Colombia: guerra social,
oposición y elección 2022

 
 
 

Acordada la paz neoliberal, la guerra en Colombia no cesó. Los grupos paramilitares, el ELN, los reductos del EPL, las disidencias de las Farc – EP, la Nueva Marquetalia de la que hacía parte, en rebeldía renovada, Jesús Santrich, continúan sus acciones. Esta semana, el clan del Golfo respondió a la extradición de Otoniel imponiendo un “paro armado” en cuatro departamentos bajo su influencia en la última década.

 
Miguel Ángel Herrera Zgaib, PhD1
 
 

Parte I

El gobierno reportó que, durante el paro armado del Clan del Golfo, “durante cinco días se cometieron 190 hechos violentos en 101 municipios de 10 departamentos. Estos actos se centraron en quema de vehículos. Fueron incinerados 187…”
ET, 10/05/2022.

El 1o. de mayo presentamos el libro colectivo del grupo Presidencialismo y participación, Las Farc – EP en la coyuntura estratégica de la paz negociada (2010 – 2017). Un acercamiento a su lenguaje político subalterno de la colección Gerardo Molina. El maestro Juan Carlos García Lozano, profesor de tiempo completo en la facultad de Derecho de la Universidad Libre, editor del libro, preguntó para abrir el conversatorio acerca de los hechos y desarrollos más relevantes de la presente coyuntura estratégica nacional.

El libro que publicamos se sitúa en la paz con la insurgencia subalterna e indaga por el lenguaje político subalterno de las Farc – EP, quienes negocian de tú a tú con el gobierno como coanimadores de primera línea de esta coyuntura estratégica cuyo proceso se desprende desde el año 1999, cuando ellas fuerzan, junto con las ininterrumpidas movilizaciones de una pluralidad de actores subalternos sociales, la recuperación de la negociación de paz con las Farc, porque había quedado “insepulta” en Tlaxcala y Caracas.

Por tratarse del lenguaje que devela el sentido común de la guerrilla más antigua de América Latina, en las últimas páginas de nuestro libre se reproduce una de varias entrevistas, la realizada por el grupo con el jefe guerrillero Jesús Santrich, un intelectual orgánico de las Farc – EP, y la dirección colegiada de este proto-partido campesino en armas. La entrevista se realizó en agosto de 2017, cuando Seuxis Pausias Hernández Solarte aún gozaba su libertad y era miembro del congreso de Colombia.

Ahora bien, el lenguaje de la insurgencia, después de negociada la paz, para Santrich, primero, nos descubre el dictum de la guerra que libraron, un modelo de guerra social, que les fue impuesta por el bloque de poder dominante, a la sociedad civil en éxodo, producto de la guerra contra los de abajo, lanzada y sostenida por el bipartidismo liberal conservador durante más de medio siglo.

Después del lanzamiento: ocupaciones y desocupaciones

“Una de las primeras obligaciones de un Estado es el control territorial, y aquí hemos tenido falencias…”
Aníbal Gaviria, gobernador de Antioquia.

“Es importante tener en cuenta que espacio público quiere decir de todos, no de cualquiera. El indígena tiene derecho a este, pero no a considerar que tiene más derechos que los bogotanos mismos”.
Armando Silva, semiólogo, ETY, 10/05/2022, 1.8.

Pocos días después del lanzamiento del libro, Colombia experimentó la intimidación y el terror dosificados, a cargo del Clan del Golfo, en respuesta retaliatoria, por la extradición de su máximo jefe, Otoniel, a los Estados Unidos, donde en la primera audiencia se declaró inocente de todos los cargos. En todo caso, fue un trámite super rápido, expedito, aunque existía una tutela que se revocó. El capo venía rindiendo declaraciones ante la JEP, con acciones obstructivas de parte de las autoridades de policía, y del CTI, en particular.

Por el mismo tiempo, al fin se produjo, un acto diferente, que también interpeló la vida cotidiana de la sociedad civil bogotana, desde el 29 de septiembre de 2021. El asentamiento en los predios del parque Nacional de un total de 15 comunidades indígenas de la etnia Emberá, con costos de $9.116 millones de las arcas distritales, y la remoción a su partida de 50 toneladas de basuras. Al mismo tiempo que, la firma de un acuerdo con los indígenas ocupantes que contiene 61 acciones del plan de choque para responder a esta crisis humanitaria.

Hablar de una coyuntura estratégica es retomar un concepto que Antonio Gramsci importa de la ciencia militar y lo modifica para adecuarlo al escenario de la política moderna.2 Así piensa a comienzos de la década de los treinta del siglo veinte, la guerra de posiciones democrática desde una perspectiva subalterna. Hoy, noventa años después, permite asir en materia política y económica la crisis de hegemonía en el curso de su desenlace en los planos de la actual sociedad civil y sociedad política colombianas.

Esta expresión política, acuñada por Antonio Gramsci, para dar cuenta de una crisis coyuntural de la estructura colombiana, es un desarrollo del refundador de la ciencia política moderna, un marxista italiano que siendo secretario del PCI fue interlocutor válido del sociólogo burgués Max Weber, Robert Michels, Gaetano Mosca.

Nuestro uso de ella facilita aprehender la presente coyuntura nacional, ni más ni menos que el avance del proceso de desenlace de la más severa crisis de hegemonía del último cuarto de siglo. Es ésta una crisis, a todas luces, sobre determinada por la irrupción primero larvada luego sostenida de una recesión económica que ocultó el periodo de la pandemia, y que ahora se manifiesta en una creciente inflación que ya en abril alcanzó al 9,23%.3 Y que, durante los primeros días de mayo, experimenta la devaluación del peso colombiano, que ha llegado hasta superar los $4200 por dólar.

Paces, sanciones, y elección del siglo

“…perdón por poner en tela de juicio la imagen de sus familiares, por presentarlos como delincuentes cuando no lo fueron, perdón por el daño y lo que tuvieron que vivir para poder recuperar sus cadáveres y las necesidades durante estos 14 años”.
Coronel (r) Rubén Darío Castro Gómez, en ET, 01/05/2022, 1.9.

“La cúpula se corrompe cuando son los politiqueros del narcotráfico los que terminan ascendiendo a los generales”.
Gustavo Petro, en discurso público.

Acordada la paz neoliberal, la guerra en Colombia no cesó. Los grupos paramilitares, el ELN, los reductos del EPL, las disidencias de las Farc – EP, la Nueva Marquetalia de la que hacía parte, en rebeldía renovada, Jesús Santrich, continúan sus acciones. Esta semana, el clan del Golfo respondió a la extradición de Otoniel imponiendo un “paro armado” en cuatro departamentos bajo su influencia en la última década.

Entretanto el quehacer de los nuevos organismos que crearon los Acuerdos de Paz de 2016, en especial, la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, y la JEP, con todo y trabas, se esfuerzan por cumplir con los puntos establecidos con ocasión en la paz pactada. Será para junio de este año cuando se rinda el Informe de la Comisión a toda la nación.

En la trayectoria final de su redacción se publicitó la denuncia irrevocable del mayor(r) Carlos Guillermo Ospina, quien renunció el lunes de esta semana, después de participar durante casi cuatro años en ella. El mayor era uno de los 11 comisionados, y el único militar que estaba en controversia, a propósito del papel cumplido por la Fuerza pública. Él entregó junto con su carta de renuncia 10 libros, dijo, “de todo el proceso que yo hice en mi función como comisionado”.

De hecho, el militar renunciante no tenía la elaboración de ningún capítulo del informe final de la Comisión. Era el suplente de la comisionada Marta Ruiz, y “ante las diferencias de qué íbamos a hacer pues no volví a estar con ella y empecé a hacer ese informe independiente”. (Ver El Colombiano, 03/05/2022, edición virtual).

El primer disidente conocido, del equipo de la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, señaló que “…lo que yo vi, encontré e investigué es distinto a lo que ellos tienen. Cuando la Comisión de la Verdad publique estos informes (los 10 de su autoría) verán que son muy académicos, muy profundos y con una base de investigación”. (Op. Cit.)

Antes tuvo Colombia el pronunciamiento del general Eduardo Zapateiro en contra del candidato puntero, Gustavo Petro. Recordándole con ira el episodio del recibo de dinero en efectivo en bolsas de basura. Acto seguido advirtió al país, que había muchos más Zapateiros para reemplazarlo en caso de ser destituido por estar deliberando, lo cual le está prohibido a las fuerzas armadas y policiales por Constitución4.

Pero hasta hoy, el general energúmeno no fue objeto de ninguna sanción, llamado de atención o suspensión de parte de la Procuradora Marta Cabello, quien, en cambio, sí de manera expedita ordenó a través de sus funcionarios, la suspensión del alcalde de Medellín, Daniel Quintero, por participación en política, quien utilizó la metáfora del cambio en primera, para mostrar su abierto disfavor con el candidato del gobierno en funciones.

Cuando se angosta la cadena de días para que se cumpla la primera vuelta de la elección presidencial, a pesar de lo ordenado, la Registraduría sigue sin hacer la tarea de contratar el software que permita el monitoreo adecuado, y confiable de la próxima elección, luego de las irregularidades padecidas durante la primera elección del ciclo 2022, la correspondiente al nuevo poder legislativo de Colombia.

En todo caso, recordemos que, en materia de representación política, el año 2018 probó en parte la vigencia y efectos del compromiso pactado en la paz de 2016. Ni más ni menos que ensayar la nueva ingeniería legal y constitucional para estructurar, con respaldo ciudadano, la procastinada transición democrática colombiana, empezando por el necesario desmonte del Régimen Parapresidencial. Pero no aconteció así, y la paz pactada se viene cumpliendo “por puchos”, a regañadientes, por el presidente Duque y su comisionado, y a lo sumo de forma retaceada.

Lo que sí se cumplió fue la representación en senado y cámara de representantes a las ex Farc – EP. Afectada por la defección de Iván Márquez y Jesús Santrich, en franca rebeldía con los incumplimientos de los Acuerdos de paz. A lo cual respondieron con el anuncio armado, desde el monte, de la Nueva Marquetalia. Mientras tanto se bloqueó por buena parte del gobierno Duque, vía la coalición reaccionaria del congreso, el establecimiento de las 16 jurisdicciones especiales de paz. Se trata de garantizar la representación en cámara de las víctimas de las regiones más azotadas por la violencia y el desplazamiento. Y al hacerse fue, en parte, objeto del hazmerreir cínico, que autorizó, por ejemplo, la elección del hijo de temible y sanguinario paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, como uno de los 16 nuevos representantes electos en Cámara.

Conocidos los resultados de la elección para Congreso en el mismo año 2018, que sigue separada por diseño institucional del premio mayor: la elección presidencial, la votación dejó de nuevo en minoría a la oposición política, que ahora gozaba del estatuto que había tardado más de un cuarto de siglo de espera inane en el articulado de la nueva Constitución de 1991.

El fenómeno Petro y la democracia subalterna

El candidato de la Colombia Humana, Gustavo Petro, ganador de una de las dos primeras consultas ensayadas con base en la reforma del código electoral, –la otra la hizo el partido de la reacción, el Centro Democrático– obtuvo la más alta votación de un candidato de la oposición política.

Este resultado es indiciario de la transformación política de masa, que los grupos subalternos vienen protagonizados en cientos de jornadas de protesta, en cuando menos 12 departamentos, en abierta ruptura con el dominio bipartidista tradicional y sus apéndices. Los subalternos enfrentan, después de la gran Violencia, el consabido arreglo pacificador impuesto desde 1957.

La oposición subalterna no terminó con la proclamación de la Constitución de 1991. Continuó la oposición de los mayores destacamentos de la insurgencia subalterna, las Farc – EP y el ELN. Con sus mutaciones actuales, el bipartidismo conserva la sombra del partido único con nuevos ropajes, buscando disfrazar sus trazas de fascismo social. Mientras que se extiende la agonía de la dominación sin hegemonía5.

En ese tinglado del curso del desenlace de la crisis de hegemonía, en la que participa Gustavo Petro y la Colombia Humana, se convierte en líder incontestado de un proyecto de oposición política al orden neoliberal y a su desastre humanitario. Primero que todo, al haber ocupado el segundo lugar en la votación presidencial, el estatuto de la oposición le otorga la posición de senador, así como a su fórmula vicepresidencial, Angela María Robledo, la de representante6. En ese quehacer, en el congreso, y en las plazas, va configurando la propuesta de una alianza de amplio espectro que le pueda garantizar una futura victoria electoral. Al poco tiempo le da personería existencial al proyecto del Pacto Histórico7.

A pesar de la ventana abierta por los acuerdos de paz, cuyo cumplimiento aparecía en el año 2017 incierto, plagado de incertidumbres, y con la presencia de un enemigo desarmado, las Farc – EP, quienes hicieron la dejación de armas. Ellas seguían la tradición inaugurada por el M-19 en la paz acordada durante la presidencia de Virgilio Barco Vargas que se selló con la segunda experiencia de asamblea constituyente de Colombia en el siglo XX8.

La segunda vuelta del 2018 dio el triunfo y el retorno al gobierno del Centro Democrático9, con 2 millones de votos de ventaja sobre su adversario, Gustavo Petro. A pesar del señalamiento por la Colombia Humana de la existencia de un fraude electoral, sustentado, precisamente, en los resultados atípicos de la segunda vuelta. Ella arrojó un vuelco radical en la votación de la primera vuelta, que antes había favorecido la aspiración presidencial del rival de Iván Duque, candidato de la coalición de la reacción, la derecha liberal y la centro derecha liderada por el maestro Sergio Fajardo.

Una vez electo el ocupante del solio de Bolívar, el ungido Iván Duque, Colombia adelantó la Consulta anticorrupción que lideró la Alianza Verde10. Contra todo pronóstico, resultó más votada que la elección presidencial. Sonó como una clarinada más en el interés de anunciar la urgencia de darle solución a la crisis de hegemonía del régimen de la guerra que prolongaba su existencia agonal. Pero tampoco fue atendida aquella señal, y la mayoría en el congreso erizó de garantías lo indicado en la consultad que, en todo caso, no obtuvo todos los votos requeridos para que fuese de obligatorio cumplimiento, aunque superó sí los 11 millones de votos.

En paralelo, en seguida, la praxis subalterna de los jóvenes y de las minorías tensaron en Colombia la cuerda con sus demandas específicas. En particular, un asunto, la crisis financiera de la educación pública superior produjo grandes movilizaciones que a la postre modificaron lo pactado entre el gobierno Duque y rectores del SUE. Obtuvieron un presupuesto de emergencia que en ningún caso colma el déficit acumulado, pero que sí conjuró la que habría sido la parálisis inmediata del sistema universitario nacional11.

El estallido social y el nuevo sentido común en lucha

Durante la coyuntura del paro nacional, convocado por el Comité que hizo su debut en el año 2019, las nuevas jornadas, consiguieron una gran y creciente presencia ciudadana, con una multitud plural movilizada, de modo principal en las ciudades, aunque no exclusiva. De este modo se probó la realidad de una efectiva transformación del sentido común dominante12.

El devenir de la coyuntura estratégica probó que había un protagonista subalterno popular dispuesto a la disputa por la dirección de la sociedad civil en demanda de la igualdad social prometida y aplazada. Con todo, la prueba de mayor resistencia provino del intento de imponer una contrarreforma tributaria, regresiva en todo sentido, para conjurar una amenaza de recesión interna, resultado de un favorecimiento descarado al capital financiero al comando especulativo de la economía nacional. La contrarreforma y su mentor, Alberto Carrasquilla cayeron.

Luego, se hizo pública la prueba de las 6402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte de la JEP, la instancia creada por exigencia de los Acuerdos; y se logró la confirmación por parte de la Corte Penal de Roma de la relevancia de dicho mecanismo y el compromiso gubernamental de preservarlo. Hubo las comparecencias de militares responsables de genocidios y masacres, y en fecha reciente, una audiencia en Ocaña, donde hasta un general admitió y se arrepintió de las bestialidades cometidas. Probando a propios y extraños la importancia de la JEP.

Antes hubo las audiencias libres organizadas por la Comisión de la Verdad para escuchar a los actores principales en las acciones de la política pública de guerra. Efectivas desde las postrimerías del gobierno de Ernesto Samper, que se hicieron generalizadas durante las siguientes administraciones, a través del dispositivo del Plan Colombia y sus extensiones. Para ser objeto de preguntas esclarecedoras que no siempre fueron respondidas por los responsables gubernamentales.

Con todas estas acciones, la situación de la coyuntura estratégica, en la que se debate la solución de la crisis de hegemonía de la sociedad política, vivió la experiencia más definitiva durante el denominado Estallido Social. Todo en medio de la pandemia severa, que golpeó al frágil sistema de salud nacional afectado por indecisión e imprevisión juntas, con miles de compatriotas muertos, y con afectación notoria del grupo de los adultos mayores.

A partir del 28 de abril de 2021, y durante los dos primeros meses, los estudiosos calculan que se movilizaron 7 millones de colombianos en algo más de 600 municipios13, quienes tomaron las calles y plazas. Ensayaron diferentes formas de lucha y resistencia, al tiempo que fueron brutalmente reprimidos. Es conocido el listado de 80 víctimas reportados por el Observatorio de DDHH, Conflictividades y Paz, divulgado el 21 de julio de 2021. Entre los reportados aparece contabilizado el homicidio de 3 miembros de la fuerza pública y uno del CTI.

Cali y el Valle del Cauca fueron los epicentros de la rebelión ciudadana contra la guerra y el hambre impuestas por la política pública de guerra del gobierno Duque en sus estertores, agravada por la propuesta de contrarreforma tributaria de Alberto Carrasquilla. Esta rebeldía, esta desobediencia para denunciar las condiciones de hambre y miseria insoportables se extendió por dos meses, y luego, en medio de la represión, las acciones de Fiscalía, más la violencia paramilitar urbana, la resistencia ciudadana y popular fue decayendo en los siguientes dos meses.

En el marco de estas protestas con epicentro en las ciudades principales y sus zonas metropolitanas, dieron entidad a nuevas formas organizativas. Se hicieron notar como organizaciones de defensa a los ataques policiales y paramilitares abiertos y encubiertos, las llamadas “primeras líneas” que protegían las movilizaciones y concentraciones públicas. Igualmente, se destacaron ciertos liderazgos de apoyo a los protestantes, el de Francia Márquez, lideresa social probada en las luchas reivindicativas del Cauca, y otras regiones deprimidas; y del senador girardoteño Gustavo Bolívar, vinculado con la propuesta electoral de Decentes, y luego de lleno con el proyecto de la Colombia Humana.

El senador Gustavo Bolívar tuvo que enfrentar, y capotear los seguidos fogueos de una campaña de prensa enconada y parcializada. Hubo un bombardeo sistemático de señalamientos que buscaban “entramparlo” con acciones supuestamente terroristas, que se complementaron con la denuncia pública del artista Bruno Díaz, por incumplimientos en transacciones privadas de Bolívar.

La razón principal para buscar la censura como patrocinador de acciones terroristas era, haber facilitado equipos de protección a los jóvenes que participaban de las protestas, para proteger la integridad física de éstos contra las brutales cargas del Esmad y otros cuerpos represivos.

Era la antesala de lo que venía, el ciclo electoral del 2022, donde Gustavo era el principal capitán y publicista de la candidatura de Petro a la presidencial, entre otras razones, por ser senador electo por Decentes/Colombia Humana en 2018. Y llegaron las elecciones para Congreso en marzo de 2022. Se produjo el triunfo del Pacto Histórico al elegir el mayor número de senadores, y el segundo de representantes a la Cámara, después del partido Liberal.

La dupla formada por Gustavo Petro y Francia Márquez consiguió la más alta votación de las tres consultas realizadas, las que perfilaron como rival principal de la aspiración presidencial de la oposición democrática, al candidato de la reacción y la derecha coaligadas, Federico Gutiérrez, el exalcalde de Medellín.

La elección presidencial “pasada” por encuestas

“Los regímenes políticos resisten los malos gobiernos, así como soportan los legislativos corruptos o incompetentes. Pero lo que ningún régimen político resiste es la quiebra de la justicia”.
Pedro Medellín, Apostar por justicia, ET, 12/05/2022, p. 1.13.

“Cuando se trata de la aplicación de la ley, Colombia es un socio indispensable para los Estados Unidos”.
Merrick Garland, fiscal estadounidense, ET, 12/05/2022, 1.6.

“Lo que no puede seguir sucediendo en Colombia es que, de forma permanente, se ataque o se busque deslegitimar a la Fuerza Pública…De hecho, el art.219 de la Constitución dice claramente: la Fuerza Pública no puede ser deliberante, excepto en aquellas situaciones para defender la moralidad de sus propias tropas. Y eso fue lo que hizo el general Zapateiro”.
Diego Molano, Mindefensa, ET, 9/05/2022, 1.4.

Después de los resultados electorales, las diferentes firmas encuestadoras, que miden resultados cada tres meses han dado como eventual ganador, tanto en primera como en segundas vueltas a Gustavo Petro. Solamente en una oportunidad resultaba ganador en la percepción ciudadana Fico, como aparecerá identificado en los tarjetones del 29 de mayo.

En la última de las encuestas, la realizada por JanHaas, hace tres días, Gustavo Petro permanece como el puntero en el favoritismo ciudadano con el 40%, mientras que Fico marca 21%. El tercer lugar lo ocupa enseguida el voto en blanco, 13%, después asciende Rodolfo Hernández con el 12%, mientras que Sergio Fajardo continúa su descenso, con el 7%, mientras que Ingrid se mantiene íngrima sola con el 1%.

Después de los desplantes hechos a la coalición de la que era parte, contra la que despotricó, buscando desbancar a quienes juzgaba sus principales rivales, y se hundió en su campaña anticorrupción extemporánea. Ahora quiere sin éxito, dizque liderar un nuevo acuerdo, juntando a Sergio, Rodolfo y ella. Enrique Gómez y Luis Pérez quedaron quemados a la vera de la competencia. El último de ellos tomó las de Villadiego con un buen número de inútiles rezongos. El otro porfía, como lo hace, igualmente, con la causa de su tío, el inmolado Álvaro Gómez Hurtado, a quien la familia se rehúsa aceptar que lo hubiera ultimado un comando de las Farc – EP.

Entre los datos de la medición también aparece un 6% de indecisos. Los que sumados al voto en blanco alcanzarían al no despreciable 19%, en primera vuelta. Si el 10% de estos cambia en los siguientes días de bandera, y se inclina por Petro, le daría el triunfo en primera vuelta. Es un pronóstico que ninguna encuestadora se atreve a hacer.

Es un vaticinio, probable y plausible. Si la opinión díscola hiciera la misma operación en favor de Fico, sumado el 19 %, tendría menos que lo marcado en favor de Petro, según la misma encuesta. Estarían así los porcentajes: 40% de Gustavo contra 39% de Federico.

En la segunda vuelta, el pronóstico de la firma JanHaas es más asertivo y contundente: Petro vence a cualquiera de los tres adversarios electorales. Como dato interesante la encuesta señaló que Federico, quien dice ser el candidato del sentido común, ni de izquierda o derecha, derrotaría a Sergio Fajardo, mientras que, si su rival fuera Rodolfo Hernández, resultaría derrotado.

La verdad del anterior dato, prueba, por lo pronto, otra cosa, que el verdadero candidato del sentido común es el ingeniero constructor de obras civiles, el exalcalde rebelde de Bucaramanga, y no el que se ha autoproclamado como tal, descubriéndose por oposición su impostura.

En el ínterin, un grupo de académicos y políticos, “asustados” debutan para proponer a los candidatos en contienda “acuerdos básicos para la convivencia”, los que no hubo antes bajo la coyunda abierta, implacable del bipartidismo. ¿Qué se olfatean estas personalidades? Hay unos puntos reveladores de sus reales intenciones: 3) Que respeten y refuercen el carácter profesional de las FFAA, y 4) Que garanticen la autonomía de los organismos de control y el Banco de la República.

De otra parte, hay un grupo significativo de organismos privados de la vibrante sociedad civil por estos días de desenlace de la crisis de hegemonía que padecemos: Andi, Iglesia, MOE y Viva la Ciudadanía, que sugieren firmar un pacto de no agresión. Todo lo cual actualiza la caracterización que Colombia prolonga los estertores de una guerra social, que tiene sus efectos en la telaraña de la sociedad civil.

Esto se vio corroborado por el paro armado del Clan del Golfo, que mostró cuánto avanzó el proyecto reaccionario del estado comunitario, y la “colonización” por la violencia del régimen para-presidencial sobre los enclaves de sociedad civil semiurbanos, y rurales, donde se fue imponiendo la para-república. Allí es donde por varios días mostró las orejas, el Clan del Golfo, avanzadilla del fascismo social, con la complicidad de autoridades de policía y ejército.

En cualquier caso, a la fecha, con el antecedente de lo padecido en la elección para congreso, el resultado electoral que sea tendrá que ser vigilado hasta el escrutinio por miríada de testigos y veedores. No hay garantía de la justicia electoral, en la medida que el software requerido sigue todavía en veremos, como lo recordó este viernes el magistrado del CNE, Luis Guillermo Pérez. De otra parte, el episodio del general Zapateiro, quien con cualquier pretexto se vino lanza en ristre contra el candidato Petro, cuando el art. 2019, se lo prohíbe, y nada pasó, incluida la cínica e infundada excusa del Mindefensa Molano que salió “indemne” de la tercera moción de censura.

Con estas premisas, el comentario del editorialista, director de la ESAP, Pedro Medellín, que los regímenes políticos no resisten las fallas de la justicia, podría ser cierto, en el sentido, que se degeneran democráticamente, como es el caso del colombiano, al que el grupo presidencialismo y participación caracteriza como Para-presidencial, no al estado.

Porque todavía tiene la talanquera de la Corte Constitucional, y, a ratos, la Corte Suprema de Justicia. Por eso urge el cambio de gobierno en Colombia, que a la degenerada coalición de la reacción y la derecha la reemplace un gobierno de oposición de centro izquierda con apelación democrático liberal que recoge la propuesta del Pacto Histórico, para que salgamos de la noche de la guerra social y transitemos hacia la paz democrática.

Las urnas pronto lo dirán. La intelligentsia tiene que ayudar en tal cometido, sin que se produzca y generalice una nueva traición de los intelectuales, como la que indujo a la escritura de Julien Benda. Porque ya hay silbos de llama en la brasa de la democracia subalterna.

Edición 777 – Semana del 14 al 20 de mayo de 2022

1 Director Grupo Presidencialismo y participación, Minciencias/Unijus, UNAL. Presidente IGS – Colombia. Director Revista Pensamiento de Ruptura.

2 Cita de Gramsci, tomado del Cuaderno 13 de la cárcel: “En el análisis del tercer grado o momento de las relaciones de fuerza existente en una determinada situación, se puede recurrir con utilidad al concepto que, en la ciencia militar, se denomina “coyuntura estratégica”, o sea, con mayor precisión. “al grado de preparación estratégica del escenario de la lucha uno de cuyos principales elementos está dado por las condiciones cualitativas del personal dirigente y de las fuerzas activas que se pueden llamar de primera línea (comprendidas también las de asalto).
El grado de preparación estratégica puede dar la victoria a las fuerzas “aparentemente” (es decir cuantitativamente) inferiores a las adversarias…Entre los elementos de la preparación de una coyuntura estratégica favorable deben incluirse justamente aquellos considerados en las observaciones sobre la existencia y la organización de un grupo militar junto al organismo técnico del ejército nacional.” En Escritos Políticos de Antonio Gramsci, 1917-1933. Cuaderno 54 de pasado y presente. Siglo XXI Editores. México, 1977, p. 367.

3 Inflación anual del IPC: 9,23%, según lo informa el DANE, Colombia.

4 Es corriente citar sobre la no deliberación de las FFAA, lo que dijo al respecto, hace 80 años, el primer presidente del Frente Nacional, Alberto Lleras Camargo en su discurso del Teatro Patria, posterior al fin pactado de la violencia bipartidista.

5 La expresión hegemonía es de cuño gramsciano-leninista. Corresponde en ciencia política a la función política de dirección, consentimiento, persuasión. Es la prueba en la praxis política de la potencia creadora, productiva de la política, que no es ni puede ser reducida a la función de dominio, coerción o violencia. En últimas, según el propio Gramsci, el entendimiento complejo de la política hace parte de la cosecha intelectual y práxica de Nicolás de Maquiavelo, quien en De Principatibus metaforiza a la política en forma plástica con la figura del Centauro, el ser mítico que es animal y humano al mismo tiempo.

6 Robledo no pudo ejercer su nombramiento, 2018-2022, porque fue demandada ante el Consejo de Estado, alegando que estaba incursa en doble militancia, cuando aceptó ser parte de la fórmula de la Colombia Humana., sin renunciar a la Alianza Verde previamente. El fallo del Consejo le mantuvo la curul, pero la Corte Constitucional lo anuló. La decisión última se resolvió mediante conjuez, porque había un empate 4-4. Fue una mujer la que produjo el desempate, Ruth Stella Correa. La “representante” debió renunciar a su curul de representante de la Alianza Verde el 26 de enero de 2017, para cumplir con el art. 107 de la C.N.

7 Esta expresión fue acuñada desde el año 1999, en una publicación de izquierda democrática y social, Contravía, en una pieza editorial que se publicitó en la salida del número tres, con una separata de varios miles de ejemplares.

8 La otra se le atribuye al dictador, el pacificador de la Violencia, el general Gustavo Rojas Pinilla. En esta tuvo participación el notable científico social, y activista socialista, Antonio García Nossa, por lo que fue censurado a lo largo de su vida.

9 El líder incontestado del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, alega hasta hoy, la traición del presidente de la paz negociada, Juan Manuel Santos, porque supuestamente engañó al gran elector de entonces. En lugar de someter a las Farc – EP cum manu militarii, vendió la pretendida victoria militar de las FFAA, que no política, sobre la insurgencia subalterna refugiada en su retaguardia estratégica en el sur de Colombia.

10 Esta coalición permitida por la ley electoral, y reforzada luego por el Estatuto de la Oposición, Ley 1908 de 9 de julio de 2018. La Alianza Verde obtuvo los segundos mejores resultados en las elecciones para Congreso del 11 de marzo de 2018, obrando como fuerza de oposición moderada.

11 Jennifer Pedraza, la líder estudiantil de ACREES, quien fue una caracterizada interlocutora en aquella lucha, tres años después, en la elección de Congreso de 2022, fue elegida representante a la cámara por Bogotá, en su condición de candidata del partido Dignidad, el nombre que adoptó el MOIR luego de separarse del PDA, y asumir una nueva identidad política en interlocución con nuevas fuerzas gremiales y políticas de la burguesía agro-industrial y la pequeña burguesía urbana de las ciudades intermedias.

12 En los Cuadernos de la cárcel (1929 – 1935), Antonio Gramsci escribe un conjunto de notas que responden a cómo los grupos y clases subalternas, objeto de dominación, explotación, subordinación y opresión se sacuden de éstas, y conquistan de modo progresivo la autonomía política, a través de la lucha contrahegemónica que libran contra el bloque de poder dominante en una determinada formación social estatal nacional.
Esta situación prueba cuál es la relevancia de la función intelectual que hace posible la catarsis que posibilita el paso de la infraestructura económica-social a las superestructuras complejas. Para transformar en sus luchas democráticas el sentido común de los subalternos sujetos a la dominación del bloque oligárquico para referirla en el caso colombiano.

13 Es lo informado en el estudio que divulgó en parte el analista León Valencia, el pasado 28 de abril de 2022.

   
 
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