recibió 7 disparos en la espalda, de un agente del orden, cuando abrió la puerta de su carro, en cuyo interior estaban 3 hijos suyos.

Los manifestantes de la noche del jueves se juntaron ante el monumento a Martin Luther King, que recuerda la inmensa marcha en defensa de las libertades civiles de los subalternos estadounidenses, con los afroamericanos a la cabeza. Con el lema de “no puedo respirar”, por la rodilla puesta sobre la garganta del detenido muerto por intentar pagar con un billete falso de 20 dólares en un supermercado.

Se juntaron varios miles para advertir al racista Trump y a la reacción que no la tienen fácil, porque la miseria y el hambre de los muchos no ha sido curada, ni resuelta, antes y después de la pandemia. El chantaje de la compra de votos, y los auxilios de $US 2400 no torcerán su voluntad de elegir una opción de mínima decencia y respeto a las demás naciones de la tierra, donde la hegemonía imperial quiere hacer lo que su voluntad depredadora le dicta.

Tal es el caso de Colombia, donde el coeficiente de Gini, en materia de concentración de la tierra alcanzó la cota inaudita de 0, 89, donde la presencia de fuerzas militares estadounidenses, sin autorización previa del Congreso, y luego de cumplir con las prescripciones de la pandemia, están ahora en la áreas más conflictivas y pobres de Colombia con el pretexto de combatir dizque con éxito al narcotráfico, contrariando toda evidencia. Cumpliendo lo dispuesto en la visita del procónsul Robert O´Brien que se reunió con el presidente Duque y el Mindefensa, sus “mejores amigos”.

La comparsa antinacional la completó el presidente del Congreso, el “liberal” Lidio García, quien blandió con desvergüenza una carta firmada por 69 senadores, con la que pretendía señalar que se había surtido el trámite del artículo 123 de la Constitución nacional.

Tendrá que pronunciarse el poder judicial al respecto en los próximos días, para dar trazas que el régimen parapresidencial aún tiene talanqueras en esta república en situación de colapsar, por la bancarrota moral y la ineptitud económica de su dirigencia, que pretende pasarse por la faja las últimas amarras jurídicas que precaven el pandemónium a punto del desborde mortal.

El poder judicial, una frágil trinchera

Este mismo poder judicial tendrá que mostrar su consecuencia, despachando de manera negativa la pretensión de sacar de la propia Corte Suprema de Justicia la competencia para instruir la conducta delictiva en investigación por la actuación del Innombrable y sus compinches, Diego Cadena, y el representante Prada.

No puede caer en manos de la Fiscalía dicha investigación, cuando la orienta un inepto funcionario, obsecuente servidor del partido CD que lo nominó, y el anterior Fiscal, con un subordinado como el funcionario Daniel Hernández que aventuró en un pronunciamiento la ninguna responsabilidad del hoy detenido. A quien un seriado popular y descarnad califica de Matarife, ante los incrédulos connacionales, quienes han visto recrear la tremenda saga repleta de episodios execrables, como las masacres del Aro y la Granja, que ensombrecen a Colombia en el último cuarto de siglo.

Menos seguridad jurídica se garantiza hoy, cuando los organismos de control se feriaron, escogiendo como Personero y Procuradora a alfiles del desorden social y político, sin ningún merecimiento y preparación previa, que den cuenta de su solvencia moral, idoneidad en su formación, y eficacia en el desempeño del cargo. El más flagrante ejemplo lo da quien antes fuera Ministra de Justicia.

Ella probó ante Colombia y el mundo su ineptitud y su insensibilidad para resolver una protesta en las cárceles, donde los presos viven hacinados como animales, en condiciones inhumanas todos los días. El que fuera presidente de la federación de municipios dio clara prueba de sus entusiasmos clientelares, y a quiénes favorecieron sus ejecutorias, donde la Pararepública campea desde la doble presidencia del Innombrable.

Edición 697 – Semana del 29 de agosto al 4 de septiembre de 2020
   
 
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