Petro y la Andi: relaciones difíciles

 
 
 

Aunque en reciente entrevista a Yamid Amat, Bruce Mac Master mostró su complacencia con la ya aprobada reforma tributaria, es claro que las relaciones entre el gobierno de Gustavo Petro y la Andi, y quizás con otros gremios, sean apenas cordiales.

  Germán Ayala Osorio
 
Comunicador social-periodista y politólogo – La otra tribuna
 
 

En la historia de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, sucesivos gobiernos le han apostado a mantener una idílica amistad con específicos agentes económicos de ese estadio de poder llamado sociedad civil, en el que los gremios de la producción están acostumbrados a definir y en ciertos casos a imponer a los presidentes, políticas fiscales y a fijar los términos de la política macroeconómica. Y lo han hecho así en buena medida porque los presidentes han sido electos con millonarios aportes de los empresarios que siempre supieron sacar provecho de esas relaciones de subordinación. Y para lograrlo, han echado mano de presiones de todo tipo y de la sempiterna “puerta giratoria” que, a pesar de estar penalizada en la ley 1474 de 2011, fue usada en los gobiernos de Santos y Duque, de acuerdo con el portal periodístico Vorágine.

El paso de dirigentes gremiales a ocupar cargos públicos, por ejemplo, constituye una práctica política (una mini puerta giratoria) con la que claramente los presidentes pagan favores a los mecenas que aportan millonarias sumas de dinero a las campañas. Baste con recordar al dirigente gremial, Luis Carlos Villegas, por varios años presidente de la Andi, quien fungió como ministro de la Defensa en el gobierno de Juan Manuel Santos.

Con la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño las principales cabezas de los gremios económicos sintieron el cambio no solo en la forma como venía operando la “mini puerta giratoria” y el pago de favores, sino en las prioridades y en la autonomía del nuevo presidente, en virtud de que Petro maneja bien el tema económico y conoce la historia de sumisión de casi todos los presidentes de la República al poder de estos agentes económicos de la sociedad civil.

Son varios de los rifirrafes que han ocurrido entre Petro y líderes empresariales como Bruce Mac Master; incluso, entre el ministro de Hacienda, Antonio José Ocampo y el ratificado presidente de la Andi.

La reforma tributaria, aceptada a regañadientes por Mac Master, fue la cereza de los fuertes cruces de mensajes entre el presidente de la República y la cabeza visible de la Andi. Desde el Ejecutivo se intentó romper la cohesión gremial, pero no lo logró. La implementación del acuerdo de paz fue el inicio de los enfrentamientos, a partir de la necesidad urgente de que los ricos contribuyan al fisco para que el gobierno use esos recursos para hacer la reforma agraria.

En su momento, Petro les dijo a los agentes económicos de la sociedad civil que “si el primer punto del primer requisito vale de 30 a 60 billones, entonces ¿qué hacemos? Los más ricos de los ricos no quieren pagar impuestos, quieren que lo pague la gente trabajadora, como si eso fuese justicia social, como si eso fuese un pacto social y un pacto social, es un pacto por la paz”.

En los tiempos de la seguridad democrática, los ricos de Colombia pagaron sin chistar el impuesto a la seguridad, que no fue otra cosa que un tributo que se usó para la guerra, una vez le tocó al país “nacionalizar” el Plan Colombia, pues los millonarios recursos recibidos de donantes internacionales no iban a alcanzar para mantener el costoso ritmo de la guerra sin cuartel que impuso el entonces presidente, Álvaro Uribe Vélez a través de su política de seguridad democrática.

Aunque en reciente entrevista a Yamid Amat, Bruce Mac Master mostró su complacencia con la ya aprobada reforma tributaria, es claro que las relaciones entre el gobierno de Gustavo Petro y la Andi, y quizás con otros gremios, sean apenas cordiales. Lo que si queda claro es que, por cuatro años, estos agentes económicos de la sociedad civil, acostumbrados a presionar a ministros y a los propios presidentes, deberán morigerar sus prácticas.

Eso sí, el país necesita de la plena colaboración entre estos actores económicos y el gobierno nacional, pero también se requiere el establecimiento de unas nuevas relaciones basadas en el mutuo respeto. Por ahora, el pulso lo van ganando Petro y su ministro de Hacienda.

Edición 803 – Semana del 12 al 18 de noviembre de 2022
   
 
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