Medallas manchadas de sangre

 
 
 

Dado que los falsos positivos se produjeron en el marco de operaciones fraudulentas o combates simulados, las condecoraciones y medallas que hubiesen recibido oficiales, soldados y suboficiales, deberían ser retiradas o anuladas de sus folios de vida. Es más, en un acto público de petición de perdón a los colombianos, el ministro de la Defensa o el comandante de las Fuerzas Militares y/o el comandante del Ejército, podrían anular esas condecoraciones.

 
Germán Ayala Osorio
 
Comunicador social-periodista y politólogo
 
 

Ahora que el país vio a oficiales y suboficiales en uso de buen retiro, asumir responsabilidades y pidiendo perdón a las víctimas por las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos, es preciso que el Ejército, como institución, haga lo mismo y aporte a la consolidación de la Memoria, a través de las siguientes acciones simbólicas: degradar a los oficiales y suboficiales que asesinaron civiles o que se prestaron para simular combates y bajas, práctica que se convirtió en una directriz castrense, soportada en una política de Estado durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez; también, anular las decisiones administrativas que soportan las condecoraciones y medallas entregadas a quienes deshonraron a la institución armada, mancharon sus uniformes con la sangre de civiles inocentes y aportaron a la consolidación de la negativa representación social que tienen hoy millones de colombianos del estamento castrense.

Así, de lo que se trata es de probar cuántas de esas medallas y condecoraciones, muchas de estas ganadas por resultados operacionales, devienen cargadas de ilegitimidad y de ilegalidad, porque fueron otorgadas a quienes falsificaron documentos para enmascarar los asesinatos de más de 6402 civiles, ejecutados con el fin de mejorar los indicadores de la fatal política de seguridad democrática, obtener permisos, ascensos. Por ello, y dado que los falsos positivos se produjeron en el marco de operaciones fraudulentas o combates simulados, las condecoraciones y medallas que hubiesen recibido oficiales, soldados y suboficiales, deberían ser retiradas o anuladas de sus folios de vida. Es más, en un acto público de petición de perdón a los colombianos, el ministro de la Defensa o el comandante de las Fuerzas Militares y/o el comandante del Ejército, podrían anular esas condecoraciones y medallas ganadas de manera ilegal e ilegítima. De igual manera, podrían crear una medalla para condecorar a quienes dentro de la fuerza denunciaron y se opusieron a la comisión de esos crímenes atroces y vergonzantes para el honor militar. Por ejemplo, se debería crear la medalla Cabo Mora, en honor al suboficial que se negó a participar de semejante atrocidad oficial e incluso, puso en riesgo su vida y carrera militar por las denuncias que en su momento realizó.

El desfile de generales, coroneles, capitanes y suboficiales ante la Comisión de la Verdad y los familiares de los jóvenes asesinados en Soacha y otras regiones del país, constituye un ejercicio importante que si bien compromete al Ejército como institución, por estar asociado al fuero individual de los comparecientes, ese señalamiento no tiene la fuerza suficiente que sí tendría una ceremonia militar de petición de perdón al pueblo colombiano y al mundo entero, por haber violado los derechos humanos y el DIH, pero sobre todo, por haber minado la confianza de los civiles en la institucionalidad castrense.

Insisto. Los oficiales y suboficiales que se opusieron a la práctica criminal de asesinar civiles con las armas de la República deben ser condecorados con medallas y nuevas condecoraciones, porque muchas de las que portaron orgullosos los hoy arrepentidos comparecientes, perdieron valor y sentido. Por ejemplo, la Cruz de Boyacá que recibieron oficiales que muy seguramente la JEP llamará a responder por falsos positivos, es una medalla que perdió su valor simbólico y solemnidad, en virtud de unos soldados de la República que usaron sus armas oficiales para asesinar a sangre fría a más de 6402 civiles.

Edición 777 – Semana del 14 al 20 de mayo de 2022
   
 
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