Medellín puede erradicar
el hambre y la pobreza extrema

 
 
 

De acuerdo con los análisis realizados por la Corporación Viva la Ciudadanía y la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín, el municipio podría lograr un avance significativo en la erradicación de la pobreza extrema si cumpliera los compromisos del Plan y adoptara la renta básica como un instrumento permanente y de largo plazo…

 
Fernando Valencia Rivera
 
Abogado, docente Facultad de Derecho y Ciencia Política Universidad de Antioquia
 
 

Según el DANE, más de 100.000 personas en Medellín están en pobreza extrema, soportando hambre y tratando de sobrevivir con poco más de $5.000 diarios. La difícil situación, con mayor impacto en las zonas rurales y corregimientos, resulta ser mucho más alarmante en consideración al fenómeno inflacionario, que para agosto de este año ya había acumulado el 19,27% sobre los precios de los alimentos1.

En este contexto, la Renta básica, como transferencia monetaria que se complementa con otras medidas de la “Canasta básica de derechos” del Plan Municipal de desarrollo – PMD, sigue siendo una ruta de esperanza, posible y necesaria, aunque para el logro de los alcances presupuestados requiera de mayores esfuerzos. Los balances hechos por el Concejo municipal advierten la falta de regularidad en la periodicidad, cuantía y medios de pago, así como la ausencia de garantías en su financiación y un notorio rezago en la cobertura. Cumplidos casi tres años del periodo de gobierno, el número de personas beneficiadas y la cifra de recursos invertidos dan cuenta del riesgo de incumplimiento en las metas fijadas, consistentes en entregar a cada una de estas personas una transferencia periódica de $100.000 durante 36 meses.

De acuerdo con los análisis realizados por la Corporación Viva la Ciudadanía y la Veeduría Ciudadana al Plan de Desarrollo de Medellín, el municipio podría lograr un avance significativo en la erradicación de la pobreza extrema si cumpliera los compromisos del Plan y adoptara la renta básica como un instrumento permanente y de largo plazo, articulado a estrategias metropolitanas y nacionales; con herramientas de evaluación, transparencia y gobernanza que promuevan la vinculación de la ciudadanía y eviten la instrumentalización con fines políticos. En trabajos de campo hechos al respecto por estas organizaciones, con trabajadoras informales del centro de la ciudad, se evidenció la apremiante situación que viven estas mujeres (que además son cuidadoras), la desinformación que existe sobre las condiciones de acceso a la renta básica y la marginalidad en el número de personas que efectivamente llegan a recibirla; lo cual lleva a concluir que su implementación podría ser progresiva y focalizada, pero inaplazable; donde las cuidadoras(es), trabajadoras informales y población rural constituirían un núcleo prioritario.

En el Concejo y en otros espacios de ciudad se ha avanzado en la conversación sobre la posibilidad de adoptar la renta básica como medida permanente; incluso se cuenta con un proyecto de Acuerdo y con la voluntad de expertos y centros académicos, así como con la iniciativa del nuevo gobierno nacional, que fortalece la idea de articular la renta básica con el Sistema del cuidado. Medellín necesita erradicar el hambre y la pobreza extrema, para lo cual cuenta con las mejores condiciones: 1) La renta básica hace parte del PMD y se articula con una estrategia integral contra la pobreza, 2) El concejo, la administración y la ciudadanía conocen el tema y se interesan en él, 3) El programa del nuevo gobierno nacional ofrece una posibilidad por el lugar que le da a la renta básica y a la lucha contra la pobreza extrema, 4) Otras medidas, como la del Sistema del cuidado, tienen las mejores condiciones para su articulación con la renta básica, y 5) Arranca la formulación del nuevo Plan Nacional de Desarrollo, donde Medellín puede incidir con su liderazgo en la adopción de la política nacional.

El momento es propicio y por eso valdría la pena retomar la conversación, consultar la voluntad política, el compromiso de la administración y el concejo frente a un reto que se ha puesto la humanidad entera en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El primer paso debería consistir en activar una mesa plural y representativa, liderada por el Alcalde o la directiva del Consejo, que retome los avances existentes y procure concertar medidas a corto plazo; no solo porque se agota el periodo de gobierno y se formulará el PND, sino también porque se aproxima la campaña electoral y la renta básica podría quedar atrapada en esa vorágine, y, ante todo, porque el hambre no da espera.

El Concejo debate actualmente la autorización para que el municipio venda la propiedad accionaria que tiene en la empresa Tigo – Une por un valor de 2,5 billones de pesos, y su decisión está condicionada a que los recursos se destinen a un proyecto estratégico. ¿Habrá una mejor estrategia que la de contribuir a superar la pobreza extrema y reconocer la labor del cuidado?

Edición 796 – Semana del 24 al 30 de septiembre de 2022
   
 
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