Las Tres Ecologías

 

Éstas son unas simples notas sobre Guattarí que pretenden estimular su re-lectura. Y nosotros a su vez hicimos lo propio gracias al profesor Luis Alfonso Paláu que dedica su curso a la reflexión ecológica, al antropoceno con un ramillete de autores como Serres, Bruno Latuor, Bernard Stegler, entre otros.

 
Mauricio Castaño H.
 
Historiador Universidad Nacional de Colombia – Colombiakritica
 
 

Félix Guattarí escribió Las Tres Ecologías1. Es un manifiesto que advierte sobre lo que denomina el Capitalismo Mundial Integrado que todo lo captura para ponerlo a su servicio, conocer es Poder como se ha dicho con las redes sociales, te conocen a tal punto de la manipulación. Demos un ejemplo, se dice que, a la edad de quince años de un joven, Facebook tiene a su disposición alrededor de 78 mil datos, se sabe a gran escala como interfiere acorde a sus intereses en las elecciones de un país.

El concepto ecosofía se propone alternativo a tal poder aplastante. Presentamos algunas citas del texto mencionado con el fin de motivar su lectura y por supuesto su reflexión. Ecosofía llamó a la triada que comporta la misma ecología, las relaciones sociales y los procesos de subjetivación (1996, p, 7). La ecología se propone en una amplitud a la sola estrechez ecolátrica conocida: “Los actuales movimientos ecologistas tienen ciertamente muchos méritos, pero, a decir verdad, pienso que la cuestión ecosófica global es demasiado importante para ser abandonada a algunas de sus corrientes arcaizantes y folklorizantes”. (p,50).

Si algún cambio ha de venir no es desde arriba, desde los decididores, desde los gobernantes o burócratas del régimen capitalista incapaces de promover un cambio de raíz que dé solución real a lo que compromete la vida sobre el planeta: “No podemos abandonarnos ciegamente a los tecnócratas de los aparatos de Estado para controlar las evoluciones y conjurar los peligros en esos dominios, regidos, en lo esencial, por los principios de la economía del beneficio” (32). Pero demos en la brevedad una idea de la ecosofía, de las tres ecologías solidarias unas de otras, son un todo que se complementa.

Los procesos de subjetivación son puntal para edificar nuevas formas de existencias, que si se quiere, tienen que ver con la estética, la ética, pues el sentir, la estesia puede ser un acto creativo que se enriquece en la diversidad y se opaca con la uniformidad u homogenización pretendida por los mass media que operan como sedativos sociales que dictan patrones de comportamiento: “En todas partes y en todas las épocas, el arte y la religión han sido el refugio de las cartografías existenciales basadas en una asunción de ciertas rupturas de sentido «existencializantes». Pero la época contemporánea, al exacerbar la producción de bienes materiales e inmateriales, en detrimento de la consistencia de los Territorios existenciales individuales y de grupo, ha engendrado un inmenso vacío en la subjetividad, que tiende a devenir cada vez más absurda y sin recurso”. (40)

“Las redes de parentesco tienden a reducirse al mínimo, la vida doméstica está gangrenada por el consumo «mass-mediático», la vida conyugal y familiar se encuentra a menudo «osificada» por una especie de estandarización de los comportamientos, las relaciones de vecindad quedan generalmente reducidas a su más pobre expresión…” (p.7). Todos, unos y otros parecen cortados con la misma tijera, sólo algún atisbo de diferenciación con los tatuajes en la piel joven ante avasallador torrente de la moda: jeans, tennis de tal marca, tal corte de cabello, hasta el caminado y el hablar están formateados desde la televisión.

Esto no es para asustarse, el formateo del canal está desde el nacimiento de la humanidad que Guattarí llama el Módulo de subjetivación… “el teatro griego, el amor cortés, las caballerías se impusieron como modelo, o más bien como módulo de subjetivación” (26).

Los procesos sociales no corren mejor suerte, de tal palo tal astilla: “Otra especie de alga, que en este caso tiene que ver con la ecología social, consiste en esa libertad de proliferación que ha permitido que hombres como Donald Trump se apoderen de barrios enteros de New York, de Atlantic City, etc., para «renovarlos», aumentar los alquileres y expulsar al mismo tiempo a decenas de millares de familias pobres, la mayor parte de las cuales están condenadas a devenir homeless, el equivalente aquí de los peces muertos de la ecología medioambiental” (34). Pero no sólo hay amenaza en estos feroces depredadores del neoliberalismo, también quienes le sirven no se ve como voltear la página que libere de la opresión: “Aquí la mayor dificultad reside en el hecho de que los sindicatos y los partidos, que luchan en principio por defender los intereses de los trabajadores y de los oprimidos, reproducen en su seno los mismos modelos patógenos que impiden en sus filas toda libertad de expresión y de innovación. Quizá se necesitará un período de tiempo considerable para que el movimiento obrero reconozca que las actividades de circulación, de distribución, de comunicación, de encuadramiento” (44).

El reto de la singularización, el proceso de subjetivación que libere del formateo homogeneizador no es sencillo en tanto que todos evitamos lo difícil y doloroso del pensar, y a cambio nos replegamos en la masa que nos lleva y nos conduce sin tan si quiera cuestionarnos: “Exceptuando el islam, las grandes religiones tienen cada vez menos influencia sobre la psique, mientras que en todo el mundo vemos florecer una especie de retomo al totemismo y al animismo. Las comunidades humanas atrapadas en la tormenta tienen tendencia a replegarse sobre sí mismas, dejando a los políticos profesionales la responsabilidad de regir la organización social, mientras que los sindicatos se ven superados por las mutaciones de una sociedad que por todas partes está en crisis latente o manifiesta”. (62)

A grandes males, grandes remedios. Es conocido por el mundo filosófico la explosión de juegos artificiales como dice Dagognet de su maestro Bachelard a la hora de producir conceptos disruptivos para lo mejor de la vida. A Deleuze y Guattarí les debemos la liberación de un Yo prisionero del Edipo y nos mostraron los devenires, las líneas de fuga de cada existencia: “ya no se trata, como en los períodos anteriores, de lucha de clase o de defensa de la «patria del socialismo», de hacer funcionar una ideología unívoca, es concebible, por el contrario, que la nueva referencia ecosófica indique líneas de recomposición de las praxis humanas en los dominios más variados. A todas las escalas individuales y colectivas, tanto en lo que respecta a la vida cotidiana como a la reinvención de la democracia, en el registro del urbanismo, de la creación artística, del deporte, etc., siempre se trata de interesarse por lo que podrían ser dispositivos de producción de subjetividad que van en el sentido de una resingularización individual y/o colectiva más bien que en el de una fabricación «mass-mediática» sinónimo de angustia y de desesperación” (p, 18) ... “Una misma intención ético-política atraviesa los problemas del racismo, del falocentrismo, de los desastres legados por un urbanismo pretendidamente moderno, de una creación artística liberada del sistema del mercado, de una pedagogía capaz de inventar sus mediadores sociales, etc. Esta problemática es, a fin de cuentas, la de la producción de existencia humana en los nuevos contextos históricos”. (p,19)

Se trata, entonces, de echar atajos, de caminar, de extraviarse en la diversidad del planeta, de experimentar el mundo en sus circunstancias: “Lógica que podría denominarse del «tercero incluido», en la que el blanco y el negro son indistintos, en la que lo bello coexiste con lo feo, el adentro con el afuera, el «buen objeto» con el malo…” (53) ... “Conviene dejar que las culturas particulares se desarrollen, inventando otros contratos de ciudadanía. Conviene mantener unida la singularidad, la excepción, la rareza con un orden estatal lo menos pesado posible. La eco-lógica ya no impone «resolver» los contrarios, como lo deseaban las dialécticas hegelianas y marxistas”. (49)

“Ahora bien, esta reconstrucción no depende tanto de reformas desde arriba, leyes, decretos, programas burocráticos, como de la promoción de prácticas innovadoras, la proliferación de experiencias alternativas, centradas en el respeto de la singularidad y en un trabajo permanente de producción de subjetividad, que se autonomicen al articularse convenientemente con el resto de la sociedad”. (61). “Un proverbio dice que «la excepción confirma la regla», pero puede también modificarla o recrearla”. … (50)

Éstas son unas simples notas sobre Guattarí que pretenden estimular su re-lectura. Y nosotros a su vez hicimos lo propio gracias al profesor Luis Alfonso Paláu que dedica su curso a la reflexión ecológica, al antropoceno con un ramillete de autores como Serres, Bruno Latuor, Bernard Stegler, entre muchos otros.

Edición 708 – Semana del 14 al 20 de noviembre de 2020

1 En la Web el libro “Las Tres Ecologías”.

   
 
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