Una mirada a la
narrativa de la Paz Total

 
 
 

Las organizaciones de la sociedad civil tienen ante sí un reto mayúsculo, que se deriva de las coincidencias entre muchas de sus más significativas propuestas y demandas históricas y actuales y en particular su compromiso con la paz y lo que el actual gobierno representa y propone, lo que en principio se traduce en respaldo a la Paz Total…

 
Antonio José Madariaga Reales
 
Ciudadano comprometido con la verdad, la paz y la reconciliación
 
 

“...este tomo busca contribuir a la construcción de una lectura pluralista sobre el pasado, a allanar el gran abismo que persiste entre lecturas disímiles sobre la guerra que poco o nada dialogan.
Una de las conclusiones de varios ensayistas de la CHCV es que el sectarismo y la incapacidad de discutir y debatir ideas  están entre los factores que más han atizado la guerra.
Un asunto que no solo ha sido un impedimento para el reconocimiento de ciertas responsabilidades en el marco del conflicto, sino que ha sido un obstáculo para reconciliar a los colombianos definitivamente como nación. La existencia de múltiples miradas sobre el pasado es inherente al debate democrático.
Reconocer que la violencia responde a múltiples factores y no a la naturaleza de nuestra sociedad nos permite mirar al pasado, examinarnos, ofrecer un contexto y actuar de cara al futuro. No matarás es un alto en el camino que clama por considerar la vida como un pilar, sacralizarla e instaurar un tabú sobre la muerte”.
!No mataras!, Informe Final de la Comisión de la Verdad

Los anuncios y acciones desarrolladas por el gobierno nacional en el marco de la paz total han suscitado un conjunto de reacciones y ambientado diversas posturas que van desde el rechazo y la satanización de la propuesta, por lo demás comprensible por los intereses económicos, políticos y de poder territorial que tocan y por la necesidad de la oposición principalmente del Centro Democrático y de Cambio Radical de posicionarse para ser alternativa de gobierno en el futuro, hasta las controversias entre los diferentes acercamientos que partidarios y defensores de la paz negociada tienen del tema, a lo que se agregan las recientes posturas de diversos protagonistas de la negociación y el Acuerdo que el gobierno Santos culminó exitosamente con las extintas Farc.

Se hace necesario entonces caracterizar esas posturas, identificar la naturaleza de las disputas y tratar de encontrar las formas de tramitar las diferencias entre quienes comparten el propósito de la paz total pero tienen distintas aproximaciones, entre quienes encuentran la necesidad de trazar de una vez “líneas rojas” y quienes consideran que los límites se definen en el marco del propio proceso y a su vez encontrar la forma de hacer lo anterior evitando dar razones que puedan servir de excusas para la acción de quienes prefieren la “guerra total” a la paz total.

La primera disputa en este caso es una disputa por la narrativa de la Paz Total de cara a la población. En tal sentido corresponde al gobierno avanzar de manera rápida y contundente en precisar algunos aspectos de la narrativa que están, a mi modo de ver, débil o insuficientemente presentados que es a lo que se refiere este texto. Nos referimos de manera particular a los siguientes:

a) La Paz Total como forma democrática de tratamiento de los conflictos y garantía de la satisfacción de los derechos. De lo que se trata en este caso es de desarrollar de manera permanente y reiterativa la propuesta de vieja data de los sectores democráticos en el sentido de que el primer protagonista de la paz es la ciudadanía y que los métodos son el diálogo y la deliberación. En esa línea caminan tanto los diálogos regionales vinculantes como el tratamiento a la protesta social, incluido el delicado temas de tierras. Sin embargo y en este último tema se hace necesaria mayor sincronización entre los concernidos de parte del gobierno, (Agricultura, Unidad de Restitución, Unidad de Victimas, etc.). Explícitamente excluyo Defensa, porque creo que justamente parte de la narrativa en disputa es entre los viejos métodos que consideran a ese ministerio protagonista en la respuesta a un conflicto típicamente civil, que por lo tanto tiene que resolverse con las medidas administrativas y legales existentes y que debe afrontarse a mediano plazo, (con la necesidad de victorias tempranas), con el conjunto de la Reforma Agraria y no menos importante con la implementación profunda, rápida y sostenida de la Reforma Rural Integral que es una parte importante de la misma y con el diálogo como método básico de tratamiento de todas las conflictividades y las transformaciones necesarias para proteger y garantizar derechos como punto de llegada. Resulta indispensable, desarrollar procesos no solo para la participación, principal fuente de legitimidad, también para convocar a diversos actores de la sociedad civil para fortalecer el relacionamiento de estos con las perspectivas de cambio.

Aquí la disposición que muestren los movimientos sociales y el sector privado a dar el espacio y el tiempo necesario para debatir públicamente y consensuar las salidas a los conflictos de tierra y territorio y otros conflictos sociales y ambientales es vital para este propósito.

b) La Paz total como marco para la negociación con actores armados y/o actores generadores de violencia: En este caso creemos que se requiere enviar precisos mensajes en al menos las siguientes direcciones:

I) La implementación Integral del Acuerdo Final está fuera de toda duda y es condición sine qua non para cualquier proceso de diálogo y negociación ahora y en el futuro. De hecho el mensaje debería ser que esa implementación está fuera de los diálogos y posibles negociaciones, ya es un hecho cierto. Por lo tanto no habrá modificaciones a lo negociado con las extintas Farc, podrá haber adiciones o nuevos procesos, normas o medidas, pero no revisión de lo ya acordado. Son barreras infranqueables, así como las que generan el Estatuto de Roma y los principios de la Constitución del 91.

II) Se reconocen las estrategias y métodos del proceso de La Habana, el valor de la experiencia adquirida y de quienes protagonizaron ese esfuerzo y se implementarán los cambios necesarios y suficientes en las estrategias y métodos derivados de las diferencias temporales, territoriales y de la naturaleza y caracterización de los actores actuales protagonistas de la violencia.

III) La urgencia es detener la “fábrica de víctimas” y aliviar al máximo el sufrimiento de las comunidades y poblaciones ya que, tal como lo dijo la Comisión de la Verdad, uno de los factores de persistencia del conflicto y por tanto de ese sufrimiento y victimización han sido las paces incompletas y/o excluyentes.

IV) Hay que caracterizar de manera precisa las distintas fases de acercamiento, exploración y los posibles diálogos y negociaciones para cualquiera de las alternativas que resulten con los actores para un nuevo Acuerdo de Paz, un proceso de sometimiento o de acogimiento u otro que se defina.

V) Los distintos actores generadores de violencia en Colombia, todos se nutren de las economías ilegales y el narcotráfico de distintas maneras y por lo tanto no puede ser un factor que decida con quien se habla y con quien no, la fuente de sus recursos o el nombre que se den. Son sus propósitos y actividades principales los que determinen la escogencia de los métodos y resultados.

Por otra parte se esperaría que se mantenga por parte de actores de la sociedad civil el apoyo y respaldo que con generosidad y empatía han tenido con el proceso llevado a cabo en La Habana y el Acuerdo Final, que incluyó el respaldo a la reelección del presidente Santos sin pedir nada a cambio como lo ha reconocido el propio expresidente Santos en la Universidad de Notre Dame en Indiana, USA hace solo un par de semanas, y por parte de los protagonistas del proceso de La Habana se exprese igual empatía y generosidad para el respaldo al proceso iniciado por este gobierno. La creación de espacios tranquilos de diálogo entre estos diversos actores podrán ayudar en ese propósito, para los que la Iglesia Católica puede hacer una gran contribución.

c) La Paz Total requiere una arquitectura institucional robusta y seria. El informe de las comisiones de empalme dejo en evidencia que la arquitectura institucional para la paz fue desmantelada por dentro, vaciada de contenidos y recursos y dejada como un cascarón incapaz de desarrollar las tareas que le competen. Se entiende desde allí que el gobierno tenga que dedicar esfuerzos a reconstruir y adecuar esa arquitectura a los propósitos de la Paz Total. Se requieren con urgencia, sin embargo, tres tipos de mensajes para afianzar la narrativa de Paz Total.

i. El primero de ellos es que hay una cabeza institucional, del ejecutivo, responsable de la Paz Total, director de esa orquesta y que todos los demás agentes del gobierno tocan la partitura según lo que ese director instruye. Está claro el papel del Congreso, de las Comisiones de Paz y el liderazgo que allí tiene Iván Cepeda. Debería ocurrir lo mismo en el gobierno.

ii. El segundo tiene que ver con la presentación de la hoja de ruta para tener tanto la arquitectura institucional de la paz reconstruida, como provistos los principales cargos que hagan efectiva y eficaz esa estructura, lo que va desde el Centro Nacional de Memoria y el Museo de la Memoria, hasta la convocatoria y funcionamiento regular de la CSIVI y demás instituciones del Acuerdo Final.

iii. El tercer mensaje debe ser hacia los distintos actores del proceso, tanto del Acuerdo, (Comunes y demás firmantes de la Paz, las instancias de verificación, seguimiento y verificación, etc.), como al Consejo Nacional de Paz, la comunidad internacional, (ya en ello se ha avanzado), Plataformas de Paz y Derechos Humanos, las organizaciones de víctimas y en particular las agrupadas en las Mesas de Participación Efectiva de las Victimas, para darles un lugar en el proceso, legitimar el mismo y consensuar con ellas su participación en lo que sigue.

Finalmente, las organizaciones de la sociedad civil tienen ante sí un reto mayúsculo, que se deriva de las coincidencias entre muchas de sus más significativas propuestas y demandas históricas y actuales y en particular su compromiso con la paz y lo que el actual gobierno representa y propone, lo que en principio se traduce en respaldo a la Paz Total por un lado y la necesidad de mantener su autonomía e independencia con respecto al gobierno por otro, pero también la de tramitar de manera respetuosa, propositiva y amorosa las diferencias que en ella existen sobre estrategias, métodos y procedimientos en aras de conseguir la Paz Total que nos merecemos.

Edición 796 – Semana del 24 al 30 de septiembre de 2022
   
 
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