Estamos en tiempo de reflexiones

 

¿Es posible que los sectores populares creen o impulsen una visión o planes de desarrollo integral comunitarios con las características y situaciones anotadas? La realidad y los ejemplos nos dicen que es difícil, complicado, por la intervención interesada y control de numerosos actores legales e ilegales que intervienen en su formación y desarrollo.

 
Víctor Negrete Barrera1
 
Centro de Estudios Sociales y Políticos. Universidad del Sinú
 
 

Por lo general la mayoría de los Planes de desarrollo del departamento y los municipios no han logrado reducir de manera significativa y sostenida las graves y viejas deficiencias y carencias que padece gran parte de la población urbana y rural de Córdoba. Esta preocupante verdad exige explicaciones de los encargados o responsables de los diferentes procesos y de investigadores o analistas interesados en estos temas. En cumplimiento de mi deber como nativo de estas tierras doy a conocer mi opinión al respecto y proponer algunas posibles salidas.

El concepto de cultura

Buscamos y encontramos numerosas definiciones de cultura. Pienso que hay para todos los gustos. Sin embargo, el trabajo que llevamos a cabo a través de la investigación acción participativa nos demanda buscar explicaciones del sentir, pensar y actuar de la gente; las condiciones, generalmente desfavorables, en que se encuentran y cómo analizan y adelantan los cambios que requieren. Después de estudiar distintas experiencias, nuestras y ajenas, y sistematizar resultados, llegamos al convencimiento que Cultura es el conjunto de conocimientos, experiencias, valores, principios, capacidades, creencias y costumbres, propias y asimiladas, que las comunidades o grupos han forjado a través del tiempo con un propósito específico: satisfacer adecuadamente sus necesidades fundamentales y proveer su sostenimiento futuro.

Por comunidad entendemos a los grupos de familias que comparten criterios y manifestaciones culturales comunes, sin excluir diferencias y contradicciones. Las encontramos en áreas urbanas (asentamientos marginales, populares, medios y altos), suburbanas y rurales (veredas, caseríos, corregimientos, parcelaciones y reubicaciones).

Cuando una comunidad avanza, estanca o retrocede en la búsqueda de satisfacer sus necesidades vitales, debemos buscar las causas de por qué sucede. Hay causas internas y externas. Las internas nos indican que los conocimientos, experiencias, valores, principios, capacidades, creencias y costumbres de la comunidad pueden ser o no las apropiadas para el momento que viven, de acuerdo con la concepción que tengan de vivir mejor y el porvenir que aspiran. Las externas son todas aquellas que dependen más de factores y hechos originados por fuera que modifican en mayor o menor grado, para bien o para mal, el propósito de vivir mejor. Dentro de estas podemos mencionar la violencia en sus distintas manifestaciones, inseguridad ciudadana, obras, corrupción, calamidades naturales, minería, cultivos de uso ilegal y pérdida de recursos naturales, entre otras.

Las culturas de muchas comunidades han sido sometidas a prueba, confrontadas por actores armados, mafiosos, corruptos e incompetentes; grandes obras oficiales y particulares para beneficio privado, muchas veces sin consultarle a las comunidades afectadas; inversiones nacionales e internacionales para incrementar ganancias en el menor tiempo posible sin importar las repercusiones negativas que causen. Las comunidades, forzadas por su presencia y acción, las han enfrentado con resultados diversos: a) ocurrencia de homicidios, éxodos y doblegamiento físico, sicológico y espiritual; b) las que permanecen en los territorios lo hacen subordinadas o adaptadas con severas limitaciones de su capacidad cultural que implica libertad, dignidad y convivencia; c) las que logran mantener la cohesión y fuerza de sus grupos, gracias a la existencia y disposición de sus organizaciones y líderes, con metas y convicciones firmes pero viviendo siempre con su tranquilidad en vilo, a punto de quebrarse en cualquier momento.

La generación de conocimientos y la adquisición
de valores, principios y capacidades

En los sectores populares del campo y la ciudad por lo regular el proceso de generación de conocimientos en las labores productivas y la adquisición de valores, principios y capacidades empieza por la inspección o reconocimiento del sitio de vida-trabajo-creatividad y su entorno en general; sigue el de la comparación o complementación con los conocimientos y experiencias que ya tiene cada persona y grupo en particular; continúa con las observaciones parciales bajo diferentes condiciones: estaciones, insumos, agentes y factores externos; prosigue en algunos casos con el ensayo en mínima escala o la aplicación formal; después el análisis de los resultados obtenidos y los ajustes que sean del caso. De aquí para adelante, en las siguientes oportunidades, el proceso parte de la aplicación, el análisis, los ajustes, de nuevo la aplicación y así sucesivamente. Estos pequeños productores, incluso medianos, no pueden darse el lujo de hacer ensayos costosos y demorados por falta de dinero y el tiempo que demandan, además la época de cosecha no da espera y del producto que esperan recoger dependen las condiciones de vida de ellos y sus familias.

La relación comunidad (conocimiento y uso) – naturaleza (territorio y recursos) en un área ecocultural determinada es un hecho vital, la combinación profunda que permite demostrar que su manejo adecuado proporciona bienestar físico, material y una apreciable disposición estética. Pero a medida que se deteriora la relación o rompe la combinación, alterando su manejo, las manifestaciones de estas culturas, como son las condiciones de vida, la identidad, el sentido de pertenencia y la mentalidad, se desmejoran y debilitan, convirtiendo a las comunidades en aglomeración de necesidades y penurias sin posibilidades reales de abandonar esta lamentable situación.

Lamentable situación que se manifiesta en empobrecimiento sostenido, desplazamiento, emigración permanente, concentración de la tierra, disminución del área de cultivos de producción campesina, deforestación, pérdida o deterioro de recursos naturales en especial bosques, tierra y aguas, violencia por narcotráfico y grupos armados ilegales, corrupción incontrolada, ineficiencia y desinterés, predominio del viejo sistema de ganadería extensiva asociada con monocultivos agroindustriales, forestales y transgénicos. Estas características corresponden al modelo de desarrollo vigente o en proceso de establecerse en muchas comunidades de la Costa Caribe.

Muchos pobladores urbanos y rurales tradicionales guiaron su existencia y trabajo de acuerdo con principios básicos contenidos en dichos, refranes y proverbios como interpretación filosófica de la vida: por ejemplo, más vale malo conocido que bueno por conocer, la práctica vale más que la teoría, más sabe el diablo por viejo que por diablo, la experiencia no se improvisa, las caídas enseñan al jinete, mientras más se vive más se aprende, espera a ver como terminan las cosas para que empieces otra, el que no oye consejo no llega a viejo, entre otros.

Las dos últimas generaciones de pobladores rurales y urbanos sorprenden a muchos por su capacidad de asimilar tecnologías, manejo de máquinas, participación en proyectos y experimentos de carácter científico, elaboración de herramientas de trabajo, entender mejor las característica del mercado, adaptación y mitigación de cambio climático, apreciación crítica aunque parcializada de propuestas y acciones de gobiernos, partidos y grupos políticos y crecimiento permanente del número de asistentes a instituciones de estudios técnicos y universitarios. En síntesis: en distintos sectores de la población rural y urbana aumenta el interés por mejorar sus condiciones de vida, contar con oportunidades de trabajo, estudio y vida digna, exigir participación en las decisiones que les atañen, proteger el medio y los recursos que poseen, valoren y respeten los conocimientos y prácticas ancestrales y comunitarias que los han mantenido en medio de conflictos, pobrezas, inequidades e injusticias.

Además, los pobladores del campo y sectores populares urbanos por lo regular son laboriosos, sencillos, honestos, apegados a viejas y sanas costumbres familiares y pueblerinas, con gran capacidad de observación y aplicación de minuciosidades que existen y ocurren a diario en las casas y fuera de ella, evidente inclinación a la música, danza, relatos, literatura y religiosidad popular, respetan los vínculos de sangre y compadrazgo, cuidan y honran a los parientes ancianos, se hacen cargo de nietos, sobrinos, entenados y huérfanos cuando faltan los padres y la relación física y afectiva con el medio les permite admirar y apreciar el paisaje, poseer sensibilidad estética y satisfacción espiritual.

Posibilidades de un plan de desarrollo integral comunitario

¿Es posible hablar de una visión o plan de desarrollo integral comunitario?

Antes partamos de las siguientes preguntas:

1- Las comunidades rotas o dispersas ¿logran restablecer o reagrupar sus culturas en otro sitio y circunstancias?, ¿es posible empezar a construir una nueva con miembros de otras comunidades?, ¿cómo?

2- Las subordinadas o adaptadas ¿qué elementos conservan, pierden, transforman o reemplazan?, ¿estos últimos cómo los asimilan?

3- Las que manejan en forma adecuada la presión de los violentos, narcos y corruptos y los estilos de vida impuestos ¿bajo qué costo lo consiguen? ¿cómo lo conservan?, ¿cuáles son sus perspectivas para el futuro?

4- En las circunstancias actuales ¿es posible concebir una visión o implementar un plan de desarrollo integral comunitario que tenga como centro el bienestar general y la paz del ser humano?

5- ¿Qué papel cumplirían las tecnologías de la información y la comunicación?

Gran número de comunidades no tienen posibilidad de adelantar procesos de producción comunitaria por varias razones: no cuentan con tierras ni recursos económicos, están rodeadas de grandes haciendas de propietarios ausentistas, muchos del interior del país o mantienen las tierras ociosas; reciben la presión de grupos armados ilegales o de propietarios asociados con ellos; viven incomunicados o alejados de centros de consumo o no reciben apoyo oficial para vincularse a la producción y el mercado. Otros, aunque conviven en los mismos escenarios con actores armados y narcos, hacendados expansionistas, empresas y grupos de minería legal e ilegal, compradores de tierra con intenciones desconocidas, políticos inescrupulosos y autoridades ineficientes y corruptas, están tratando de conformar y consolidar procesos productivos interesantes.

Y esto no es nuevo. Años atrás los cabildos mayores del pueblo Embera Katío del alto Sinú aprobaron el Plan Integral de vida basado en el fortalecimiento cultural y de capacidades para constituir un verdadero gobierno; control del territorio, acceso y manejo de la biodiversidad con un plan de ordenamiento; participación y planeación con intervención directa de las comunidades, autoridades tradicionales, mujeres y jóvenes; soberanía y seguridad alimentaria; transparencia en la administración y formación de veedurías; recuperación y fomento de prácticas productivas tradicionales, manejo sostenible del bosque y la ganadería, mejoramiento y comercialización de las artesanías.

Algunas comunidades rurales por su parte construyen represas para cultivo de peces, siembran verduras, hortalizas, frutas, plantas medicinales y ornamentales, productos de pancoger y agroindustriales, crían especies menores; elaboran artesanías, quesos, suero, panes, dulces, bebidas, gastronomía, mobiliarios y zapatería, entre muchos más, que intercambian y comercializan en calles, mercados campesinos locales y formales en determinadas poblaciones y ciudades del departamento y la región. Otras comunidades dedican tiempo y esfuerzos a la defensa y conservación de ciénagas y humedales en general, repoblándolas con especies de hicoteas, bocachicos, tilapias, mojarras y chigüiros, dejando crecer el bosque natural y con recorridos en canoa por los caños fomentan el ecoturismo.

A manera de conclusión

Para terminar, vuelvo a la pregunta inicial: ¿es posible que los sectores populares creen o impulsen una visión o planes de desarrollo integral comunitarios con las características y situaciones anotadas? La realidad y los ejemplos nos dicen que es difícil, complicado, por la intervención interesada y control de numerosos actores legales e ilegales que intervienen en su formación y desarrollo. Sin embargo, existen buenos ejemplos que han surgido y subsisten a pesar de obstáculos e inconvenientes diversos. Por su importancia es indispensable conocer unos y otros en sus distintos aspectos y contextos. Algunas organizaciones externas de manera independiente o asociadas con las comunidades y asociaciones de las mismas comunidades lo han intentado sin alcanzar el objetivo propuesto mientras otras, pocas en realidad, logran constituirlo y mantenerlo durante tiempos que no precisan término.

Nuestro equipo de trabajo viene recopilando información y experiencias diversas sobre el tema durante varios años, hacemos seguimiento y evaluaciones de trabajos de organizaciones y comunidades amigas, damos a conocer análisis y propuestas propias y de numerosas instituciones y medios y con frecuencia conversamos sobre este y otros temas relacionados.

Por ahora invito a todos los interesados en este tema a coordinar encuentros para dar a conocer los análisis y propuestas que tengamos. Espero lo podamos hacer pronto.

Fuente: Víctor Negrete Barrera. Cedal: Balance parcial de un compromiso humanitario de 40 años. CEDAL (Comunicación Educativa Audiovisual). Una visión humanista. 40 años en camino. Sembradores de esperanza y paz. Bogotá, 2020, páginas 73–101.

Edición 713 – Semana del 19 de diciembre a enero de 2021
   
 
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