Momento político actual y perspectiva 2022

 

Durante la Presentación de la Revista Pensamiento de Ruptura Nos. 5 y 6: se dio este diálogo entre Juan Carlos García Lozano, profesor de la Universidad Libre y Luis Ignacio Sandoval M., director del Centro de Estudios y Acción Política Democracia Hoy, columnista: Comisión de la verdad, paz en Colombia y proyecciones sobre el año 2022.

 
Juan Carlos García Lozano1
 
 

La revista Pensamiento de Ruptura es un instrumento de difusión del grupo de investigación Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia y tiene como objeto el estudio, análisis y reflexión la realidad social, política y económica de Colombia, América Latina y el mundo contemporáneo, con respecto a la emergencia de los grupos y a las clases subalternas, así como los saberes, los lenguajes y las acciones que se despliegan bajo el quehacer de la filosofía de la praxis.

“Si hay unión, quiero decir si se avanza en la construcción del bloque histórico, la crisis de hegemonía puede resolverse a favor de los alternativos”.
Luis Sandoval.

Juan Carlos García Lozano JCGL. ¿Cuál crees que es el temor de algunos sectores tradicionales a que la verdad histórica del conflicto armado colombiano salga a la luz pública con el informe de la Comisión de la verdad?

Luis Sandoval. L.S. Se teme a la verdad porque la mentira es el arma primordial de la guerra, la verdad es la primera víctima de la guerra. Por vivencia directa y por estudios ya se sabe que estamos en una república elitista, oligárquica como decía Gaitán, corrupta hasta los tuétanos y que usa todas las formas de violencia, legal e ilegal, contra el pueblo, contra las clases trabajadoras, contra los subalternos. Esa realidad va a quedar ahora plenamente al descubierto en el Informe de una Comisión creada en el Acuerdo Estado – Farc. Hay una violencia de agresión y una violencia de resistencia. La primera la protagonizan los de arriba, la segunda los de abajo. Ahí es donde radica el carácter político del conflicto. Lo que ocurre es que este conflicto, siendo ya terrible de por sí, se ha desvirtuado y envilecido a través del tiempo. El Estado y los insurgentes han hecho uso del terror. Por ejemplo: El Estado ha practicado la desaparición forzada y los insurgentes el secuestro. Todas las partes fueron inficionadas por el narcotráfico. Las mafias contrainsurgentes dieron origen al paramilitarismo aliado del Estado. Todo se va a dilucidar y sistematizar ahora, se va a saber quiénes fueron los terceros, facilitadores, promotores, determinantes entre bambalinas de una guerra atroz, que no fue guerra de liberación social ni fue guerra de legitimación, fue guerra de autodestrucción. Todo va a quedar al desnudo con la verdad testimonial de las víctimas, por eso se teme a la verdad.

JCGL. ¿Cómo evalúas la presidencia de Francisco de Roux al frente de la Comisión de la verdad en estos dos años? ¿Es una presidencia a favor de los grupos y las clases subalternas?

L.S. Presencia y presidencia del Padre Pacho de Roux en la Comisión de la verdad es una presencia a favor del país, de las víctimas, del pueblo. Es una garantía para la objetividad y el equilibrio. Lo es toda la Comisión, los comisionados y los profesionales que están allí. La mejor forma de constatarlo es ver cómo están trabajando, investigando, escuchando a todos los actores y sectores, el rigor de sus trabajos con métodos probados de las ciencias sociales, de la mano de las víctimas, poniendo la mirada en los hechos actuales de violencia como es el exterminio de líderes sociales y excombatientes. Esta conducción tranquila y responsable se advierte en la Comisión de la Verdad con Pacho de Roux, pero también en la JEP con Patricia Linares y ahora con Eduardo Cifuentes y en la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos con Marina Monzón Cifuentes.

JCGL. ¿Cómo podemos contribuir desde la sociedad civil a cimentar un apoyo nacional a favor de la Comisión de la verdad y también de la Jurisdicción Especial de Paz, JEP?

L.S. En varias formas: manteniendo vivo el tema de la paz en la opinión, en la conciencia pública, manteniendo la exigencia de cumplimiento de los acuerdos en forma integral un gobierno tras otro, no hay que cejar en el esfuerzo por una verdadera paz de Estado. Creando condiciones, capacidades de construcción de paz a nivel de comunidades territoriales. Apoyándonos muchísimo en la comunidad internacional, los países garantes y acompañantes y en Naciones Unidas y la Unión Europea. La diplomacia de paz juega un papel muy importante. Se están haciendo, pero hay que redoblar esfuerzos. Solo si hay una gran cabeza de puente en el país resulta efectivo el apoyo internacional. Otra forma es prepararse para recibir, debatir, socializar, el Informe de la Comisión de la Verdad que aparecerá en noviembre 2021 y, sobre todo, aplicar sus recomendaciones. Pero también asumiendo que si la paz, la paz total, es un proyecto de país, es necesario que sea un proyecto de poder y de gobierno.

JCGL. ¿En qué sentido actualmente el Acuerdo final de paz entre las Farc y el Estado sigue siendo fundamental para alcanzar la paz en Colombia? ¿O puede haber otras paces?

L.S. La paz la pactan los armados y la construye la sociedad. El acuerdo de paz ya logrado y los nuevos acuerdos que se logren forman parte del diseño de un nuevo país. Colombia necesita paz total y paz transformadora. La paz es con todos y es con cambios. Acuerdos de paz con las guerrillas políticas, sometimiento o, mejor, acogimiento a la justicia de los clanes y mafias, desestimulo a la delincuencia mediante grandes acciones sociales y uso oportuno y garantista del monopolio de la fuerza pública por parte del Estado. Eficacia, no abuso. La paz es multiforme como multiforme es la violencia.

JCGL. ¿El gobierno Duque en más de dos años de desastroso gobierno hasta dónde ha afectado de una manera irreversible la implementación del Acuerdo final de paz?

L.S. Ningún mal, tampoco ningún bien, es irreversible. Este gobierno ha tomado la línea de simular la paz, de cumplir lo referente a la reincorporación de los excombatientes, pero no lo referente a las reformas pactadas en lo rural, lo político, las circunscripciones especiales, la erradicación voluntaria de la planta de coca, la reparación de las víctimas. Algo hace y mucho deja de hacer. La simulación pasa por el embeleco de lo que llama “paz con legalidad” tratando de horadar el piso firme de constitucionalidad y legalidad que tiene el acuerdo firmado con las Farc. Se ha ralentizado y reducido la implementación del acuerdo, se plantea un referendo para acabar con la JEP, pero sobre eso no hay acuerdo mínimo siquiera dentro propio partido de gobierno. El pueblo colombiano que ya probó las bondades de la paz no dejará que la historia se devuelva a la guerra. La irreversibilidad no es un hecho dado, depende de la voluntad política, esto es, de la conciencia activa de la necesidad histórica, no llega por inercia, es una lucha expresada en iniciativa política, en conciencia pública, en planes, en presupuestos.

JCGL. ¿Cómo ves un posible diálogo de paz con el ELN en el actual gobierno de Duque? ¿O es un imposible pensar que ocurrirá en menos de dos años?

L.S. Muy improbable me parece porque el gobierno ha hecho de esta situación con el ELN el botón de muestra de que no reconoce conflicto político armado sino solo manifestaciones o acciones terroristas. Las fuerzas de paz en la sociedad no pueden dejar de insistir en la salida política de lo que a todas luces es un conflicto político armado.

JCGL. ¿La elección del demócrata Joe Biden en la presidencia de los Estados Unidos altera el curso o confirma las lógicas que ha seguido la fallida implementación de la paz en Colombia?

L.S. La circunstancia de Biden en el gobierno de los EE. UU., sin duda, es favorable a la paz. Recompone el consenso de apoyo a la paz de Colombia en la comunidad internacional. Hay que tomar en cuenta que, siendo afín a las tesis equivocadas del Centro Democrático y del Gobierno Duque, el Gobierno de Donald Trump no se atrevió a votar en contra de la paz colombiana en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Biden, por supuesto, menos lo hará, pero el asunto está relacionado con las posturas de USA frente a Cuba y frente a Venezuela. Biden matizará su postura frente a estos dos países sin renunciar a la obsesión imperial de propiciar cambios de régimen en ambos países. Eso se cruza y puede afectar la firmeza de la posición del gobierno Biden sobre la paz en Colombia. La presión diplomática y política para que un país evolucione hacia la democracia, que puede ser legítima mientras no afecte el principio de autodeterminación, no puede degenerar en el delito de agresión recientemente tipificado por la Corte Penal Internacional. Colombia necesita cuidar al máximo la relación con sus vecinos.

JCGL. ¿Las elecciones presidenciales de Colombia en el año 2022 mantendrán la división de las fuerzas alternativas, progresistas y de izquierda? ¿O tendremos la ansiada unidad de todos estos sectores con un solo candidato(a) y un solo programa?

L.S. Esta provocadora pregunta me da la oportunidad de afirmar en el lenguaje de este seminario que en Colombia estamos ante una crisis de hegemonía que deriva en una situación en desarrollo de dualidad de poderes. El régimen político se vuelve cada día más autoritario, pero aún así tambalea y hace agua por todos los costados. Sin embargo, aún no se consolida un bloque histórico de fuerzas alternativas que precipite la caída del vetusto y carcomido andamiaje actual. El gran reto de las fuerzas alternativas, sociales y políticas es construir una sinergia que las saque de la condición subordinada, mejor, subalterna, y las constituya en clase dirigente de una nueva hegemonía. Hay que unir, articular, expresiones de centro y expresiones de izquierda, todas las vertientes societales pro paz (paz gatopardista y paz transformadora), movilización y voto, regiones y metrópolis… movimientos étnicos de los territorios alejados y movimientos sociales urbanos… El reto es enorme, la potencialidad inédita…. Este seminario contribuye a la búsqueda de caminos para esa sinergia que considero indispensable…

JCGL. ¿Crees que para las elecciones presidenciales del año 2022 el sector alternativo, progresista y de izquierda podría tener una candidatura femenina que sirviera como líder de unidad de todos estos sectores de oposición? ¿Cuál crees que será la influencia del poder femenino en estas elecciones?

L.S. Lo que veo es que los movimientos de mujeres y las posturas feministas avanzan extraordinariamente: organización, iniciativa, tesis innovadoras, liderazgos reconocidos. Las mujeres están en ascenso cultural, social, político… Estoy convencido que las mujeres, de todos los orígenes y regiones, jugarán un papel de primera línea en las definiciones y jornadas que se avecinan… con seguridad.

JCGL. En año y medio tendremos la elección presidencial de primera vuelta en Colombia, ¿cómo analizas las posibilidades de que el uribismo repita la victoria sobre las fuerzas alternativas? ¿O estamos viendo desde ya la derrota política e institucional del uribismo?

L.S. Más que predecir hay que organizar y esbozar estrategias. Materialmente hay todas las condiciones para una victoria alternativa. Fuerzas, propuestas, acciones, precandidaturas…, pero aún no aparece la estrategia y el gran acuerdo que pueda conducir a la victoria. Como quien dice todos los ingredientes para un buen plato están listos, pero no se sabe cómo nos vaya en la preparación. La derecha jugará con una carta atractiva “no polarizante”, aunque su estrategia de fondo siga siendo polarizar. De hecho, es lo que pasa ahora: se radicaliza la derecha uribista-duquista y frente a ella se manifiesta un amplio, plural, rico pero muy fragmentado movimiento democrático que es a la vez social, político y cultural. Puede haber posiciones urticantes en algunos, en Petro, por ejemplo, porque los desafueros de la derecha son tan grandes que las críticas tienen que ser agudas… Pero es equivocado pensar que hay una polarización con dos extremos igualmente indeseables que sea preciso superar con un centro anodino.

Hay tres momentos y tres asuntos claves para los alternativos: el programa, la consulta y el voto como movilización. No hay que esperar a la primera vuelta para clarificar estos asuntos, hay que hacerlo en el curso de 2021. Todo este proceso está enmarcado en lo que muchos líderes y lideresas sociales y políticos acertadamente llaman construcción de un nuevo, alternativo, bloque histórico. Hay que atender no solo a la solución del tema presidencial sino también a la solución del asunto parlamentario. Si hay unión la crisis de hegemonía se puede resolver a favor de los alternativos. Ya es tiempo de que las riendas en Colombia cambien de manos.

Estamos todavía en una fase nebulosa del proceso que desembocará en un nuevo gobierno en agosto de 2022. Ese nuevo, resaltémoslo, puede ser del mismo signo de derecha y extrema derecha, o sea, un continuismo del actual, o puede ser un gobierno de signo distinto. Aquí veo que caben dos posibles modalidades: un gobierno como el de los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga (son como15 parecidos), o un gobierno democrático transformador, reformista digamos, que estaría más a la izquierda sin ser radical. De este tipo no tenemos hoy un ejemplo que mostrar.

La opción de repetición de la derecha ya la planteo Uribe claramente y ya dio pistas para la coalición que adelantará consulta y definirá fórmula presidencial. El sonajero de nombres en la derecha es una muy débil todavía, pero podrían apelar a personas como Luis Alberto Moreno, Exdirector del BID o alguien proveniente de, o apoyado por, la casa Char del Caribe. La opción alternativa parecida a los alcaldes que mencioné puede ser verde o puede ser liberal socialdemócrata. Ahí sí el sonajero ya suena más duro y tiene nombres importantes: Sergio Fajardo, Iván Marulanda, Antonio Sanguino, Roy Barreras, Juan Manuel Galán, Alejandro Gaviria, Humberto de la Calle, Clara López y todavía hay más. Hay que notar que los liberales quieren jugar duro, piensan que hay un centro inmenso donde ellos pueden crear una posibilidad y arrastrar a la izquierda sin polarizar.

La opción democrática reformista más a la izquierda tiene la mayor parte del acumulado logrado en 2018, es decir, allí está Colombia Humana, el Polo, la UP, algo de los Verdes, y otras fuerzas políticas, sociales, étnicas, intelectualidad crítica, artistas, escritores, columnistas… También aquí hay algunos nombres que ya suenan fuerte, el primero Gustavo Petro que, para mí, como dije, es urticante, es de izquierda, pero no radical. Están Ángela Robledo, Camilo Romero, Alexander López, Francia Márquez, y seguramente surgirán otros nombres.

Mi opinión es que si los alternativos verdes y socialdemócratas van por una vía y los demócratas de izquierda van por otra con dos candidaturas diferentes, combatiéndose fieramente, es muy posible que vuelva a ganar la derecha. Si hubiera entendimiento de estos dos grandes sectores en materia de consulta, de programa y de corresponsabilidad en el gobierno el triunfo sería prácticamente un hecho. Por eso resumo diciendo si hay unión, esto es, si se avanza en la construcción del bloque histórico, es muy grande la posibilidad de que la crisis de hegemonía se resuelva a favor de los alternativos.

Excusa la extensión de esta respuesta, pero era necesario dada la riqueza de la pregunta.

1 XVI Seminario Internacional Antonio Gramsci. Universidad Nacional de Colombia. Grupo de investigación Presidencialismo y participación. Director General Profesor Miguel Ángel Herrera Zgaib.

Edición 711 – Semana del 5 al 11 de diciembre de 2020
   
 
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