Doce retos para la construcción
de Paz Total en Colombia

 
 
 

En Colombia podemos juntar la Paz Total con la Paz Completa, que es el concepto que se había construido y por el que trabajábamos, en el sentido de obtener la “completud” alcanzando la paz con el ELN, la última guerrilla que falta para lograr cerrar el conflicto armado interno, pero el presidente Gustavo Petro nos ha sorprendido gratamente enviando un mensaje a la nación y al mundo, de que va a desarrollar una iniciativa buscando desactivar todas las violencias.

  Carlos Arturo Velandia
 
Promotor de paz
 
 

RETO 1: Construir un relato comprensible y actualizar
la normatividad vigente para el propósito de la Paz Total

El anuncio de la Paz Total en términos generales nos ha tomado por sorpresa a todos los investigadores, a los que trabajamos estas temáticas y hacemos investigación sobre sobre las paces en distintas latitudes; en primer lugar porque el concepto no existía, no hay antecedentes de que alguien hubiese juntado las dos palabras: Paz y Total y tratará de construir una nueva acepción o concepto, quizás lo que más se le pudiera parecer, y con el que algunos se han confundido, pero guarda inmensas diferencias y distancias históricas, es el planteamiento que hizo Emmanuel Kant, filósofo alemán hace más de 200 años cuando planteó para el mundo la Paz Perpetua, entendida como un statu-quo entre las naciones convertidas en Repúblicas constitucionales; pero la paz perpetua de aquellos tiempos poco o nada se refería a conflictos al interior de un Estado, se refería a la paz entre las naciones; de modo pues que no hay manera de correlacionar la Paz Total con esa teoría.

El anuncio de la Paz Total en términos generales nos ha tomado por sorpresa a todos los investigadores, a los que trabajamos estas temáticas y hacemos investigación sobre sobre las paces en distintas latitudes; en primer lugar porque el concepto no existía, no hay antecedentes de que alguien hubiese juntado las dos palabras: Paz y Total y tratará de construir una nueva acepción o concepto, quizás lo que más se le pudiera parecer, y con el que algunos se han confundido, pero guarda inmensas diferencias y distancias históricas, es el planteamiento que hizo Emmanuel Kant, filósofo alemán hace más de 200 años cuando planteó para el mundo la Paz Perpetua, entendida como un statu-quo entre las naciones convertidas en Repúblicas constitucionales; pero la paz perpetua de aquellos tiempos poco o nada se refería a conflictos al interior de un Estado, se refería a la paz entre las naciones; de modo pues que no hay manera de correlacionar la Paz Total con esa teoría.

Sin embargo, aquí en Colombia podemos juntar la Paz Total con la Paz Completa, que es el concepto que se había construido y por el que trabajábamos, en el sentido de obtener la “completud” alcanzando la paz con el ELN, la última guerrilla que falta para lograr cerrar el conflicto armado interno, pero el presidente Gustavo Petro nos ha sorprendido gratamente enviando un mensaje a la nación y al mundo, de que va a desarrollar una iniciativa buscando desactivar todas las violencias. Pero ¿qué significa esto de desactivar todas las violencias?, no quiere decir que desaparezcan, ni mucho menos negar u ocultar la existencia de conflictos, significa poner fin al uso de las armas en la política, y desactivar las violencias al punto de que no se conviertan en una amenaza para el Estado social y de derecho, ni para la seguridad nacional y la soberanía, ni para la sostenibilidad democrática, como tampoco para la ciudadanía. Se pretende cerrar el viejo conflicto armado abierto desde los años sesenta, del cual el ELN es la última guerrilla vigente fundada al calor del triunfo de la revolución cubana; lograr el acogimiento de la ley y darle plena validez al Acuerdo de Paz firmado el 24 de Noviembre de 2016 en el Teatro Colón, entre el Gobierno Nacional y la insurgencia de las Farc – EP; así como también reducir los fenómenos de violencia, a asunto de “alta policía”, del mismo modo como la gran mayoría de países maneja la lucha contra criminalidad y el delito.

Esta Paz Total persigue la recuperación de los territorios que hoy están en poder de las organizaciones que ejercen violencia, territorios en los que el Estado es precario o es ausente, y en los que los ilegales han impuesto un “orden sustituto”, arbitrario y autoritario, en los que se ha impuesto un “orden” que nada tiene que ver con el consenso, ni con la participación voluntaria de las comunidades que los habitan.

En estos territorios, las organizaciones armadas, indistintamente del origen o perfil ideológico, imponen su voluntad a los habitantes, establecen los relacionamientos entre las personas, someten a la institucionalidad presente, dirimen conflictos e imparten justicia, intervienen los circuitos económicos, fijan precios, establecen tributos, y se abrogan el derecho de la representación política, porque hablan “en nombre de las mayorías, del pueblo o de la sociedad”; es decir hacen las mismas cosas que hace un Estado, solo que en estos territorios “los nuevos Estados” son ilegales, ilegítimos y criminales.

La Paz Total tiene un propósito “recuperador de territorios y liberador de comunidades”, para el Estado social y de derecho empezando por reducir los fenómenos de violencia que se han disparado de una manera exponencial, y que además generan alarma general toda vez que no es el Estado legítimo el que cubre y protege los territorios ocupados por los actores ilegales, porque se han convertido en una amenaza real para el Estado sobre todo en los territorios periféricos o de frontera.

El Estado debe recuperar los territorios y liberar a los ciudadanos, para restituir sus derechos, pero siempre sobre la base de que el Estado cumpla con sus deberes y obligaciones, sobre todo con los de proteger la vida y las libertades ciudadanas.

Además, la Paz Total recuperará los territorios que hoy están en poder de organizaciones que claramente tienen un mando reconocido, con capacidad de desarrollar operaciones bélicas o violentas concertadas, y que tienen presencia continuada y sostenido en territorios reconocidos.

Al día de hoy, el espectro de organizaciones armadas criminales puede sumar más miembros y territorios que las guerrillas, disidencias y resurgencias juntas, de tal modo que podrían configurar un cuadro de cerca de 10.000 efectivos; con una capacidad de letalidad ostensible y de impacto en la vida política y social de comunidades cada vez más amplias.

Ahora bien, normalmente una iniciativa gubernamental está precedida de una ley o de un relato; pero en este caso no existía un relato escrito justificatorio de la Paz Total, pero si una Ley, la 418 más conocida como Ley de Paz, la cual debe ser actualizada cada cuatro años por agotamiento de su vigencia, pero que para los retos de hoy había quedado desueta e insuficiente. Por ello en el Congreso de la República ha cursado la reforma de esta ley, con lo cual ya hay un marco normativo suficiente, que faculta al gobierno y otras autoridades adelantar los distintos diálogos: el político con el ELN y el Jurídico – Social con las llamadas disidencias, resurgencias y organizaciones criminales.

El que no existiera un relato previo que explicara que es la Paz Total, ha permitido que muchas personas, que vivimos con pasión y con dedicación los asuntos de paz, ya sea por oficio o por vocación, estemos escribiendo y polemizando sobre el concepto y sus contenidos, en escritos en medios de prensa, en foros y programas periodísticos, en ámbitos académicos; en lo que algunos han denominado “en medio de un caos creativo”, al punto de que hoy ya existe un relato comprensible, aunque no cerrado ni agotado, pero si es posible explicar y comprender que es la Paz total, sus motivaciones, sus componentes y sus procedimientos, para el caso colombiano.

RETO 2: Hacer pedagogía social para que la sociedad la entienda y la asuma

Superado el primer reto, el de tener un relato comprensivo y una ley precedente que legitime los actos del gobierno en materia de Paz Total, hay que explicarlo y socializarlo buscando la comprensión y la asunción por parte de la sociedad, presupuestos fundamentales en la construcción de una política pública eficaz.

En segundo lugar se debe superar otra de las grandes dificultades que está en explicar que lo “Total” en la paz es poder hacerla con todos los actores y factores no estatales de violencia, entre los que se encuentran la insurgencia del ELN, los agrupamientos guerrilleros autodenominados disidencias de Farc, la organización resurgente denominada Segunda Marquetalia, y además con las organizaciones criminales; aquellas que se caracterizan por tener un mando reconocido, unas operaciones sostenidas y una territorialidad, entre las que se encuentran una veintena de organizaciones que en su totalidad son expresión de la macrocriminalidad y multicriminalidad, tanto por la diversidad de sus actividades como por el volumen y peso de sus acciones.

No es sencillo asumir y aceptar que se deba hacer “las paces” con la criminalidad, cuando es función del Estado combatirlas y someterlas al imperio de la ley, y mucho menos cuando el diálogo y la negociación presuponen ceder para lograr el sometimiento.

La razón de por qué hay que hacerlo está en que todas las violencias nos han tomado ventaja, al punto de tener vastos territorios desprotegidos y sin una presencia efectiva real del Estado, territorios en los que las organizaciones al margen de la ley fungen como Estado y lo sustituyen con mediante formas de dominación y control totalitarios, que suprimen los derechos ciudadanos, coartan las libertades y obstruyen la función del Estado social y de derecho.

En regiones del Chocó, la zona Pacífico, del Catatumbo, del Sur de Bolívar, Nordeste Antioqueño, Bajo Cauca, Arauca, región de la Amazonia y la Orinoquia y en zonas de Cauca y Nariño; no está el Estado legítimo, están otros que lo suplantan y han establecido regulaciones en la economía, imponen tributos, imparten justicia, establecen normas de convivencia, se erigen como autoridad y además representan a las comunidades sometidas en su sentir y pensar.

Estas razones poderosas hacen parte de la argumentación y legitimación de la Paz Total ante la sociedad, pures se trata de cumplir con el deber y la obligación de recuperar y liberar los territorios hoy en manos de la criminalidad, para llevar allí al Estado y para que impere el verdadero Estrado social y de derecho, que somos. Por ello para comprender esta complejidad se requiere de pedagogías para que se pueda entender ese esfuerzo, y lograr que la iniciativa de la Paz Total que está desarrollando el gobierno la entienda y la acompañen la sociedad y la comunidad internacional; en esto está la base de la legitimidad.

RETO 3: Caracterizar las partes del conflicto y los actores de la violencia

Para “hacer la paz con todos”, se debe caracterizar a los actores del conflicto y de la violencia y a las partes del conflicto, pues en la Paz Total no puede caber el “pactismo con el delito” como método, lo que supone definir unos criterios claros, que sean selectivos y que se correspondan con la definición contenida en las normas, tanto las preexistentes como en las nuevas que se diseñen para el caso.

En este sentido no hay mucha dificultad en caracterizar la naturaleza política del ELN, que en cuanto parte del conflicto, se le reconoce como un actor político, reconocido por distintos gobiernos con los que ha sostenido conversaciones y diálogos de paz, donde hay dificultades al momento de caracterizar es con las llamadas disidencias y la resurgencia de Farc; pues tiene un comportamiento parecido al de las organizaciones de criminales, sobre todo porque que se han articulado a una amplia gama de actividades de economía ilegal, tales como el narcotráfico, expolio de recursos naturales, tráfico de armas, trata de personas en zonas de frontera, contrabando, secuestro, extorsión, constreñimiento a ciudadanos; por lo que conviene acudir a un procedimiento que consiste en:

1- Establecer su origen, las causas y circunstancias que rodearon su surgimiento.

2- El relato, discurso o reclamo. Sus planteamientos si los tienen.

3- Que hacen, sus actos, los objetivos de sus violencias, sus resultados y consecuencias.

Ahora bien, en el caso de las llamadas disidencias, que es una denominación que se ha utilizado de manera caprichosa, para para meter allí sin mayor criterio a unas estructuras violentas, es preciso decir que la única disidencia que deba reconocerse fue la fundada por Gentil Duarte, extinto líder de una facción que se alzó en rebeldía contra la dirigencia de las FARC-EP, cuando aún esta organización existía, y que además se negó a aceptar y firmar el Acuerdo Final de Paz.

Dicho esto, salta a la vista que hay una causa de naturaleza política en este tipo de agrupamientos, pero que se mezcla con la naturaleza criminal de sus actuaciones, habida cuenta que su crecimiento y expansión se ha hecho con grupos que se dedican de manera exclusiva a actividades de economías ilegales, y a ejercer formas de dominio territorial. Es necesario decir que en estos agrupamientos han recalado excombatientes firmantes del Acuerdo de Paz, pero mayoritariamente nuevos adeptos provenientes de organizaciones delincuenciales y de la criminalidad principalmente vinculada con el narcotráfico.

Esta circunstancia supone que desde el gobierno se debería dar un tratamiento mixto, es decir en razón de su origen y de sus actos, se deberá combinar el tratamiento político con el tratamiento jurídico; en una fórmula que haga posible la desactivación de este fenómeno de violencia organizada con acatamiento a la justicia. Resulta claro advertir en ningún caso se deberá “abrir” una negociación como si fuese una organización equivalente a las ya desaparecidas Farc – EP.

En el caso de la resurgencia de Farc, denominación que, aplicada al fenómeno protagonizado por los ex dirigentes de Farc Iván Márquez, Jesús Santrich y otros, que los acompañaron en la deserción del Acuerdo de Paz, para retornar a las armas so pretexto de incumplimiento y engaño por parte del Estado.

Ellos firmaron los acuerdos, participaron en la desmovilización de las Farc, en la dejación de armas, estuvieron en la vida pública, estuvieron en la en la lucha política sin armas; pero se produjeron unas situaciones adversas a sus vidas en la legalidad que los llevaron a tomar la decisión de volver a las armas, en cierta forma fueron empujados a tomar esa decisión por el entrampamiento por parte de la Fiscalía General de la Nación, en contubernio con una Agencia de un Estado extranjero, la DEA, para encausar a miembros de la ex dirigencia de Farc en actividades de narcotráfico, en presuntos hechos ocurridos con posterioridad a la firma de los acuerdos de paz, con lo cual serían expulsados de los Acuerdos y de la jurisdicción Especial para la Paz – JEP, y quedarían en manos de la justicia ordinaria y con el riesgo de ser extraditados para ser juzgados por la justicia norteamericana.

El entrampamiento, el cual ya está claramente establecido, les generó una situación de presión, al punto que ellos no encontraron garantías en la legalidad, por lo que decidieron volver a la ilegalidad, ya no con el propósito de montar una guerrilla para destruir el estado o para tomarse el poder, sino como una reacción frente a lo que ellos han denominado incumplimiento y el entrampamiento; circunstancias que tienen un peso específico al caracterizar a este actor.

Igual que en el caso de las disidencias deberá darse un tratamiento mixto a la resurgencia, pues la razón de su “realzamiento” está en las presiones generadas por una agencia del Estado; obviamente tampoco se puede exonerar de responsabilidad a los resurgentes por sus actos, por los cuales deberán responder ante el Estado y la sociedad.

En los casos de las organizaciones llamadas “multicrimen” son organizaciones que tienen una motivación eminentemente económica, por lo que su naturaleza nada tiene que ver con la política ni con una motivación altruista. Estas organizaciones persiguen satisfacer un interés meramente económico y particular. Sin embargo, en cuanto que se han extendidos en vastas regiones, alcanzado un determinado control territorial, y en cuanto que ejercen una presión e incidencia en las comunidades; habrá que tomar en consideración, de orden social, en el momento de que se inicien los diálogos, lo cual amerita una suerte de concertación con ellos, para que el Estado intervenga en estas comunidades en favor de sus gentes.

RETO 4: Crear los equipos idóneos para el diálogo
y negociación con todos los grupos armados organizados

Uno de los retos de primer orden que tiene el gobierno, es el de crear los equipos idóneos, solventes y capaces para dar trámite al diálogo y la negociación, según sea el actor para alcanzar los acuerdos necesarios, que hagan posible superar las violencias, hacer paz, y abandonar las armas.

La composición y el momento de la creación de los equipos debe ser planeada con precisión, pues no es un asunto de hacer listas con nombres, la inclusión de cada persona es por sobre todo una selección y búsqueda de la persona indicada, la cual ha de tener las condiciones básicas de idoneidad, capacidad, legitimidad, actitud, y disponibilidad.

Es recomendable que la exploración y definición de la arquitectura de cada proceso de diálogo sea realizado por equipos pequeños, con expertos en diálogo y negociación y conocedores del actor respectivo. Estos equipos generarán las condiciones para la conformación y entrada de otros miembros al equipo negociador. Conviene advertir que no necesariamente los miembros del equipo explorador deban ser miembros de la delegación de diálogo del Gobierno.

Para el caso específico de los diálogos y negociación con el ELN, la delegación deberá tener unas características multidisciplinares, pero no desde una perspectiva académica, sino política; porque en tratándose de pactar el fin de la guerra sobre la base de alcanzar acuerdos en materia de lo social, lo económico, en Derechos Humanos, en participación política; la delegación ha de constituirse con personas conocedoras y representativas de esas actividades. Muy seguramente en la delegación participen personas provenientes del empresariado, como también se espera que los militares estén en las conversaciones de paz desde el comienzo. En este caso conviene que sea un alto oficial en uso de buen retiro, que, sin ser representante del estamento militar, si sea representativo del mismo, con capacidad de exponer y reflejar las sensibilidades de los militares en la mesa, de servir de puente entre la mesa y los militares en activo, y que contribuya en la generación de pedagogías para que los militares tengan una cabal comprensión y asunción de los desarrollos de los diálogos de paz.

La participación de militares en servicio activo es indispensable para el tratamiento de los asuntos militares, en los que el manejo técnico y la perspectiva que de la seguridad tienen, por oficio y por vocación; esta participación deberá darse en el momento justo, cuando se vayan a tratar los puntos relativos al cese definitivo de fuego, la dejación de las armas, las ubicaciones y traslados de agrupaciones y el manejo global de la seguridad en el periodo de postacuerdo.

Pretender la participación de militares en activo desde el comienzo es inconveniente, porque la discusión de los asuntos políticos y sociales, siendo también de su interés no son de su resorte ni su competencia institucional, en tanto que, en los asuntos técnico-militares, en ellos son insustituibles.

Por otra parte, el jefe de delegación del Gobierno debe gozar de la entera confianza política y humana del presidente, pues al fin y al cabo es quien lo representa en los diálogos y negociaciones. Es recomendable que el jefe de delegación no tenga otras vinculaciones laborales ni institucionales, para que pueda actuar en total libertad, y solo bajo las directrices del presidente.

Así mismo es conveniente que la delegación del ELN esté integrada por mandos legítimos de las estructuras, sobre todo de aquellas que en otros procesos se han caracterizado por su renuencia a participar de los diálogos y se han mostrado resistentes con hechos y palabras a los diálogos de paz.

Las experiencias de diálogos anteriores enseñan que en la Mesa deben estar “los que son”, y esto vale para ambos lados de la mesa; ignorar esta lección puede generar tropiezos que pueden evitarse.

RETO 5: Lograr la simultaneidad en los procesos

La Paz Total que promueve el presidente Gustavo Petro, no solo pretende hacer la paz “con todos” los actores armados no estatales, sino desarrollarlos simultáneamente, con el propósito de que la paz con un actor no sea torpedeada por la violencia de otros actores que no están en procesos de paz. Además, la paz con todos es un estímulo para que los actores generadores de violencia concurran con mayor confianza al diálogo, pues sus demás “enemigos” también lo están haciendo.

Todos los actores generadores de violencia, indistintamente de su naturaleza, además de estar confrontados con el Estado y sus Fuerza pública, también lo están con otros actores por distintos motivos, que van desde las disputas territoriales, el acceso a fuentes de financiamiento, control de economías ilegales, cooptación de la institucionalidad local, e influencia social. Así, a manera de ejemplo vemos como el ELN está enfrentado en “otras guerras” con grupos de disidentes, en Arauca, en el Estado de Apure en Venezuela, en el Nordeste antioqueño, en los departamentos de Cauca y Nariño; con organizaciones criminales como Los Pelusos, Los Rastrojos, el Tren de Aragua en el Catatumbo; con los Caparros en el Bajo Cauca; con los Pachenca en la Sierra Nevada; confrontaciones violentas que dificulta diálogo político con el ELN, el diálogo político –jurídico con las disidencias y resurgencias y el diálogo jurídico– social con las organizaciones criminales; toda vez que estas confrontaciones además de apartarlas de una dinámica de paz, las enreda a la hora de cumplir con los mínimos que el Gobierno les ha pedido a través del Comisionado de Paz, quien les insiste en “parar de atentar, de matar, de desaparecer y de torturar es requisito y punto de partida para empezar a dialogar con este gobierno. La vida debe ser respetada”.

Por otra parte, no todos los diálogos los va a abordar la Oficina del Alto Comisionado para la Paz del gobierno, quien se hará cargo de caracterizar a los actores, de explorar su voluntad y disposición y dar trámite al diálogo político con las organizaciones que lo ameriten como es el caso del ELN, en tanto que será la Fiscalía General de la Nación la que haga el diálogo jurídico – social con las organizaciones caracterizadas como criminales, en este tipo de diálogos no debe meterse el gobierno para respetar la separación de poderes.

Asegurar la simultaneidad de los procesos será un trabajo de filigrana organizativa, pues deberán crearse los equipos necesarios y suficientes para atender los distintos diálogos, los que a su vez tendrán mesas propias, lugares distintos y ritmos diferenciados. El grueso de todo este trabajo deberá darse en los dos primeros años, con lo cual los dos siguientes, del actual mandato presidencial se podrán emplear en la implementación de los acuerdos que se van alcanzando.

RETO 6: Lograr el Cese el Fuego Multilateral propuesto por el gobierno

La iniciativa del Gobierno de llevar a todos los actores generadores de violencia a un cese multilateral de fuegos, además de establecer una condición básica, que puede interpretarse como “un peaje” de demostración de voluntad, para producir alivios a la sociedad; es el mecanismo apropiado para definir los actores que estarán en el proceso de Paz Total y los que no, pues se trata de que desde un comienzo los esfuerzos por la paz sea una reafirmación de protección a la vida, y para rodear los distintos procesos de diálogo de un clima de credibilidad y apoyo social.

A la fecha, las exploraciones del gobierno con 17 grupos armados ilegales han permitido reducir la violencia y salvar vidas, lo cual demuestra que la iniciativa de cese multilateral puede ser eficaz.

Conviene que los procesos de diálogo discurran sin violencia, para lo cual la voluntad de cada uno de los actores, y partes del conflicto armado es determinante, porque depende de sí mismo, más que de terceros. Al respecto el ELN ha insistido en la bilateralidad, haciendo de ella una especie de línea roja, que puede convertirse en un escollo insuperable si no se la maneja con flexibilidad, pues el ELN no puede equipararse a un Estado, y en cuanto parte del conflicto debe reconocer su dimensión, y su realidad específica.

No es conveniente que el gobierno se enfrasque en una negociación parcial para el cese del fuego parcial o temporal, que le restará esfuerzos y tiempo para alcanzar el acuerdo final. La discusión y negociación sobre el cese el fuego debe ser para el cese definitivo, cualquier otro enfoque sobre el cese del fuego aletargará la negociación y prolongará el conflicto innecesariamente.

Por ello el cese el fuego multilateral debe ser la voluntad que se expresa en palabras, convertida en hechos reales de las partes, no tanto como gestos hacia el gobierno sino hacia la sociedad que es la que sentirá el alivio.

RETO 7: Lograr un alto nivel en la implementación del Acuerdo del Teatro Colón

Se necesita que en la medida que van avanzando los diálogos de paz, se logre una amplia y profunda implementación del acuerdo final de paz que se firmó entre el estado colombiano y la guerrilla de la Farc en el Teatro Colón, el 24 de noviembre de 2016, pues el bajo nivel y ritmo de implementación, además del desgano del gobierno del presidente Duque, llevó al acuerdo a un nivel de incumplimiento, que no solo afectó a los excombatientes de las Farc, sino que ha enviado un mensaje nocivo a las demás organizaciones armadas ilegales, porque han perdido la confianza en el Gobierno, a quien ven como un incumplidor de acuerdos, convenios y tratados.

El Gobierno debe restablecer y revalorizar su capacidad de cumplir lo que acuerde en el marco de la regla de oro de “Pacta Sunt Servanda”; que se traduce en la capacidad y disposición de cumplir lo pactado.

Así mismo, el gobierno tiene a su cargo dar vitalidad a unas negociaciones, en las que ll valor de la palabra se ha perdido por cuenta de los incumplimientos o bajo nivel de implementación de los acuerdos, partiendo de que a la mesa las partes llegan a dialogar para pactar, a pactar para cumplir y cumplir para cambiar.

De modo que la implementación de los acuerdos de paz vigentes, así como la realización de una revisión, actualización y ajuste de los acuerdos de paz que se han realizado desde los años noventa a la fecha; para superar las inconsistencias, para cumplir cumpliendo, al mismo tiempo que se los incorpora, revaloriza y se los protege en el nuevo espíritu de la Paz Total.

RETO 8: Incorporación real de las propuestas de los territorios en el Plan Nacional de Desarrollo, formuladas en los diálogos sociales regionales vinculantes

La iniciativa del gobierno de adelantar los diálogos sociales regionales vinculantes, en más de cincuenta regiones del país, es un desarrollo de la democracia participativa consignada en nuestra Constitución Nacional; que a diferencia de otros procesos participativos donde la consulta no es vinculante, en esta ocasión se pretende que las gentes de los territorios mediante diálogos sociales con la institucionalidad local, regional y nacional, expongan sus propuestas, proyectos y expectativas, para ser incorporadas al Plan Nacional de Desarrollo; con lo cual tendrán presupuesto y estarán protegidas por mandato legal.

En el pasado algunas administraciones han realizado los llamados “presupuestos participativos”, en los que se les consulta a los ciudadanos sobre sus preferencias al momento de aplicar un determinado porcentaje de los recursos presupuestales, pero que no han tenido mayor desarrollo y tampoco una fuerza vinculante real, con lo que muchos de estos ejercicios de participación terminan siendo inocuos.

En esta ocasión el proceso de participación y consulta se desarrolla a escala nacional, en diálogos en los que la totalidad de los ministerios y funcionarios del nivel central están comprometidos, tanto en la consulta como en el cumplimiento.

Esta participación de la sociedad hace parte de la política programática del actual gobierno, que se desarrolla de manera independiente de la Paz Total, pero conectada con ella, toda vez que la participación de la sociedad es un asunto que la guerrilla del ELN ha tomado como bandera, de tal modo que los diálogos de paz con esta insurgencia tendrán como telón de fondo un importante nivel de participación y consulta a la sociedad.

Resulta claro advertir que el cumplimiento del gobierno a las consultas vinculantes, en el marco del Plan Nacional de Desarrollo, será una especie de prueba ácida sobre el cumplimiento del gobierno, en momentos donde la confianza es muy baja. De modo que cumplir es fundamental para avanzar en los diálogos de paz, y en la formulación de los acuerdos definitivos.

RETO 9: Lograr una cooperación real de las autoridades
y del Gobierno venezolano, para La Paz Total en Colombia

La decisión del Presidente de la República de vincular a Venezuela como parte integrante del grupo de Países Garantes, hace parte de asumir en su integralidad el proceso de diálogo con el ELN, tal como venía desarrollándose durante el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, pero también porque Venezuela es una parte con una mayor implicación en el conflicto colombiano, a causa de que cerca del 70% de la fuerza global del ELN está ubicada en territorios de frontera y transfrontera, y una buena parte de su dirigencia hace presencia en este país; al punto que se ha convertido en una fuerza que ha asumido unos roles de defensa de la Revolución Bolivariana, la que el ELN ha asumido como propia y por la cual está dispuesto a defender y promover en suelo venezolano.

Esto no ha escapado a la observación de algunos analistas que conceptúan que hoy en día el ELN es una guerrilla binacional, o que al menos tiene dos agendas: una en Colombia y otra en Venezuela; aun así, no deja de ser inquietante el hecho de que el ELN en suelo venezolano está creciendo con incorporaciones de ciudadanos nativos de Venezuela.

La reciente instalación de la Mesa de diálogos del gobierno colombiano con el ELN en Caracas no deja de ser inquietante por cuanto lo recomendable sobre países sede de diálogos de paz, es que tengan una situación doméstica estable, para que las situaciones internas del país no se reflejen en la Mesa y para que la dinámica de la Mesa no interfiera en los asuntos internos del país que ofrece su territorio para diálogos de paz.

Sin embargo, hemos de reconocer que la participación de Venezuela, además de ofrecer sus buenos oficios, es una participación interesada dada la presencia de facto de contingentes guerrilleros en su territorio, que tiene un impacto real sobre las seguridades nacionales de Colombia y Venezuela; por lo que se espera que las autoridades y el gobierno de ese país coopere en los esfuerzos de paz, al tiempo que estrecha los lazos de cooperación entre Estados para hacer de la frontera territorios seguros y para combatir conjuntamente todas las formas de criminalidad y delincuencia transnacional.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, las que estuvieron alteradas y suspendidas en los últimos seis años, permite generar un clima de cooperación integral entre los dos Estados, en el que se espera que la cooperación para la paz sea clara, decidida, real, y eficaz; sobre la base del respeto mutuo, del reconocimiento al derecho de libre autodeterminación, de la aplicación de los principios de no injerencia en los asuntos internos de otros países y en el de buena vecindad.

RETO 10: Que el ELN resuelva positivamente la encrucijada del alma de combatir o no al gobierno del Pacto Histórico, un gobierno de izquierdas, de estirpe popular y con un programa de democracia avanzada y progresista

El ELN desde su fundación definió sus líneas ideológicas y políticas, las cuales ha ido modificando con el pasar de los tiempos y por los cambios que han ido ocurriendo en el mundo y en nuestro país. Sin embargo, estos cambios internos no han sido automáticos, el ELN reacciona con lentitud frente a los cambios, lo cual aparentemente les da cierta estabilidad y coherencia histórica, pero también poca flexibilidad para reaccionar frente a los cambios, y mucho más cuando estos se dan de manera tan dramática, como el ocurrido en nuestro país con la llegada de la izquierda al poder de la izquierda democrática, tras doscientos años de gobiernos derivados del bipartidismo liberal – conservador y de estirpe oligárquica.

Grande encrucijada en el alma se ha generado en el corazón de la organización insurgente del ELN, que tendrá que definir entre hacer la guerra a un gobierno democrático de estirpe popular, o por lo contrario, pactar el fin de la guerra para cerrar el conflicto armado interno, y dar apertura a la construcción de más poder popular en la legalidad y en el Estado Social y de Derecho que rige a todos los ciudadanos; al tiempo que como fuerza política sin armas se vincula a la construcción de paz y país y a la ampliación de la democracia.

Este cambio histórico, deja al ELN sin base argumental para continuar con su proyecto armado de pugnar por transformaciones desde la presión de las armas, ya no es necesaria, porque el “Gobierno de nación, paz y equidad”; que el ELN propusiera al país en 2005 ya ha llegado.

RETO 11: Que la izquierda radical, la que mantiene un pie en la legalidad es empática y justificativa de la lucha armada, resuelva definitivamente deslindar campos con las organizaciones insurgentes, y asumir integralmente el proyecto de gobierno como propio

La otra encrucijada en el alma es la que se ha instalado en el pecho de algunos movimiento políticos y sociales de izquierda y de derecha, que ven con simpatía las acciones armadas de las guerrillas y grupos que genéricamente denominamos paramilitares; es hora de que se decidan por aceptar la victoria del Pacto Histórico como el proyecto democrático que realmente interpreta a la mayoría de los colombianos; pues no puede continuarse con la ambivalencia de corazones partidos entre la violencia y la legalidad.

La izquierda colombiana debiera tener presente como referente lo ocurrido en España, en el País Vasco, cuando la izquierda abertzale, la izquierda independentista del pueblo vasco le dice NO a ETA: no más lucha armada, no más violencia, ni un solo disparo más, porque las armas son un estorbo para la construcción de democracia y alcanzar las reformas que están buscando.

Esta posición y presión positiva de la izquierda abertzale fue determinante para que ETA declarara la proscripción de la lucha armada, suspensión definitiva del uso de la violencia y lo anunciara públicamente el 20 de octubre de 2011.

RETO 12: Desarrollar una estrategia eficaz para reducir el narcotráfico de tal modo que se rompa el asocio entre organizaciones armadas ilegales y narcotráfico

Se necesita que el gobierno lidere una estrategia integral de lucha contra el narcotráfico, porque este se ha convertido en el combustible que mueve la maquinaria de la criminalidad y las violencias; además que se ha convertido en el negocio ilegal más lucrativo al que acceden las mafias con la complicidad corrupta de agentes del Estado.

Colombia no puede seguir soportando la carga de esta actividad criminal transnacional, mientras los países consumidores y productores de los químicos precursores para producir los alcaloides hacen poco o casi nada para afrontar esta criminalidad, que deja a Colombia con los muertos, la perversión de la economía, y la persecución del delito; se necesita otro tipo de estrategia, que sea soberana que supere la estrategia que le fue impuesta a Colombia, la guerra contra las drogas inspirada por los Estados Unidos, cuyos ejes han sido los de fumigar y contaminar, perseguir campesinos para meterlos en las cárceles, mientras en los mercados de los alcaloides de los países consumidores se queda la casi totalidad de la renta de este negocio.

La estrategia en primer lugar ha de ser humanista, no criminalista, que permita tratar los consumos discriminadamente, con tratamiento diferenciado del consumo adictivo, el cual es un problema de salud pública, del consumo recreativo; en segundo lugar ha de ser reparador y en tercer lugar que puede ser sustitutiva de esa economía ilegal; deben de crearse otras formas de economías legales, lícitas de las que de las cuales se pueda vivir, sobre todo en los campos y selvas donde la frontera agrícola se ha ido abriendo, al ritmo de los intereses de las mafias, pero en perjuicio de la naturaleza y de la vida.

Edición 806 – Semana del 3 al 9 de diciembre de 2022
   
 
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